Brevísima nota sobre la Feria

(sin la coletilla “del Libro”, pues es harto sabido que de eso no era…)

No fuí a la susodicha feria, como tal. En realidad ella fue más bien para mí el daño colateral de ir el domingo al concierto de Anthony Ocaña en el Teatro Nacional. Excelente presentación, como era de esperarse.

Nos parqueamos en una calle adyacente y caminamos hacia el Teatro, cruzando la Máximo Gómez. El sistema establecido por AMET era el de una cuerda estirada sobre la raya amarilla que divide las dos direcciones de esta calle, para que los peatones cruzaran donde finalizaba la cuerda. Por supuesto, ninguno de los dos extremos de la cuerda terminaba cerca de la entrada a la Plaza de la Cultura; pero tampoco en ninguna esquina, lo cual le quitaba bastante sentido. Una vez identificamos el extremo de la cuerda que nos quedaba más cercano, hacia allá nos dirigimos, con la esperanza de que, ya que la autoridad de tráfico entendió que la vía para cruzar no eran las esquinas, habría un agente asistiendo a los peatones. Qué va. Como buenos dominicanos nos lanzamos a forcejear con los carros de concho que amenazaban con arrollarnos por atrevidos. Todo esto en tacones, sorteando los hoyos en las aceras y el pavimento, el bloqueo del paso por vehículos y vendedores ambulantes, y otros obstáculos ampliamente conocidos.

Ya del otro lado nos dimos cuenta que había una sola entrada abierta, y entre empujones nos dirigimos hacia allá. Varias samaritanas me decían “doña, agarre bien su cartera que aquí hay mucha gente con mala maña”. De hecho me acababa de enterar que estaban asaltando hasta con tijeras como arma. Llegamos a la entrada a duras penas, nadando con y contra la marea humana, y finalmente alcanzamos nuestro objetivo: el Teatro Nacional. A la espera de que abrieran las puertas sólo pude ver el mostrenco del pabellón del Ministerio de Educación, el de los RD$18 millones malgastados y que no tenía libros adentro. Al otro lado y como parte del despliegue y el derroche de ese mismo Ministerio un modelo de comedor escolar (ya en ese punto ni me pregunto qué tiene que ver eso con la feria del libro). El colmo del modelo de comedor escolar eran las estrellas que tenía en su exterior, maquiavélicamente iluminadas de amarillo PLD en la noche, como pude observar al salir del concierto. No le pude tomar foto, ya que las voces agoreras me seguían pidiendo cautela con mis pertenencias pues los “tigres andan acechando”.

Entré y disfruté del magnífico concierto de mi primo y amigo Anthony Ocaña, compositor de primera, quien nos deleitó con su presentación a solo de guitarra. Por supuesto que, aunque la convocatoria fue bastante buena, afuera ni se enteraban, en medio del reguetón y la bachata que ensordecían, de que uno de nuestros más grandes talentos se presentaba gratis en nuestro país (Anthony, por supuesto y lamentablemente para nosotros, no vive en República Dominicana, sino en latitudes donde se valora y admira su talento, excepción hecha de quienes nos enfrentamos a la “feria” para llegar a verle, y del Ministro de Cultura que le invitó a presentarse en el Teatro Nacional y ofrecer este concierto).

Salimos. Sirenas de la policía y multitud enfebrecida. Decidimos sentarnos un rato en la escalinata del teatro a esperar que bajara el flujo de gente. Cuando viene un “seguridad” vestido de negro a decirnos que ya casi cerrarán la puerta y debemos salir es que nos enteramos que en toda la Plaza de la Cultura durante el transcurso de la “feria” se mantuvo UNA SOLA PUERTA ABIERTA para la entrada y salida de las personas. Sabiendo que el “seguridad” nada tiene que ver con este tipo de decisiones, le hago de todos modos, para gastar saliva, la observación de que es contrario a toda norma de evacuación mantener una sola puerta abierta, y que viera desde donde estábamos lo que estaba pasando en la puerta: empujones, gritos por parte de quienes intentaban salir, gritos por parte de la policía, caos absoluto. Su escasez de miras le llevó a replicarme que había mucha seguridad, pues la salida estaba repleta de policías y militares que no permitirían que me robaran. Por supuesto, ni se le ocurrió pensar en la evacuación de toda esa gente en caso de catástrofe.

Cuando vemos que la situación ha mejorado emprendemos la odisea de salir. Parece que desde lejos se veía mejor. Delante de nosotros iba el abuelo de Anthony Ocaña, luchando con sus años por hacerse paso fuera del recinto. No hubo consideración alguna por parte de la concurrencia ni de las autoridades hacia él ni hacia quienes andaban con niños pequeños. De la nada apareció un policía en un motor, abriéndose paso para salir por la misma vía que todos nosotros los peatones, casi pasándole por arriba a mis pies con su motor, pero no me escuchó cuando le dije lo que pensaba, pues tenía audífonos puestos. Música ante todo.

Policías y militares gritaban órdenes a las personas, las arreaban como vacas. Así me sentí, vaca inconformista, pero vaca.

Dicen que en el tránsito se pueden ver las carencias de una sociedad, y el nuestro es prueba de ello. Pero digo que de la “feria” también. La organización estuvo diseñada para un rebaño de sub humanos (así nos ven), que valen tan poco que en aras de facilitar el trabajo se limitaron a establecer una sola vía de acceso, a expensas de vidas si hubiese ocurrido un incendio, por ejemplo. El objetivo fue la promoción de la grandiosidad gubernamental y nada de cultura, un emboba-tontos si se quiere. Escenario fértil para agentes del orden mal pagados, que por unos días se sienten con cierto poder y replican las actitudes que ven de sus superiores sobre los asistentes. Todo un espectáculo lamentable.

Aún no logro sacarme las oficialistas estrellas amarillas del comedor escolar de la cabeza. Qué desgracia!

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Ampliando la información (Puerta del Conde, parte 2)

No soy historiadora, ni restauradora, ni arqueóloga ni arquitecta. No soy experta en ninguna de esas áreas. A lo más que puedo aspirar es a ser una adicta perdida de la historia y la arqueología, que eran las carreras que quería perseguir y no lo hice. Cuando viajo, especialmente por Europa, lo que más me apasiona es visitar museos, castillos, fortalezas, ruinas de todo tipo. Y duro una eternidad frente a cada vasija encontrada, aunque sólo se haya rescatado una esquinita y haya que imaginarse el resto. Pocas cosas me hacen más feliz que saber que el castillo o la iglesia a la que estoy ingresando tiene una audioguía (“cuánto es?, déme una en castellano!”), la cual escucho completa, para gran mortificación de algunos de mis ocasionales acompañantes de viaje, que recurren a métodos muy diversos, como sacarme los pies o darme gabela. Aviso anticipadamente que jamás de los jamases me acompañen a la Galleria Degli Uffizi de Florencia, si no quieren perder el día.

