Y quién carajo es “el Querido”?

Ese funcionarito de tres al cuarto que hoy aparece en un video exhibiendo todo lo que nos repugna de nuestros políticos se hace llamar “El Querido”. Como si la mera existencia de este personaje no fuera lo suficientemente absurda con lo poco que sabemos de él en sus apariciones en las redes sociales “asqueroseando” a un AMET, el colmo de la ridiculez es la página web que anuncia su cuenta de Twitter: elquerido.com – para servirles.

El tipo tiene nombre. Se llama Alfonso Crisóstomo y es viceministro de Industria y Comercio, según él, porque su nombre no figura en la nómina de ese ministerio actualizada a agosto de 2015. Curioso, pues él se vende en su cuenta de Twitter como viceministro. O cobra por la izquierda por un trabajo que no hace, o está engañando a la gente. Recordemos que estamos hablando de un señor que fue Diputado en el Congreso Nacional durante el período 2006-2010, según registra la Cámara de Diputados. Que de alguna forma o de otra este tipo, que fue representante de su pueblo ante el Congreso, está mintiendo respecto a su actual posición. Pero eso no debe sorprender a nadie que ya haya visto la pataleta del Querido con los AMET, porque en ese video dice que es diputado, cuando hace ya 5 años que no lo es.

Lo que sí es El Querido es peledeísta. Según él (porque yo ya cuando este hombrecito arranca a tirar credenciales le hago poco caso) es Secretario Jurídico del PLD y miembro del Comité Central. Un compañerito en toda regla.

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Creo que el último despliegue de prepotencia arribista del Querido habla por sí solo. Es que él no representa a la jerarquía peledeísta que cree ya haber comprado decencia o actúa, sólo a veces, para aparentar tenerla. Él pertenece a esos rangos medios que saben que no han llegado (aún les falta su buena cuota de marrullas) pero creen que son lo suficientemente “gente” para atropellar a los demás, y que hacer público su atropello es una muestra de sus avances dentro del cartel.

Ya adoptó algunos comportamientos imitados de sus ídolos corruptos de arriba: la amante, la prepotencia, el jefecismo… Pero la discreción no es su virtud. Se siente dueño de los AMET, de la amante a la que menciona como tal en su fétida verborrea, de algunos generales, en definitiva de ese mundo del que él se cree amo y señor.

El Querido es tan mediocre, tan patán y tan resentido que detalla sus entregas de funditas en su “Mercedes Benz”. Porque sólo un resentido necesita pregonar ambas cosas.

El Querido es tan machista que da el nombre de su amante ante la cámara, a la que se refiere como “una segunda base, como la tiene el 80% de ustedes”. Porque sólo un machista considera aceptable referirse así en televisión nacional de las mujeres.

El Querido es tan tonto que relata cómo ese general a quien él llamó a reclamar le debía un favor porque él le había ayudado a prevenir que lo trasladaran en el pasado, algo conocido en derecho penal como “tráfico de influencias”.

El Querido es tan soberbio que declara que los peledeístas deben ostentar un poder avasallante como lo hicieron los reformistas durante la hegemonía de su autocracia disfrazada de democracia, que les permita estar por encima de cualquier agente. Para ilustrar su argumento, el Querido es tan arrogante que recuerda que los perredeístas daban galletas a cualquier agente, y lo hace con ojos melancólicos, añorando épocas doradas. Lo evoca como sustento de su derecho de superioridad y atropello como miembro del partido en el poder.

El Querido es tan soez que explica que sólo anda con vidrios ahumados cuando anda haciendo “bellaquerías”. Porque un macho que se respete hace bellaquerías, OK?

Si algo hay que reconocerle al Querido es su sinceridad, poniendo a la vista de todos la podredumbre que es nuestra clase gobernante. Los niveles de degradación que ha impulsado con renovado vigor el partido gobernante, reforzando una cultura machista, en la que para llegar no basta simplemente con demostrar ser el perro más fiel, al día con la captación de fondos mal habidos para inflar las arcas del cartel, sino que el paquete completo debe incluir una serie de elementos indispensables.

Porque en la sociedad del espectáculo la apariencia se convierte en lo real. Las aspiraciones de los funcionarios mediocres como éste se manifiestan en los elementos de ese paquete que va acumulando: el carro de lujo, la querida, el militar sobornado, la casa-bizcocho, el restaurante prohibitivo para la mayoría de los dominicanos, etc. Escalar en el escalafón de esa asociación de malhechores significa simplemente incrementar el número de objetos: dos o más carros, dos o más queridas, y así.

No puedo evitar pensar en las fotografías de las promotoras que contrató el PLD para su acto de este fin de semana, vestidas en trajes de buzo azules exhibiendo su figura, en un desfile homogéneo de curvas, extensiones y escote, para deleite de los dirigentes peledeístas y de los asistentes. Porque ellas y el Querido forman parte del paquete asqueroso y denigrante que promueve el PLD como “progreso”

Ellas son objetos promocionales, que sirven para exhibir en actos políticos, y luego sirven como “segunda base” como claramente expresa El Querido. La mujer como un objeto más que se colecciona en función del “progreso” dentro de esa estructura de corrupción, impunidad y machismo.

El Querido se muestra ofendido por el maltrato recibido en las redes y el trato que le dieron los AMET, porque no concibe ser un ciudadano sujeto al respeto de las leyes, como todos nosotros. Porque no concibe esa afrenta contra su vehículo (que no contra la querida, que es un objeto más). No concibe que un general haya osado no tomarle la llamada. No concibe tanto oprobio contra él, un ser tan generoso que reparte juguitos a los pobres en su Mercedes Benz, y a veces también en su yipeta.

No se le ocurre al Querido que los ofendidos somos nosotros, con su arrogancia, su machismo, su bajeza, su resentimiento y su ausencia absoluta de educación. Que él ha agregado a su record de agraviados (que hasta el momento se limitaba a los agentes), a las mujeres a quienes reduce a mercancía, pero más aún, a todos y cada uno de los dominicanos que pagamos impuestos para que se le cubra su sospechoso sueldo, y que no nos da la maldita gana de continuar teniendo ese tipo de empleados.

Quién carajo es el Querido, quién lo contrató, y por qué todavía tiene trabajo?

Video de las declaraciones del Querido, versión corta:

Lo sabíamos

No estamos sorprendidos. Estamos más que indignados. Estamos hartos. El sistema de justicia nos da la espalda siempre que se trata de nuestro dinero, ese dinero que debe administrar el gobierno central en nuestro nombre y nos es robado. Cada vez que se abre la posibilidad de parar la impunidad, de que se haga justicia, la justicia nos falla.

Ni el Juez Morado (inscrito en el padrón del PLD, como aquí se puede comprobar en esta consulta del día de hoy) ni el Procurador Morado están exentos de las presiones políticas, y eso se refleja en la sentencia de hoy, un día después de la reunión del Comité Político de jefes de ambos, que exime a ese prohombre Félix Bautista de ser investigado.

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Ni Dominguez Brito es un quijote, ni el Juez Morado es imparcial. Donde sea que esté el fallo, sea en la acusación o sea en los tecnicismos enarbolados por el Juez Morado, el sistema judicial le falló a la sociedad. Se trata de nuestro dinero, el de todos, por cuya sustracción somos más pobres, estamos menos seguros frente a la delincuencia, tenemos menos oportunidades, y un largo etcétera. Mientras don Félix Bautista, el bon vivant, se ríe de nosotros y paga celebraciones en los parques urbanos por su victoria de hoy.

Es difícil justificar, y digerir, la decisión de hoy, cuando una simple encuesta le revela a cualquiera que más del 90 por ciento de la gente está convencida de que el honorable senador es un corrupto. Y claro, ese es un argumento que no se sostiene en justicia. Pero la justicia debe velar por los intereses de la sociedad y hacer su trabajo, desde la investigación y persecución públicas, hasta un juicio de fondo.

Siempre habrá un tecnicismo del cual agarrarse. Para eso tenemos abundancia de leyes procedimentales. Pero no se puede, por ser un Juez Morado, aprovechar unos tecnicismos e ignorar otros. Porque el Juez Morado, al estar empadronado en el PLD, tenía el deber ético de inhibirse de conocer un caso en el que el imputado era el niño mimado de su jefe político. Aparentar decencia en el ejercicio de su función como juez, al menos. Aparentar, tampoco se le pide tanto.

Recordemos que el Juez Morado fue el elegido por Leonel para dirigir el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia. Su trayectoria dentro de la carrera judicial, aupada por el padre de Félix Bautista, debería haber pesado al menos en apariencia, frente a la sociedad y sus estudiantes universitarios. Pero no.

La condena social es un hecho. Y hoy arrastra junto con el meritorio ciudadano Félix Bautista, al Juez Morado Moscoso Segarra.