Pero como no tengo un título en esa área del conocimiento que me dé la propiedad requerida para hacer afirmaciones rotundas, me he tomado la molestia y el tiempo en investigar un poco sobre la Puerta del Conde, las edificaciones de la época, y los procedimientos de restauración actuales. Por qué lo hice? No solamente por la indignación que me causó el empañete, sino también porque esa adicción que tengo me ha llevado a visitar una cantidad significativa de monumentos históricos restaurados, y aunque yo sepa poco de eso, de tanto andar entre piedras centenarias en latitudes con conciencia de preservación del patrimonio histórico, tengo un concepto básico de cómo se restaura y cuándo un trabajo de restauración está bien hecho.

Andan circulando fotos en blanco y negro de la Puerta del Conde empañetada. Algunos han utilizado estas fotos como argumento de que o bien en su origen la puerta estuvo empañetada, o bien al haberlo estado en algún momento lo que se hizo ahora es rescatar dicho momento. Creo en el valor histórico de esas imágenes, pero no creo que las mismas deban ser el soporte de la decisión tomada por el Estado para empañetar. Más bien forman parte de la memoria que debe ser conservada.

En el primer aspecto, la foto no puede sustentar que originalmente la Puerta del Conde lucía empañetada, puesto que fue construida en 1543, época en la que, sobra decirlo, la fotografía no existía. La cuestión que sí queda pendiente es si el empañete era la opción recomendable.

Intentando ser lo más concisa posible con lo que he encontrado, comenzaré con algunos datos históricos.

La Puerta del Conde, originalmente Fuerte San Genaro, comenzó a construirse en 1543 para proteger a la ciudad de Santo Domingo de los ataques corsarios. Fue modificada en 1655 para defenderla del sitio a la ciudad por parte de los ingleses. De ahí proviene su actual nombre, en honor al Conde de Peñalva, quien comandó las tropas que resistieron y repelieron el asedio. La Puerta del Conde es un exponente de la fortificación abaluartada o traza italiana del siglo XVI. Este es un tipo de fortificación de origen italiano que surgió para contrarrestar las nuevas armas de artillería francesa cuando este país invadió la península itálica. Se caracteriza por muros defensivos más bajos, construidos con materiales que absorbían mejor el impacto de la artillería (piedra, arena y ladrillos). Como novedad arquitectónica importante, estas fortificaciones incorporan los bastiones y los revellines.

Este tipo de fortificaciones italianas fue adoptado por el resto de los países europeos en el siglo XVI, entre ellos España, y utilizado de forma generalizada durante los siguientes 300 años.

Cuando durante la segunda década del siglo XVI proliferaron los ataques de corsarios y piratas en el Caribe, el Consejo de Indias ordenó que se fortificaran todas las poblaciones costeras (1526). Esto explica la fecha de inicio de los trabajos de construcción de nuestro Fuerte San Genaro. Sin embargo, estas fortificaciones eran costosas para la colonia y su finalidad era eminentemente militar (que no estética).

Yo personalmente no puedo afirmar rotundamente que la fortificación original no tuviera empañete. Lo sospecho precisamente porque empañetar toda una ciudadela (como también se conoce a estas fortificaciones) supondría un costo muy elevado. La segunda razón que me lleva a arribar a esa conclusión es que ninguna de las fortificaciones abaluartadas que he visitado muestran empañete. He visto, sí, rellenos de material en zonas deterioradas con peligro de ceder y poner en riesgo la estructura.

Para formarme una mejor opinión seguí buscando información sobre restauración, y me encontré con los criterios de intervención de materiales pétreos del Instituto del Patrimonio Histórico Español (http://ipce.mcu.es/pdfs/CriteriosMaterialesPetreos.pdf). Quizás mi ignorancia de los términos más técnicos de los trabajos de preservación y restauración me hace perderme de algo, pero no encuentro por ningún lado que se recomiende hacer un empañete completo.

Para no aburrir, destaco en primer lugar que sólo la enumeración de los estudios preliminares recomendados ocupa más de una página, y por lo que leo, se toman sus buenos meses mínimamente en ser llevados a cabo. Luego de los estudios preliminares se debe hacer una limpieza del monumento, cuya tecnología debe basarse en los estudios previos. Además, debe realizarse una prueba previa de limpieza en una porción del monumento, para comprobar que el método elegido es el idóneo. Por cierto que la limpieza es irreversible, por eso se considera que no debe realizarse si puede causar daños a la superficie que se pretende preservar. Luego de la limpieza se debe hacer un proceso de desalinización, ya que las sales son sumamente nocivas para la piedra.

A continuación viene el paso que me parece más relevante, que es el de consolidación. La consolidación busca restituir la cohesión superficial de la piedra, y debe evitarse al hacerlo la formación de películas superficiales. Un requisito previo de la consolidación es que debe seguir el principio de mínima intervención, reduciéndose a las zonas que lo requieran. Pero no conforme con ello, este importante manual de criterios de intervención señala que los productos empleados no deben alterar en ningún caso las características estéticas y cromáticas de la obra. Puedo seguir, puesto que también en este paso se deben hacer pruebas en áreas pequeñas con el producto que se va a utilizar en la consolidación, con un margen de tiempo (de antes y después) para determinar si el mismo es impermeable al agua, pero permite la salida del vapor. Similar proceso debe seguirse con el tratamiento de protección, con la diferencia de que este se aplica al conjunto completo de la zona afectada. Pero al igual que la consolidación, este procedimiento no debe alterar la estética ni la cromática.

Sobre los tratamientos de acabado, se “evitarán los tratamientos de acabado orientados a restablecer la unidad cromática de la obra, que supongan intervenir directamente sobre la superficie original y que tengan una única justificación estética”.

Todos estos pasos deben ser realizados por restauradores especializados, debido al alto riesgo de irreversibilidad de las tecnologías y los químicos utilizados. Pero además este “documento-manual” español establece que todas las decisiones, desde la planificación hasta la ejecución, las tomará un equipo interdisciplinario.

Yo me pregunto si todos los estudios preliminares se realizaron, si se hizo la limpieza (y de haberse hecho si se realizó primero una prueba), y si todo esto lo decidió un equipo encabezado por el Ministerio de Cultura y su Dirección de Patrimonio. Pero la pregunta más importante es si a alguien se le ocurrió tirar páginas para la izquierda. Y si la respuesta es que sí, que se informaron, que investigaron, entonces yo quiero una respuesta a por qué se decidió hacer un tratamiento de acabado cuando en restauración de superficies pétreas el mismo no es recomendable. No porque lo opine yo, por suerte, sino los que saben.

Y para ir más allá sobre el por qué de mi postura y de mis conclusiones, me permito compartir las imágenes de diversas fortificaciones abaluartadas o ciudadelas coetáneas y pertenecientes a la misma escuela arquitectónica que la Puerta del Conde, tal y como se encuentran hoy en día.

Fortaleza Abaluartada de Almeida, Portugal – S. XVII (Fuente: http://www.siempredepaso.es/2012/09/la-fortaleza-abaluartada-de-almeida.html)

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Baluarte de San Carlos, México – S. XVII (Fuente: http://www.flickr.com/photos/campeche-travel/6852580339/in/photostream/)

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Baluarte San Felipe, Cuba – S. XVI (Fuente: http://www.ohch.cu/articulos/castillo-de-la-real-fuerza–primera-fortaleza-abaluartada-de-america./)

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Fortaleza L’Aquila, Italia – S. XVI (Fuente: http://tantowines.com/category/destination-abruzzo)

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Fortificación de Valencia de Alcántara, España – S. XVII (Fuente: http://moisescayetanorosado.blogspot.com/2013/11/valencia-de-alcantara-pura-raya.html)

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Y finalmente mi favorita:

Ciudadela de Jaca, España – S. XVI (Fuente: http://www.rural-pyrenees-guide.com/aragon-culture.html)

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“Porticidio” flagrante

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Ya a estas alturas todos conocemos esta foto. Lamento no dar crédito a la fuente original, pues he intentado ubicarla infructuosamente. Este horroroso empañete que le ha sido aplicado a nuestra Puerta del Conde es parte del “Plan de Remozamiento de la Zona Colonial” que está ejecutando la OISOE. Sí, esa oficina que realiza obras que deberían corresponder a distintos Ministerios, en lugar de hacer honor a su nombre de “supervisora”; pero mejor no encaminarnos por esos derroteros.

Pues bien, la OISOE está trabajando en la Zona Colonial, pero al parecer no exactamente para restaurar nuestros monumentos, sino más bien para ultrajarlos. Hay que reconocer que se eligió a conciencia el término “remozar”, puesto que significa, según la Real Academia de la Lengua, “dar un aspecto más lozano, nuevo o moderno a algo”. No es un plan para “restaurar” por lo visto, sino para modernizar. No diría yo tampoco que han sido estrictos en el seguimiento del término, pues ese empañete de lozanía tiene muy poco. Pero la cuestión a plantearse es: quién le da derecho a la OISOE de destrozar nuestro patrimonio? O mejor dicho, el patrimonio del mundo?

Porque no debemos olvidar que la Zona Colonial está declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Y no por antojo unilateral de la UNESCO, puesto que según la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (que dicho sea de paso nuestro país ratificó en 1985) de la UNESCO, el Estado presenta al Comité del Patrimonio Mundial un inventario de los bienes del patrimonio cultural situados en su territorio. Si el Comité decide incluir dichos bienes dentro de la Lista del Patrimonio Mundial, la propia Convención establece que es necesario el consentimiento del Estado interesado en la inscripción. O sea, que la Zona Colonial es patrimonio de la humanidad porque tanto la UNESCO como República Dominicana quisieron.

Algo importante que incluye esta Convención es que reconoce que la conservación del Patrimonio Mundial incumbe a la comunidad internacional, y establece que si un Estado no tiene la capacidad de proteger o rehabilitar su patrimonio puede recurrir a la asistencia internacional no solamente en el aspecto financiero, sino también en el técnico.

Aquí me planteo yo varias interrogantes. En primer lugar: el pasado gobierno nos dejó un famoso déficit que aún estamos pagando los contribuyentes. O sea que estamos en austeridad. La OISOE no está en austeridad?

En segundo lugar y considerando el punto anterior, por qué el Estado, al amparo de la Convención sobre Protección del Patrimonio Mundial, no solicita asistencia internacional para hacer un trabajo bien hecho? Si hay dinero (que por lo que se ve hay), por qué no busca asesoría y asistencia técnica de expertos en restauración de edificaciones medievales que hayan participado en trabajos similares en Europa, por ejemplo? No quiero con esto menoscabar las capacidades locales. Pero la realidad es que el agua tibia está inventada, y en este caso en Europa se han llevado a cabo miles de restauraciones de estructuras de la misma escuela que las que aquí tenemos. Deberíamos aprovechar las técnicas y la tecnología ya probadas y no inventar a ver qué sale del experimento. Porque este nefasto empañete, sin rigor histórico alguno, se quede o lo quiten, ya salió demasiado caro.

Resulta imposible comprender con qué criterio se abocó la OISOE a ejecutar semejante barrabasada contra la Puerta del Conde. Máxime cuando el famoso plan de remozamiento anunciado en su momento por el Ministerio de Turismo se refería básicamente a mejoras viales. No existen palabras para expresar la indignación que produce que el propio Estado ataque nuestros monumentos coloniales, y mucho menos uno de tal importancia. Porque aquí lo que ocurrió fue una vejación, un ultraje, una humillación a la Puerta, a la historia, a la arqueología, a los dominicanos y al mundo.

La iniciativa de remozar la Zona Colonial no es mala. La “zona” necesita cariño. Es la ciudad primada de América, y debe estar a la altura. Debemos al mundo una “zona” en condiciones, donde caminar sea seguro de noche y de día, haya guías capacitados y las atracciones estén preparadas para recibir visitantes. No basta con que un turista pueda entrar allí, dé una vuelta, y ni se entere de qué fue lo que vio. Necesitamos monumentos con buena iluminación, con infraestructura que permita la accesibilidad universal, tecnologías modernas (como audioguías), etc. Pero por encima de todo eso lo más importante es la conservación de los monumentos: que estén cuidados, en buen estado y que sean restaurados en los casos que sea necesario. Que quede clarísimo: tirarle un empañete a algo que no lo lleva no es cuidar el patrimonio, es dañarlo.

La cuenta de Twitter de la OISOE publicó un tuit donde decía que el “remozamiento del Parque Independencia tiene una inversión de unos RD$ 35 millones de pesos”. Treinta y cinco millones de pesos para ultrajar la Puerta del Conde!

El próximo paso de la OISOE es entrarle a la Catedral. Ya los andamios están puestos. Cuál es el plan? No lo conozco pero después de ver a nuestro símbolo de la Independencia tan vilmente maltratado por esta oficina me da grima pensar lo que le harán. Será un “catedralicidio”. Yo les he contactado para conseguir el plan y los estudios previos que se hicieron, pero no he obtenido respuesta.

Resulta incomprensible que la OISOE esté haciéndose cargo de algo que corresponde a la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura. Algo tan delicado como tocar nuestras edificaciones coloniales no debe caer en manos ni de la OISOE ni del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, sino de los que por ley deben velar por el patrimonio cultural nacional.

Si me preguntan a mí, yo para que éstos estén haciendo chapuzas con mi Zona Colonial prefiero que no la toquen, que menos daño les hace el paso del tiempo que la intervención improvisada y sin soporte histórico ni técnico de una institución estatal que no tiene ni en su nombre ni en su misión por qué saber un pepino de restauración de monumentos. Pero como ni yo ni los 10 millones de dominicanos que aquí habitamos importamos, la OISOE y el MEPD seguirán ejecutando irresponsablemente unos chelitos que no les debían tocar a ellos sino al Ministerio que se creó (con todo y sus botellas) para eso.