Y es que la gente no tiene por qué comprar tecnicismos, cuando está harta de que los corruptos le dilapiden su futuro y el de sus hijos.

No lo digo yo. Cualquiera haga una encuesta informal.

Porque lo más triste es que lo sabíamos. Pero eso no quita que estemos de luto en el día en que se oficializó la impunidad.

Tu papá me hizo, yo te juzgo

No se sostiene en el tiempo una sociedad sin justicia. Puede durar años, hasta décadas, pero termina desmoronándose. Los funcionarios corruptos se dan en todas partes, no son exclusivos de República Dominicana. Ni siquiera la impunidad es exclusiva. Pero ya hemos llegado a un extremo de complicidad por parte del poder judicial que no podrá sostenerse. Simplemente no es posible.

El Poder Judicial en teoría es independiente. Está llamado no sólo a mantener el orden social impartiendo justicia, también es el encargado de ejercer un control sobre las actuaciones de los otros dos poderes del Estado. No es necesario que me explaye para explicar de qué manera nuestro Poder Judicial está corrompido y nos falla una vez tras otra. A nosotros, los ciudadanos que pagamos el salario de los jueces. A una sociedad a quien se deben en su cotidiana aplicación de las leyes a través de sus sentencias.

Desde el momento en que los magistrados de las altas cortes le deben esa designación a un político que los “hizo”, deja de haber justicia imparcial. Cuando un senador, ya condenado anteriormente por corrupción, es juzgado por un magistrado que es magistrado por obra y gracia del protector de dicho corrupto (y no presunto corrupto, que ya el senador fue condenado por ladrón en un tribunal de justicia), inscrito además en el padrón del partido al que pertenece el corrupto, estamos frente a una farsa.

A ver, viene sencillito para el que aún no lo entiende:

El honorable magistrado de la Suprema Corte de Justicia, Alejandro Moscoso Segarra es el juez que está conociendo el caso contra el senador por la provincia de San Juan, Félix Bautista.

Alejandro Moscoso Segarra es miembro del PLD, como se puede comprobar en el padrón de dicho partido. Concretamente es miembro del Comité de Base 17.

Félix Bautista es también miembro del PLD, Secretario de Organización de ese partido y miembro del Comité Central.

Si recurrimos a una lógica de segundo de primaria para comprender mejor el escenario, sería algo como: el ciudadano Moscoso Segarra que no es un ciudadano común sino un JUEZ DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA, cuya tarea es emitir decisiones IMPARCIALES, miembro actual del PLD, está encargado de conocer en la fase de instrucción la causa contra el ciudadano Félix Bautista, que tampoco es un ciudadano común sino un senador de la CÚPULA de ese partido al que pertenece y al que debe su nombramiento Moscoso Segarra. Queda claro?

Si la justicia no es imparcial entonces no es justicia. No hay espacio para la imparcialidad cuando el juez es compañero del acusado. No hay espacio para la imparcialidad cuando el juez debe su cargo al patrocinador del acusado. No hay espacio para la imparcialidad cuando una eventual modificación de la Constitución (cosa que ocurre cada dos por tres en este patio) hace pender de un hilo la permanencia en la magistratura de ese y los demás jueces. Esa incertidumbre de seguir en el cargo se infiltra en las decisiones de los magistrados, y corroe la imparcialidad.

Entonces, como dije, lo que tenemos no es justicia. Nuestros jueces sólo pueden fallar a favor de aquellos grupos de poder a quienes les deben sus cargos. Saben que de no hacerlo se les tomará en cuenta en la próxima ronda de modificaciones y nombramientos. Quizás, en el mejor de los casos, esos hombres y mujeres titulares de las altas magistraturas consideran que es un mal necesario en aras de administrar justicia adecuadamente en el resto de casos que no involucran a sus corruptos benefactores.

Pero ese es un escenario que dista mucho de ser real. Porque mantener la impunidad desacredita al Poder Judicial, y especialmente a los jueces que archivan las causas contra los funcionarios corruptos. La credibilidad en el Poder Judicial cada día se deteriora más. Los ciudadanos de a pie no reconocen en el tercer poder del Estado una opción para procurar justicia, ni individual ni colectiva. Simplemente el Poder Judicial dejó de hacer su trabajo; no se debe a la sociedad sino a los políticos. Cualquier funcionario de pacotilla ya tiene los medios para sojuzgar a cualquier fiscal o juez, frente al reclamo de salvaguarda de cualquier derecho por parte de un ciudadano equis.

Nadie espera el 27 de marzo una decisión justa por parte de Moscoso Segarra. Sabemos exactamente cuál será su veredicto: archivar, una vez más. Siempre archivar. Y hasta Moscoso Segarra sabe que NADIE (excepto la pandilla corrupta) apoyará esa decisión, por eso fijó la audiencia para un viernes, que por demás es el viernes que precede a la semana santa. La gente estará en su asueto, en resolver, buscar el dinero, entretener a los muchachos que el viernes salen de la escuela por una semana. Moscoso Segarra sabe que lo único que puede hacer es intentar diluir la indignación y por eso fijó audiencia para un día en el que pocos estarán pendientes.

Pero que no se equivoque el magistrado, ni Félix Bautista, ni su papá Leonel. La gente está HARTA. La mafia que tienen instalada aún funciona: son dueños de la Suprema, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral. Pero como ya dije, esa situación no se sostiene en el tiempo. La gente necesita institucionalidad. Y bien lo sabe Leonel, que en su primer mandato procuró “fortalecer” la institucionalidad, poder judicial incluido. Si no fuera importante, no lo habría hecho. No se habría preocupado de embobarnos con un gobierno decente que emprendió el camino de “modernización del Estado” e “independencia del Poder Judicial”.

Si la institucionalidad no fuera importante no se enfrascarían en la farsa de archivar el expediente contra Félix Bautista, por algún vicio de forma o tecnicismo legal. Los corruptos necesitan un aval judicial que los descargue, porque es lo único que pueden intentar venderle a la sociedad: “tengo una sentencia a mi favor”. Y sólo es necesario para ellos vendernos su inocencia porque nosotros tenemos la última palabra.

Dicen que lo mucho hasta Dios lo ve. Esto no es mucho, es demasiado. Hasta el acusado sabe que la sociedad quiere justicia. La sociedad también sabe que Moscoso Segarra no se la dará. Por eso parecemos estar resignados. Pero no es resignación, sino desconfianza en un Poder Judicial que tiene años dándonos la espalda. Que los tribunales no administren justicia, y que ya lo hayamos asumido, no significa conformidad. Ni los regímenes más represivos han podido mantener un sistema en el que la justicia no funciona. Aprendan de la experiencia, porque están llevando a este país al borde.

Estamos en una época en la que ningún país se encuentra aislado. Formamos parte de la famosa “aldea global”, y además de forma voluntaria, pues hemos suscrito los tratados internacionales que nos colocan dentro de esa “comunidad internacional”. Pero es como un condominio, para que todos vivan en paz se deben seguir las reglas, nos gusten o no. Mientras más se proteja la corrupción, más poderosos se sentirán los corruptos, lo que los llevará a cometer cada vez actos de corrupción mayores y más graves. Somos un puente del narco y un país que necesita la inversión extranjera. Esos dos renglones son carnadas para los corruptos, que no se resisten a ellos. Recibir dinero del narcotráfico, o extorsionar a empresas extranjeras, cada vez con mayores montos involucrados y con salpicaduras de procesos judiciales en países con mayor institucionalidad, terminará aniquilando a cada corrupto. Si no lo hacen nuestros jueces lo hará la presión internacional de aquellos países afectados por la corrupción dominicana, y en los que los políticos sí deben rendirles cuentas a sus ciudadanos y enjuiciar a tal o cual funcionario que se asoció con un corrupto dominicano.

No habrá justicia ideal, porque nuestro desarrollo democrático es un espejismo. Por ahora. Pero los corruptos caerán, porque necesitan vendernos su pureza y moralidad. Y ya ni con una sentencia de un juez de la Suprema nos convencen. No sé ustedes, pero yo no creo en la imparcialidad de Moscoso Segarra. No creo en la imparcialidad de un magistrado que debe los mayores hitos de su carrera a las administraciones de Leonel Fernández, padrino de Félix Bautista. No creo en un magistrado de la Suprema Corte de Justicia que no se inhibe de juzgar a su compañero de partido.

El magistrado no debe someterse a la presión de nadie, ni siquiera de quienes no confiamos en él. En otras circunstancias lo sensato sería esperar su decisión antes de acusarle de parcialidad. Pero no hay otras circunstancias más que las actuales: los dos son del PLD y él no se inhibió.