Nos están acribillando nuestra Zona Colonial, y los estamos dejando. Quizás para algunos las lágrimas vendrán después, pero para mí ya llegaron. Una de las ofensas más grandes que puede hacernos el Estado es destruir nuestro patrimonio común. Sea Bahía de las Águilas, Loma Miranda o la Zona Colonial, el sentimiento de indignación y el dolor es profundo y colectivo. Hacerle esto a la Zona Colonial es una muestra más de lo podrido que está el Estado. Ya ni los símbolos más sagrados, aquellos que tienen significado no sólo para los dominicanos sino para la historia universal, están a salvo. Son otros mangos bajitos para la corruptela.

La próxima víctima de este vandalismo estatal es la Catedral. No basta con indignarnos por las redes sociales. Si de verdad queremos proteger nuestro patrimonio tendremos que hacer algo más. Ideas?

Con la anuencia de mi sobrino Incómico comparto un poco de su genialidad, pues como nadie resalta la tragicomedia que vivimos en este Macondo en cada una de sus tiras:

Incómica Incómico

Incómica Incómico

(NA: Para no excederme en la longitud de este artículo omito la exposición sobre fortificaciones abaluartadas, o traza italiana, de los siglos XVI y XVII que nos permite, complementada con la observación comparativa, desechar la idea de que la Puerta del Conde llevara originalmente empañete.)

Encarte para tontos

Hace dos días vino encartado en Diario Libre un folleto de 22 páginas a color titulado “Grandes Logros 2013”, de la Cámara de Diputados. Qué bien, no? Pues no. No podría afirmar si el problema está en el título o en el contenido, o en la nula correlación entre ambos. Lo cierto es que este surreal documento no se me sale de la cabeza. Ya sé, suena raro, pero aunque probablemente sería más fructífero para mi ser espiritual ignorar el folleto, no me deja de causar cierta fascinación la manera en que nos toman por imbéciles con nuestro propio dinero, otra vez. Otra vez más.

A ver, que a mí me parece muy bien que la Cámara de Diputados tenga la iniciativa de informar a la población sobre su trabajo. Es más, creo que es vital para el fortalecimiento de la democracia que se retome el vínculo entre representante y representado. Y los esfuerzos que se realicen en ese sentido deben ser aplaudidos. De hecho, considero que el presidente de la Cámara viene haciendo avances importantes para hacer llegar la información a la gente. Por eso no quiero ser rotundamente negativa en mis valoraciones.

Si me lo permiten, destacaré primero el empeño que ha puesto el actual presidente de la Cámara de Diputados en mejorar el portal de internet, que constituye un verdadero reto al ciudadano para lograr conseguir la información que busca. También hay que decir que la oficina de acceso a la información y el Centro de Representación de la Cámara funcionan bastante bien. No puedo dejar afuera la controvertida Constitución Infantil, que pese a las críticas constituye un instrumento importante de educación cívica tanto para niños y niñas como para adultos. Y me gustaría ver al Ministerio de Educación incluir su estudio en el currículo escolar. Pudiera ser una gran iniciativa para crear ciudadanía.

Dicho esto, y dándole al presidente el beneficio de sospechar que está bastante mal asesorado, procedo a diseccionar el folleto, para evidenciar que de “grandes logros” tiene muy poco, y que a pesar de que la ignorancia cunde en nuestro país, los que nos tomamos la molestia de hojear el asunto no somos imbéciles para comprar lo que nos quieren vender (o sea nada, vacío, cero), recordando que el mismo fue costeado con fondos públicos.

La Portada

Iba a subir la foto, pero el imponente y gigantesco retrato de Abel Martínez que abarca la totalidad de la portada era demasiado para mi humilde blog. Lo lógico sería pensar que el documento versa sobre los grandes logros de Abel Martínez. Una oda a su persona, un calentamiento para futuras “contiendas” políticas, una brillante estrategia de relaciones públicas para que nos encontremos con su cara en todas partes. Por supuesto, con el patricio de fondo. Probablemente por esos motivos no se recurrió a lo obvio, que era una foto alusiva a la Cámara en su conjunto. De la fachada, al menos, del hemiciclo. Estoy consciente de que a estas alturas resulta fútil pedir guardar las apariencias, en un escenario de unipartidismo e impunidad que trae consigo carta verde para todo, como podemos observar. Es oportuno aquí mencionar que yo conté 27 fotos de Abel Martínez en 22 páginas que comprende el folleto. Brillante, si consideramos la magnitud de la payola personal que se dio, cortesía de las arcas del Estado. De “mi cualto”, dicho como es. De nada, Abelito, de nada.

Los “logros”

Desde el índice nos va entrando la sospecha de que si seguimos pasando páginas nos decepcionaremos profundamente. Si sufrimos de ser susceptibles, nos podemos sentir incluso engañados, puesto que el título nos ha anunciado con bombos y platillos un contenido lleno de logros. Pero oh no, la realidad es muy distinta. Es como esos best-sellers, que corres a comprarlos porque están causando furor, y cuando comienzas a leer vas acumulando resentimiento hacia ese autor que te ha embaucado, y a quien has lucrado comprándole ese disparate de libro cuando pudiste gastar tu dinero en otra cosa. Maldito el día en que caí en tu trampa, Dan Brown! Pero perdón, me salgo del tema… Hagamos una rápida evaluación de los “logros” incluidos en el folleto (tranquilos, que no son tantos, pues hay más fotos que texto):

1) Diputados lideraron lucha por mejores beneficios en contrato con Barrick Gold: A mí esto de “lideraron” me parece estirar un tanto el término. Ellos mismos fueron los que aprobaron el contrato bajo directrices de Leonel (salvo unos pocos que fueron elegidos en 2010). Y nos van a decir a nosotros, a la ciudadanía, que ellos, esos mismos que lo aprobaron al vapor, lideraron la lucha para renegociar el, nunca mejor dicho, leonino contrato? Sinceramente, debemos revisarnos porque parece que se nos ve de manera muy obvia la cara de estúpidos. Quizás no son ellos sino nosotros los del problema. Si mi memoria no me falla (y en estos momentos no me falla), fue la ciudadanía que lideró esa lucha, y luego el presidente de la República. Y éstos, como el perro arrepentido (pero sin arrepentimiento sino más bien con descaro), aplaudieron con euforia a Danilo cuando se paró en dos patas, como si no hubiesen sido ellos mismos los que votaron para aprobar el contrato. Bastante tenemos que aguantar, para que encima nos insulten pretendiendo ser los héroes que salvaron al país de las garras de Goliath. Por favor! Veredicto: NO es un logro.

2) Abel Martínez denunció especulación con los libros de texto: Sí, es cierto, el presidente de la Cámara denunció la especulación cuando los padres ya habían comprado los libros. Y asumió el compromiso de dar seguimiento al tema para buscar solución de cara al año escolar que viene. Pero esta es una acción cuyo resultado esta por verse. Veredicto: NO es un logro aún.