Magistrado Moscoso Segarra: dudo que me demuestre estar equivocada. El 27 de marzo usted dejará claro cuál es su catadura como juez. Ojalá tener ese día motivos para aplaudirle, y poder afirmar que aún quedan jueces en Berlín. Permítame mientras tanto que lo dude seriamente.

“Porticidio” flagrante

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Ya a estas alturas todos conocemos esta foto. Lamento no dar crédito a la fuente original, pues he intentado ubicarla infructuosamente. Este horroroso empañete que le ha sido aplicado a nuestra Puerta del Conde es parte del “Plan de Remozamiento de la Zona Colonial” que está ejecutando la OISOE. Sí, esa oficina que realiza obras que deberían corresponder a distintos Ministerios, en lugar de hacer honor a su nombre de “supervisora”; pero mejor no encaminarnos por esos derroteros.

Pues bien, la OISOE está trabajando en la Zona Colonial, pero al parecer no exactamente para restaurar nuestros monumentos, sino más bien para ultrajarlos. Hay que reconocer que se eligió a conciencia el término “remozar”, puesto que significa, según la Real Academia de la Lengua, “dar un aspecto más lozano, nuevo o moderno a algo”. No es un plan para “restaurar” por lo visto, sino para modernizar. No diría yo tampoco que han sido estrictos en el seguimiento del término, pues ese empañete de lozanía tiene muy poco. Pero la cuestión a plantearse es: quién le da derecho a la OISOE de destrozar nuestro patrimonio? O mejor dicho, el patrimonio del mundo?

Porque no debemos olvidar que la Zona Colonial está declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Y no por antojo unilateral de la UNESCO, puesto que según la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (que dicho sea de paso nuestro país ratificó en 1985) de la UNESCO, el Estado presenta al Comité del Patrimonio Mundial un inventario de los bienes del patrimonio cultural situados en su territorio. Si el Comité decide incluir dichos bienes dentro de la Lista del Patrimonio Mundial, la propia Convención establece que es necesario el consentimiento del Estado interesado en la inscripción. O sea, que la Zona Colonial es patrimonio de la humanidad porque tanto la UNESCO como República Dominicana quisieron.

Algo importante que incluye esta Convención es que reconoce que la conservación del Patrimonio Mundial incumbe a la comunidad internacional, y establece que si un Estado no tiene la capacidad de proteger o rehabilitar su patrimonio puede recurrir a la asistencia internacional no solamente en el aspecto financiero, sino también en el técnico.

Aquí me planteo yo varias interrogantes. En primer lugar: el pasado gobierno nos dejó un famoso déficit que aún estamos pagando los contribuyentes. O sea que estamos en austeridad. La OISOE no está en austeridad?

En segundo lugar y considerando el punto anterior, por qué el Estado, al amparo de la Convención sobre Protección del Patrimonio Mundial, no solicita asistencia internacional para hacer un trabajo bien hecho? Si hay dinero (que por lo que se ve hay), por qué no busca asesoría y asistencia técnica de expertos en restauración de edificaciones medievales que hayan participado en trabajos similares en Europa, por ejemplo? No quiero con esto menoscabar las capacidades locales. Pero la realidad es que el agua tibia está inventada, y en este caso en Europa se han llevado a cabo miles de restauraciones de estructuras de la misma escuela que las que aquí tenemos. Deberíamos aprovechar las técnicas y la tecnología ya probadas y no inventar a ver qué sale del experimento. Porque este nefasto empañete, sin rigor histórico alguno, se quede o lo quiten, ya salió demasiado caro.

Resulta imposible comprender con qué criterio se abocó la OISOE a ejecutar semejante barrabasada contra la Puerta del Conde. Máxime cuando el famoso plan de remozamiento anunciado en su momento por el Ministerio de Turismo se refería básicamente a mejoras viales. No existen palabras para expresar la indignación que produce que el propio Estado ataque nuestros monumentos coloniales, y mucho menos uno de tal importancia. Porque aquí lo que ocurrió fue una vejación, un ultraje, una humillación a la Puerta, a la historia, a la arqueología, a los dominicanos y al mundo.

La iniciativa de remozar la Zona Colonial no es mala. La “zona” necesita cariño. Es la ciudad primada de América, y debe estar a la altura. Debemos al mundo una “zona” en condiciones, donde caminar sea seguro de noche y de día, haya guías capacitados y las atracciones estén preparadas para recibir visitantes. No basta con que un turista pueda entrar allí, dé una vuelta, y ni se entere de qué fue lo que vio. Necesitamos monumentos con buena iluminación, con infraestructura que permita la accesibilidad universal, tecnologías modernas (como audioguías), etc. Pero por encima de todo eso lo más importante es la conservación de los monumentos: que estén cuidados, en buen estado y que sean restaurados en los casos que sea necesario. Que quede clarísimo: tirarle un empañete a algo que no lo lleva no es cuidar el patrimonio, es dañarlo.

La cuenta de Twitter de la OISOE publicó un tuit donde decía que el “remozamiento del Parque Independencia tiene una inversión de unos RD$ 35 millones de pesos”. Treinta y cinco millones de pesos para ultrajar la Puerta del Conde!

El próximo paso de la OISOE es entrarle a la Catedral. Ya los andamios están puestos. Cuál es el plan? No lo conozco pero después de ver a nuestro símbolo de la Independencia tan vilmente maltratado por esta oficina me da grima pensar lo que le harán. Será un “catedralicidio”. Yo les he contactado para conseguir el plan y los estudios previos que se hicieron, pero no he obtenido respuesta.

Resulta incomprensible que la OISOE esté haciéndose cargo de algo que corresponde a la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura. Algo tan delicado como tocar nuestras edificaciones coloniales no debe caer en manos ni de la OISOE ni del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, sino de los que por ley deben velar por el patrimonio cultural nacional.

Si me preguntan a mí, yo para que éstos estén haciendo chapuzas con mi Zona Colonial prefiero que no la toquen, que menos daño les hace el paso del tiempo que la intervención improvisada y sin soporte histórico ni técnico de una institución estatal que no tiene ni en su nombre ni en su misión por qué saber un pepino de restauración de monumentos. Pero como ni yo ni los 10 millones de dominicanos que aquí habitamos importamos, la OISOE y el MEPD seguirán ejecutando irresponsablemente unos chelitos que no les debían tocar a ellos sino al Ministerio que se creó (con todo y sus botellas) para eso.

Nos están acribillando nuestra Zona Colonial, y los estamos dejando. Quizás para algunos las lágrimas vendrán después, pero para mí ya llegaron. Una de las ofensas más grandes que puede hacernos el Estado es destruir nuestro patrimonio común. Sea Bahía de las Águilas, Loma Miranda o la Zona Colonial, el sentimiento de indignación y el dolor es profundo y colectivo. Hacerle esto a la Zona Colonial es una muestra más de lo podrido que está el Estado. Ya ni los símbolos más sagrados, aquellos que tienen significado no sólo para los dominicanos sino para la historia universal, están a salvo. Son otros mangos bajitos para la corruptela.

La próxima víctima de este vandalismo estatal es la Catedral. No basta con indignarnos por las redes sociales. Si de verdad queremos proteger nuestro patrimonio tendremos que hacer algo más. Ideas?

Con la anuencia de mi sobrino Incómico comparto un poco de su genialidad, pues como nadie resalta la tragicomedia que vivimos en este Macondo en cada una de sus tiras:

Incómica Incómico

Incómica Incómico

(NA: Para no excederme en la longitud de este artículo omito la exposición sobre fortificaciones abaluartadas, o traza italiana, de los siglos XVI y XVII que nos permite, complementada con la observación comparativa, desechar la idea de que la Puerta del Conde llevara originalmente empañete.)

Encarte para tontos

Hace dos días vino encartado en Diario Libre un folleto de 22 páginas a color titulado “Grandes Logros 2013”, de la Cámara de Diputados. Qué bien, no? Pues no. No podría afirmar si el problema está en el título o en el contenido, o en la nula correlación entre ambos. Lo cierto es que este surreal documento no se me sale de la cabeza. Ya sé, suena raro, pero aunque probablemente sería más fructífero para mi ser espiritual ignorar el folleto, no me deja de causar cierta fascinación la manera en que nos toman por imbéciles con nuestro propio dinero, otra vez. Otra vez más.

A ver, que a mí me parece muy bien que la Cámara de Diputados tenga la iniciativa de informar a la población sobre su trabajo. Es más, creo que es vital para el fortalecimiento de la democracia que se retome el vínculo entre representante y representado. Y los esfuerzos que se realicen en ese sentido deben ser aplaudidos. De hecho, considero que el presidente de la Cámara viene haciendo avances importantes para hacer llegar la información a la gente. Por eso no quiero ser rotundamente negativa en mis valoraciones.