3) Abel Martínez defiende soberanía nacional y sentencia del TC: Bueno, para evitar meterme en el debate sobre la sentencia en este post, sólo diré que esto es fijar posición (y me pregunto si a nombre mío, porque ellos dizque me representan y no les endosé ese “apoyo”). Fijar posición es un logro? Veredicto: NO es un logro.

4) Principales leyes promulgadas en el 2013: Concedámosles esta, que a nuestro juicio es relevante. Veredicto: Logro.

5) CD Como casa de la democracia exhibe transparencia: Maña fuera. Pero se la vamos a conceder también, porque enumera las solicitudes hechas a través de la Oficina de Libre Acceso a la Información, y el seguimiento dado. Veredicto: Logro.

6) Representantes y representados más conectados a través de la tecnología: Como estamos generosos hoy, le concederemos esta también, aunque repetimos, recalcamos, insistimos, que la página web de la Cámara deja muchísimo que desear. Abordaremos este aspecto más abajo. Pero como ha habido avances, el veredicto es: Logro.

7) Primera institución pública con programa de pasantías: Dudo, pero se la concedo. Veredicto: Logro.

8) Última sesión de diciembre rompió récord de votaciones: Acabo de cortarle los ojos a la pantalla. Qué tipo de parlamento es este si se considera un logro que se haya roto el récord de votaciones? Y no es ese el trabajo de los diputados? No podemos hablar de récord cuando a los diputados se les elige y se les paga para conocer los proyectos que están en el orden del día, entre otras cosas. O acaso un supermercado reporta como récord que el gondolero haya puesto todos los cartones de leche que tenía que poner en la góndola? Que sea un récord es válido, pero de ahí a llamar logro a algo cuyo impacto se desconoce es un tanto exagerado, pues no es la cantidad de proyectos aprobados, sino la calidad. Veredicto: NO es un logro.

9) Constitución infantil llega a la niñez: Sí, este se lo vamos a reconocer, a pesar de las críticas, porque lo entendemos importante.

10) Abel Martínez es reconocido por su labor como presidente de la CD: En serio? El reconocimiento del presidente es un logro? Aparentemente, es tan gran logro que amerita dos páginas de las 22. Veredicto: Obvio.

11) Importantes figuras locales y extranjeras fueron homenajeadas: Ya. Qué bien. Dos páginas más. Veredicto: Tengo que decirlo?

12) Comisiones fiscalizan desempeño del sector público y privado: Sin entrar al fondo de si realmente las comisiones fiscalizaron, o cuáles fueron eficientes, de nuevo no puede ser un logro que las comisiones hagan su trabajo, el cual constituye un mandato constitucional. Veredicto: No es un logro, es su trabajo.

13) Estudiantes de todo el país visitaron módulo de la CD en la Feria del Libro: En este punto yo creo que el logro es que a alguien se le haya ocurrido la manera de llenar una página del folleto con 5 fotos, 3 oraciones e información irrelevante a un documento titulado “Grandes Logros”. Ah, el ingenio! Veredicto: Ya me estoy cansando.

14) Presidente de la CD abordó temas de interés con personalidades nacionales e internacionales, y 15) Conmemoran por todo lo alto el bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte: Llegué a mi límite. No puedo más. Menos mal que se acabó.

Saquen ustedes la cuenta.

Pertinencia

Según la Constitución, los legisladores deben rendir cuentas anualmente a sus representados. El presidente de la Cámara, a su vez, tiene la obligación de rendir cuentas de su gestión la primera semana del mes de agosto de cada año. Evidentemente, este folleto no es una rendición de cuentas. Y como dije al inicio, bien pudo ser un documento relevante e informativo, si esa hubiese sido la intención. Pero lo cierto es que no lo es. Si la Cámara de Diputados tuvo la intención de publicar una memoria de sus principales actividades del año, debió considerar otro título menos engañoso. Porque como vimos, logros contiene muy pocos. Números, datos, estadísticas, menos. Y si algo hubiésemos preferido ver, ya que sin estar obligados a ello decidieron gastar ese dineral (nuestro) para este irrelevante folleto, son datos que evidenciaran la eficiencia en la gestión de los recursos del hemiciclo, y más detalle en la labor de fiscalización de las comisiones.

No puedo comprender de qué debo sentirme orgullosa al pasar esas 22 páginas. Si el dinero sobra, y así parece, mejor se hubiera empleado en terminar de arreglar el portal, haciéndolo más amigable a los ciudadanos. Porque yo lo que quiero es ver, de forma sencilla, a cuántas sesiones fue mi diputado y cómo votó. Yo quiero ver cómo están gastando el dinero. Yo quiero ver los informes trimestrales y anuales de las comisiones que tienen que fiscalizar las dependencias del Estado. Y sé que esa información está ahí, pero no puedo encontrarla porque esa página es una tortura. Por qué no invirtieron los fondos en eso en lugar de un encarte millonariamente absurdo?

Quieren enseñarnos sus logros? Háganlo en agosto, cuando les toca, sin despilfarrar nuestro dinero (sé que es mucho pedir).

Pero saben qué queremos nosotros? Saben cuál sería el non plus ultra de los logros? El que hubiésemos estado felices de ver en el folleto, y que nos hubiera hecho olvidar lo que costó la publicación e incluso las fotos protagónicas y la información irrelevante? Que hubieran reclamado al presidente de la República cumplir con su responsabilidad constitucional de rendir cuentas al Congreso sobre el estado de recaudación e inversión de las rentas públicas correspondiente al 2012, que no lo hizo, ni ustedes se lo pidieron, porque evidenciaría, como lo hacen los informes de la Cámara de Cuentas y del CES, el desfalco al Estado dominicano para ganar las elecciones y ponerlo a él en la silla y mantenerlos a ustedes tranquilitos en su escaño.

Entonces, por favor, no pretendan engañarnos ni embobarnos. No nos tomen por imbéciles más de lo que ya lo hacen habitualmente no ya ustedes exclusivamente, sino el gobierno en general. No le echen sal a la herida abierta. Basta de provocaciones innecesarias. Bastante negro han pintado (ustedes como cómplices) el futuro nuestro y de nuestros hijos, mientras el de ustedes se vislumbra halagüeño, para que tengamos que aguantarles la soberbia constante de estrujarnos en la cara el desprecio que sienten por este pueblo.

El folleto sólo sirve para una cosa, lo dejo a su imaginación.

Ius “Asigún”

Las pasadas semanas decidí tomarme unas vacaciones mentales y espirituales de la agobiante y putrefacta cotidianidad política dominicana. Esta decisión la tomé con firmeza, y la llevé a cabo con bastante éxito, a sabiendas de que era inevitable que pasara “algo” que pusiera seriamente en riesgo mi propósito de desconexión y paz mental. Porque, no todos lo comprenderán, pero por más que intento abstraerme, hay situaciones que desbordan mi capacidad de ser superficial y me dan “por el pelao”. Y claro, como era de esperarse, el Tribunal Constitucional decidió ser quien me sacara de mis casillas y me tentara a desenfocarme y tirar por la borda mi especie de retiro espiritual.

Muchos de ustedes no lo saben, pero mi área de especialización son los Derechos Fundamentales. Ello me hace ciertamente vulnerable a perder los estribos cuando grupos desprotegidos son pisoteados. Y de hecho tuve que emplearme a fondo para controlar mis impulsos primarios y no reaccionar formalmente hasta hoy, día en que digo adiós a mi efímera vida en una burbuja.

Difícil es determinar por dónde comenzar. Por dónde agarrar una sentencia bananera al extremo, digna de burla en los foros internacionales si no fuera por el inmensurable drama humano que crea.

Pudiera comenzar a citar artículos de la Constitución y de la legislación vigente, tratados internacionales de los que somos signatarios, sentencias condenatorias de tribunales internacionales (y quizás lo haga), pero esta vez comenzaré por el argumento más simplista que me vino a la cabeza: Qué se ha creído este país de negros, para discriminar negros? Es que nuestro modelo a seguir es Ruanda y yo no recibí el memo?

Como abogada que soy, creo firmemente en el imperio de la ley y en la seguridad jurídica. Yo no defiendo en absoluto otorgar la nacionalidad antojadizamente a todos los haitianos que crucen la frontera. Pero esto es precisamente lo que los “ultra-nacionalistas” quieren hacer creer: que todos los que nos oponemos a la sentencia del Tribunal Constitucional somos un grupo de pro-haitianos, que estamos pagados por el gobierno americano o por Francia, para lograr finalmente la unificación de la isla. Siempre con las teorías conspirativas que buscan sustentar la violación más aberrante del ordenamiento jurídico dominicano.

Pero la conspiración más grande es precisamente la de privar de la nacionalidad dominicana retroactivamente a personas que tienen derecho a ella. No hablo de inmigrantes ilegales. Hablo de personas que nacieron en territorio dominicano y que no pueden pagar por la situación de ilegalidad de sus padres; y no pueden pagar por ello porque lo diga yo, sino por razones que van más allá de la moralidad y de la compasión, por razones constitucionales, y supra constitucionales. Es que la República Dominicana ciertamente es soberana, y ello conlleva la facultad para determinar a través de la Carta Magna los medios para adquirir la nacionalidad. Pero esa misma Carta Magna establece, y esto no es nada nuevo, el principio de irretroactividad de la ley: uno de los pilares de la seguridad jurídica. Resulta que ni el mismo Estado dominicano se respeta a sí mismo, ni mucho menos es capaz ni tiene la intención de proteger a sus nacionales.

Pero aparte de la Constitución, sí recordaré aquí nuestra adhesión voluntaria como nación tanto a la ONU como a la OEA, y nuestra aceptación explícita de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Nadie vino con tanques y misiles a obligarnos a ello, para que ahora pretendamos patalear cuando violamos sistemáticamente una serie de convenciones que conforman parte de nuestro bloque constitucional y que como consenso de la Comunidad Internacional garantizan no sólo el equilibrio entre las relaciones globales, sino, y más importante, los derechos de todas las personas que habitan este mundo.

Cuando de hijos de haitianos se trata, vale poco lo que nuestros propios constituyentes hayan normado; valen incluso menos los compromisos contenidos en tratados tan universales como la Convención de los Derechos Humanos. Ante el tema haitiano República Dominicana está por encima de cualquier compromiso jurídico asumido; este pseudo paisito de repente se erige en un imberbe malcriado que cree ser y saber más, y que las reglas de juego establecidas, incluso por él mismo, no le aplican.

Yo reitero que no abogo por la nacionalización indiscriminada de inmigrantes ilegales. Pero tengo muy claro, y entiendo que cualquier persona sensata y con algo de corazón (y si no tiene corazón pues que recurra a la lógica simple de acatar el ordenamiento jurídico), estará de acuerdo que toda persona nacida en un país, y que nunca en su vida ha conocido otro país distinto, debe tener derecho, ya sea de nacimiento o mediante un proceso de naturalización efectivo, de disfrutar de la nacionalidad de esa única patria que conoce.

Y en ese mismo orden, recordando que también somos signatarios del Convenio para el Estatuto de los Apátridas, que busca disminuir los casos de apatridia en el mundo, a mí me parece que para ser xenófobos se nos da muy bien eso de aplicar la Constitución haitiana. Siempre aparece el argumento de que esos niños tienen derecho a la nacionalidad haitiana, por lo tanto la República Dominicana no está violando dicha Convención. Pero es que resulta, panel de racistas, que nosotros la única Constitución que tenemos que aplicar es la nuestra, y ninguna otra. Para el odio exacerbado que profesan ustedes hacia Haití, muestran un gran respeto a su Constitución, casi a nivel de veneración, buscando su aplicación en todo el territorio dominicano. Eso sí me lo encuentro yo peligroso.

Luego, no olvidemos que la “sentencia” del Tribunal Constitucional (cuya única parte digna de lectura la componen los votos disidentes de mi profesora Katia Miguelina Jiménez y de la magistrada Ana Isabel Bonilla… y aquí aprovecho para expresar la congoja que me produjo que mi profesor Hermógenes Acosta, a quien aprecio y respeto enormemente, no hubiera hecho lo propio, siendo como es un acérrimo defensor de los procedimientos y del imperio de la ley), ésta sentencia nos deja a todos a merced de los caprichos de un Estado que no dudará en desampararnos cuando le venga en gana.

Ciertamente, lo que queda más que evidente es que los ciudadanos que componemos este intento de país no vemos en él garantías de ningún tipo. Siendo como somos un país de inmigrantes, con un alto porcentaje de la población que no podría demostrar su “puro linaje” dominicano anterior a 1929, el Estado con esta decisión nos reitera que para él somos simples mercancías de las que se puede prescindir “asigún”: eres dominicano cuando al Estado le conviene que lo seas; y te garantiza medianamente unos pocos derechos cuando representas para él alguna ventaja (electoral o fiscal, por ejemplo). Pero cuando tu Estado no te necesite, no dudará en prescindir de ti, saltándose su propio ordenamiento jurídico, que al fin y al cabo es sólo papel. Y si no lo ves es porque no quieres.

Muchos están tranquilitos en sus casa porque son “blanquitos”, o con apellidos “europeos”, y porque todos sabemos muy bien que ésta absurda auditoría ordenada por el Tribunal Constitucional no es para depurarnos a nosotros, sino sólo a las personas de tez oscura. Yo no puedo evitar sentir escalofríos, porque dicha auditoría parece sacada de la Alemania nazi. Precisamente, la parte más asquerosa del esperpento del Tribunal Constitucional es aquella en la que, excediéndose en sus funciones, viene peligrosamente a sentar el precedente de erigirse en constituyente y definir los elementos que determinan la nacionalidad dominicana, diciendo que la misma está compuesta de unos rasgos “raciales” específicos. Rasgos que yo desconozco, porque los dominicanos venimos en todos los colores, tamaños y formas. Este concepto de una supuesta “identidad racial” que nos define como dominicanos no es más que fascismo versión siglo XXI.