Si me lo permiten, destacaré primero el empeño que ha puesto el actual presidente de la Cámara de Diputados en mejorar el portal de internet, que constituye un verdadero reto al ciudadano para lograr conseguir la información que busca. También hay que decir que la oficina de acceso a la información y el Centro de Representación de la Cámara funcionan bastante bien. No puedo dejar afuera la controvertida Constitución Infantil, que pese a las críticas constituye un instrumento importante de educación cívica tanto para niños y niñas como para adultos. Y me gustaría ver al Ministerio de Educación incluir su estudio en el currículo escolar. Pudiera ser una gran iniciativa para crear ciudadanía.

Dicho esto, y dándole al presidente el beneficio de sospechar que está bastante mal asesorado, procedo a diseccionar el folleto, para evidenciar que de “grandes logros” tiene muy poco, y que a pesar de que la ignorancia cunde en nuestro país, los que nos tomamos la molestia de hojear el asunto no somos imbéciles para comprar lo que nos quieren vender (o sea nada, vacío, cero), recordando que el mismo fue costeado con fondos públicos.

La Portada

Iba a subir la foto, pero el imponente y gigantesco retrato de Abel Martínez que abarca la totalidad de la portada era demasiado para mi humilde blog. Lo lógico sería pensar que el documento versa sobre los grandes logros de Abel Martínez. Una oda a su persona, un calentamiento para futuras “contiendas” políticas, una brillante estrategia de relaciones públicas para que nos encontremos con su cara en todas partes. Por supuesto, con el patricio de fondo. Probablemente por esos motivos no se recurrió a lo obvio, que era una foto alusiva a la Cámara en su conjunto. De la fachada, al menos, del hemiciclo. Estoy consciente de que a estas alturas resulta fútil pedir guardar las apariencias, en un escenario de unipartidismo e impunidad que trae consigo carta verde para todo, como podemos observar. Es oportuno aquí mencionar que yo conté 27 fotos de Abel Martínez en 22 páginas que comprende el folleto. Brillante, si consideramos la magnitud de la payola personal que se dio, cortesía de las arcas del Estado. De “mi cualto”, dicho como es. De nada, Abelito, de nada.

Los “logros”

Desde el índice nos va entrando la sospecha de que si seguimos pasando páginas nos decepcionaremos profundamente. Si sufrimos de ser susceptibles, nos podemos sentir incluso engañados, puesto que el título nos ha anunciado con bombos y platillos un contenido lleno de logros. Pero oh no, la realidad es muy distinta. Es como esos best-sellers, que corres a comprarlos porque están causando furor, y cuando comienzas a leer vas acumulando resentimiento hacia ese autor que te ha embaucado, y a quien has lucrado comprándole ese disparate de libro cuando pudiste gastar tu dinero en otra cosa. Maldito el día en que caí en tu trampa, Dan Brown! Pero perdón, me salgo del tema… Hagamos una rápida evaluación de los “logros” incluidos en el folleto (tranquilos, que no son tantos, pues hay más fotos que texto):

1) Diputados lideraron lucha por mejores beneficios en contrato con Barrick Gold: A mí esto de “lideraron” me parece estirar un tanto el término. Ellos mismos fueron los que aprobaron el contrato bajo directrices de Leonel (salvo unos pocos que fueron elegidos en 2010). Y nos van a decir a nosotros, a la ciudadanía, que ellos, esos mismos que lo aprobaron al vapor, lideraron la lucha para renegociar el, nunca mejor dicho, leonino contrato? Sinceramente, debemos revisarnos porque parece que se nos ve de manera muy obvia la cara de estúpidos. Quizás no son ellos sino nosotros los del problema. Si mi memoria no me falla (y en estos momentos no me falla), fue la ciudadanía que lideró esa lucha, y luego el presidente de la República. Y éstos, como el perro arrepentido (pero sin arrepentimiento sino más bien con descaro), aplaudieron con euforia a Danilo cuando se paró en dos patas, como si no hubiesen sido ellos mismos los que votaron para aprobar el contrato. Bastante tenemos que aguantar, para que encima nos insulten pretendiendo ser los héroes que salvaron al país de las garras de Goliath. Por favor! Veredicto: NO es un logro.

2) Abel Martínez denunció especulación con los libros de texto: Sí, es cierto, el presidente de la Cámara denunció la especulación cuando los padres ya habían comprado los libros. Y asumió el compromiso de dar seguimiento al tema para buscar solución de cara al año escolar que viene. Pero esta es una acción cuyo resultado esta por verse. Veredicto: NO es un logro aún.