Y yo no tengo interés alguno en pertenecer a un Estado fascista. Aunque en principio entiendo que puedo demostrar mi “linaje”, no me apetece; el mero hecho de tener que demostrarle a un Estado que no te da nada, que eres “digno” de pertenecer a él me revuelve el estómago. Cuando debería ser ese Estado, que vive a costillas de nosotros, el que besara el suelo que pisamos todos los dominicanos que lo sostenemos. Ese Estado no es merecedor de toda la gente hermosa, alegre y excepcional que a pesar de las adversidades que él mismo le planta día tras día, encara su realidad con una sonrisa.

El pueblo quiere circo

Desde mi última publicación han sucedido cantidad de cosas en el país que me han puesto difícil la elección de un tema a desarrollar. Como buen circo, hemos presenciado actos malabares, fieras “domadas”, trucos de prestidigitación, pepinos especiales, entre otros. Nada nuevo, por supuesto, son los mismos viejos trucos que se han convertido en clásicos, y que tienen la virtud de continuar divirtiendo y distrayendo al pueblo.

El primer acto de entretenimiento, para el cual teníamos asiento preferencial, fue el discurso del presidente Danilo Medina, y particularmente la parte relativa a la Barrick Gold. Hasta ese momento no habíamos escuchado palabras tan contundentes de la boca del mandatario, y por un momento hasta nos sentimos orgullosos de que se pusiera los pantalones y defendiera el patrimonio que el megalómano casi regaló, con la anuencia de las morsas. Sí, señores, es que el show incluyó morsas que aplaudían efusivamente a pesar de haber sido ellas las que firmaron un contrato doloso que aparte de ser financieramente lesivo al país, compromete potencialmente la vida de cientos de miles de dominicanos. El tema de la megaminería con cianuro y la actitud irresponsable y oscurantista de Barrick Gold es material extenso para otra publicación. Pero veo necesario anotar que la seguridad jurídica en ningún caso puede esgrimirse para justificar el dolo en un contrato, el cual es un vicio de consentimiento y hace al mismo susceptible de nulidad, y que la vida y la salud de los/as dominicanos/as va primero que cualquier principio contractual en el derecho internacional.  En segundo lugar, las morsas aplaudidoras son cómplices de este dolo, pues siendo responsables de velar por los intereses del pueblo dominicano aprobaron dicho contrato siguiendo las directrices de su jefe Leonel Fernández, vayan ustedes a saber a cambio de qué, quizás simplemente de caer en gracia con el faraón.

En ese sentido, debemos en todo momento recordar que peor demonio que la Barrick son esas morsas, que fueron quienes aprobaron el contrato en sus condiciones actuales. Y miren que decir que son peor que la Barrick ya es mucho. Es pues necesario que estas morsas se presenten en un próximo acto, en el cual esperamos sea establecida su responsabilidad y complicidad en esta suciedad.

La segunda presentación del circo fue el conflicto de la Asociación Dominicana de Profesores con el Ministerio de Educación, basado en el reclamo de la primera de un aumento de sueldo. Por supuesto, la gran prestidigitadora, doña Ministra Sinvergüenza, en un principio cerró las puertas a las negociaciones, a pesar de que apenas inaugurada en su cargo se casi duplicó el suyo, de RD$185,000 a RD$300,000. Es talentosa la doña, ya que realizó esta “hazaña” en medio de una política de austeridad y ha logrado salir prácticamente ilesa del escarnio público, y por supuesto sin reprimendas por parte del presidente. Recordemos que el sueldo base de los/as maestros/as no llega a los RD$9,000; así que mientras la doña sinvergüenza hace fiesta con el 4% subiéndose su sueldo, pretende mantener a las maestras en la miseria, a pesar de ser mucho más merecedoras que ella de disfrutar de un sueldo digno, por la honorabilidad del rol que desempeñan en la sociedad. Este acto ha venido acompañado de una sucia campaña mediática, tendiente por un lado a denigrar a las maestras, y por el otro a exagerar el peso presupuestario que tendría dicho aumento para el Ministerio. Además, el Ministerio argumenta que dicho aumento debe estar sujeto a una evaluación de los/as docentes; evaluación que el mismo Ministerio incumple, pues la última se realizó en 2008 a petición precisamente de los/as docentes. Creemos en una reforma integral del sistema educativo, creemos en la capacitación y evaluación de los/as maestros/as, pero creemos que por sobre todas las cosas, las personas que educan a nuestros hijos deben ser reconocidas por la sociedad, en primer lugar con una remuneración justa que les permita disfrutar de una vida digna, y en segundo lugar con la cobertura de los servicios básicos de salud y seguridad social. Por lo tanto este truco fue sencillamente de mal gusto, y recomendamos sea eliminado de la función.

El intermedio consistió en un hermoso acto de doble moral, con la DNCD incautando una yipeta perteneciente a la presentadora Angie Agramonte, en la cual se encontraron US$300,000 vinculados al narcotráfico. La DNCD en un gesto precioso de protección de la honra de la presentadora se negó a publicar su nombre, ya que determinó que no estaba ligada a la red que estaban investigando, sin importar que dicha omisión manchara la reputación de otras presentadoras que ya estaban sonando. Al final, debido a la opinión pública generada y a las declaraciones del Procurador, la DNCD, cual desenlace de un culebrón colombiano (chiste fácil), dio a conocer el nombre. Muchos se preguntaron a quién estará ligada sentimentalmente la presentadora para que con ella se hiciera una excepción en un caso de narcotráfico, pues cuando agarraron a Martha Heredia tratando de sacar heroína no dudaron en hacerlo público. En definitiva este lapso sirvió para desviar por un momento la atención de cosas más importantes, y generar un clima de suspenso, siempre deseado en el circo.

Luego de este jugoso intermedio llegamos al tercer acto, el de equilibrio sobre la cuerda tensa. Sí, resulta que la Policía Nacional ha estado incursionando en este arte, aunque realmente aún debe perfeccionarlo. Intentando balancearse entre ser una institución defensora de los derechos de los ciudadanos y ser una institución represiva, todavía pierde el equilibrio hacia este último lado. Ante un grupo de manifestantes pacíficos que hacían una vigilia frente a la JCE (reclamando la restitución de sus documentos, administrativa y arbitrariamente negados por ser de ascendencia haitiana), se aparecieron en actitud intimidatoria, les detuvieron y les llevaron al destacamento. ¿El motivo de la detención? Ellos dicen que el grupo estaba montando una casucha, aunque las fotos lo desmienten. Recordemos que cuando dispersaron al grupo que se apostó frente al PNUD alegaron que se estaban instalando estufas. Pero ante la reacción inmediata de las redes sociales, y una orden directa de la fiscal del Distrito Nacional, la policía tuvo que echar para atrás la medida y liberar a los detenidos. Es decir, la población y la fiscal tuvieron que recordarle a la PN que el derecho a protestar es un derecho constitucionalmente protegido, y de nuevo ayudarles a repasar cuál es su rol. No creo yo que hayan aprendido nada, pero bueno, quizás si lo siguen intentando algún día logren cruzar de un extremo a otro de la cuerda. Interesante fue que todo esto sucedió en vísperas de una audiencia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso de la negación de documentación. Es decir que hubo una conexión perfectamente ejecutada entre un acto y otro. Y fue precisamente en esta audiencia, que fue el acto de los payasos, en la que pudimos disfrutar del cinismo del Gobierno en todo su esplendor. Efectivamente, el Gobierno hizo despliegue de argumentos irrefutablemente absurdos y antijurídicos, que como poco incluyeron saltarse el principio constitucional y universal de la irretroactividad de las leyes. Payaso prepotente, llegó incluso a pedirle a la Corte no fijar más audiencias porque el tema está, para el Gobierno, suficientemente debatido.

Para finalizar el show, nuestro presidente se dio un paseo por Las Matas de Farfán, donde olió pepino. Este es un punto muy interesante, que merece ser estudiado. Creemos que el mensaje que nos está haciendo llegar el presidente es, en primer lugar, que el pepino es bueno y que debemos incorporarlo a nuestra dieta. También que el pepino huele bien, y en ese sentido quizás debamos comenzar a hacer popurrí. Lo que no nos queda muy claro son los efectos que produce oler pepino, y creemos que sería útil que el presidente nos los detallara, pues si él sabe algo que nosotros no, justo es lo comparta, por el bien de las y los dominicanos.

Como ven, es una presentación circense muy completa, que me ha hecho extenderme sin poder abarcar cada uno de los actos en toda su extensión. Las entradas son gratis para todas aquellas personas con cédula. Favor tener en cuenta que aquellos que no tengan cédula serán utilizados en el show. Al final de cada presentación se rifarán pepinos.

Bahía de las Águilas: Lo que el gobierno me hizo

Al final de uno de los días más desoladores que esta generación dominicana ha vivido comienzo esta publicación. Sin saber siquiera si lograré expresar mi desconsuelo en su justa medida; si mis palabras abarcarán en toda su dimensión la barbarie que hemos vivido hoy.

Hoy nos robaron Bahía de las Águilas. Hoy nuestro cobarde e infame presidente Danilo Medina tomó la decisión de legitimar derechos fraudulentamente adquiridos sobre terrenos de un Parque Nacional. Hoy nuestro escurridizo presidente Danilo Medina puso los intereses de unos pocos individuos por encima de los intereses del pueblo dominicano. Puso el bolsillo primero que la preservación del medio ambiente. Y para rematar, nuestro subrepticio presidente no dio la cara, como ya nos ha acostumbrado en sus escasos 6 meses de gobierno.

Quisiera hacer hincapié, aunque me repita, en que Danilo Medina decidió hoy en favor de un grupo de usurpadores que no tienen NINGÚN derecho sobre Bahía de las Águilas, como no puede ningún particular tener derechos sobre terrenos del Estado. Y aunque hubiera obrado para proteger los supuestos derechos adquiridos por terceros de buena fe, les recuerdo que estos derechos no son tales, pues se sustentan en un fraude de tierras. Esos terceros de buena fe debían vérselas con los estafadores y no recibir ni un milímetro de nuestro Parque Nacional. Eso no es justicia. Eso es robo. A nosotros, a los ciudadanos, al medio ambiente.

El colmo del teatro montado por la administración central fue el desfile de funcionarios que defendían la decisión, incluyendo el Ministro de Turismo, el Ministro de Medio Ambiente y el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo. (A éste último, mi profesor universitario, aprovecho para decirle que no me queda ni una onza de respeto hacia su persona. A partir de hoy lo coloco en la misma canasta que al resto).

Como si el desfile no fuera suficiente, los argumentos de dicha rueda de prensa no pueden catalogarse de otra forma que no sea ultrajantes. Sí, señores, yo me siento ultrajada. Resulta que la decisión, según nuestros chicos del Politburó, fue no menos que salomónica, ya que era la única salida a un caso que ya tenía 16 años en la justicia, y que según ellos podría demorarse hasta 40. Que era necesario buscar una salida inmediata, pues la zona se merece desarrollarse.

Aquí es que viene la parte en la que necesito ejercer todo mi autocontrol para no responder desde mis instintos animales más bajos (bueno, como hace uno cuando tiene que defenderse de un ultraje): Fíjense todo lo que subyace detrás de estos argumentos. No solamente con sus hechos el Poder Ejecutivo lanza un golpe al derecho a la propiedad, un derecho fundamental, para más señas, constitucionalmente protegido, al validar títulos fraudulentos (dejándonos a todos preguntándonos qué será de las cosas que poseemos si algún corrupto se antoja de ellas, o dándole ideas a sus compañeros sobre nuevas formas de adquirir propiedades ajenas, es decir robar, y ser validados por el propio presidente). No, no se queda ahí la cosa. Además, el Poder Ejecutivo, encabezado por Danilo Medina y validado por ese grupúsculo asqueroso, se jacta de haber resuelto algo que “había que resolver” porque el Poder Judicial no lo hizo en 16 años. ¿Seguri-qué jurídica? ¿Eso con qué se come?

Sí señores, la última de esta dictadura constitucional encabezada por una asociación de malhechores (y como ven, ya perdí la compostura), llegó al extremo del cinismo al decirnos sin cortapisas que tienen la potestad, desde el gobierno central, de interferir en otro poder del Estado. Es que nos han dejado bien claro que quienes mandan son ellos y sólo ellos, y que ya ni las apariencias se preocupan en guardar.

Yo me siento personalmente ultrajada, estuprada, violada por esta coalición de funcionarios. Considero que esto ya sobrepasó absolutamente todos los límites tolerables. Me consuela ver que no soy la única con esta reacción. Sin embargo, es insultante, ofensivo, lacerante, que ante un fraude probado incluso ante los tribunales, un caso que la justicia no falló porque el mismo Estado entorpecía una audiencia tras otra el proceso, pretendan legitimar ante la opinión pública una actuación francamente ilegal e inconstitucional.

Si yo ya era crítica y me había declarado en oposición a este régimen, hoy que me robaron un pedazo de mi Parque Nacional me declaro formalmente víctima de las arbitrariedades de la administración de Danilo Medina; soy víctima de robo con premeditación y cohecho, agravado por coalición de funcionarios, prevaricación y estafa.

YO BEATRIZ FERRER SOY VICTIMA DEL GOBIERNO DE DANILO MEDINA.