3) Abel Martínez defiende soberanía nacional y sentencia del TC: Bueno, para evitar meterme en el debate sobre la sentencia en este post, sólo diré que esto es fijar posición (y me pregunto si a nombre mío, porque ellos dizque me representan y no les endosé ese “apoyo”). Fijar posición es un logro? Veredicto: NO es un logro.

4) Principales leyes promulgadas en el 2013: Concedámosles esta, que a nuestro juicio es relevante. Veredicto: Logro.

5) CD Como casa de la democracia exhibe transparencia: Maña fuera. Pero se la vamos a conceder también, porque enumera las solicitudes hechas a través de la Oficina de Libre Acceso a la Información, y el seguimiento dado. Veredicto: Logro.

6) Representantes y representados más conectados a través de la tecnología: Como estamos generosos hoy, le concederemos esta también, aunque repetimos, recalcamos, insistimos, que la página web de la Cámara deja muchísimo que desear. Abordaremos este aspecto más abajo. Pero como ha habido avances, el veredicto es: Logro.

7) Primera institución pública con programa de pasantías: Dudo, pero se la concedo. Veredicto: Logro.

8) Última sesión de diciembre rompió récord de votaciones: Acabo de cortarle los ojos a la pantalla. Qué tipo de parlamento es este si se considera un logro que se haya roto el récord de votaciones? Y no es ese el trabajo de los diputados? No podemos hablar de récord cuando a los diputados se les elige y se les paga para conocer los proyectos que están en el orden del día, entre otras cosas. O acaso un supermercado reporta como récord que el gondolero haya puesto todos los cartones de leche que tenía que poner en la góndola? Que sea un récord es válido, pero de ahí a llamar logro a algo cuyo impacto se desconoce es un tanto exagerado, pues no es la cantidad de proyectos aprobados, sino la calidad. Veredicto: NO es un logro.

9) Constitución infantil llega a la niñez: Sí, este se lo vamos a reconocer, a pesar de las críticas, porque lo entendemos importante.

10) Abel Martínez es reconocido por su labor como presidente de la CD: En serio? El reconocimiento del presidente es un logro? Aparentemente, es tan gran logro que amerita dos páginas de las 22. Veredicto: Obvio.

11) Importantes figuras locales y extranjeras fueron homenajeadas: Ya. Qué bien. Dos páginas más. Veredicto: Tengo que decirlo?

12) Comisiones fiscalizan desempeño del sector público y privado: Sin entrar al fondo de si realmente las comisiones fiscalizaron, o cuáles fueron eficientes, de nuevo no puede ser un logro que las comisiones hagan su trabajo, el cual constituye un mandato constitucional. Veredicto: No es un logro, es su trabajo.

13) Estudiantes de todo el país visitaron módulo de la CD en la Feria del Libro: En este punto yo creo que el logro es que a alguien se le haya ocurrido la manera de llenar una página del folleto con 5 fotos, 3 oraciones e información irrelevante a un documento titulado “Grandes Logros”. Ah, el ingenio! Veredicto: Ya me estoy cansando.

14) Presidente de la CD abordó temas de interés con personalidades nacionales e internacionales, y 15) Conmemoran por todo lo alto el bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte: Llegué a mi límite. No puedo más. Menos mal que se acabó.

Saquen ustedes la cuenta.

Pertinencia

Según la Constitución, los legisladores deben rendir cuentas anualmente a sus representados. El presidente de la Cámara, a su vez, tiene la obligación de rendir cuentas de su gestión la primera semana del mes de agosto de cada año. Evidentemente, este folleto no es una rendición de cuentas. Y como dije al inicio, bien pudo ser un documento relevante e informativo, si esa hubiese sido la intención. Pero lo cierto es que no lo es. Si la Cámara de Diputados tuvo la intención de publicar una memoria de sus principales actividades del año, debió considerar otro título menos engañoso. Porque como vimos, logros contiene muy pocos. Números, datos, estadísticas, menos. Y si algo hubiésemos preferido ver, ya que sin estar obligados a ello decidieron gastar ese dineral (nuestro) para este irrelevante folleto, son datos que evidenciaran la eficiencia en la gestión de los recursos del hemiciclo, y más detalle en la labor de fiscalización de las comisiones.

No puedo comprender de qué debo sentirme orgullosa al pasar esas 22 páginas. Si el dinero sobra, y así parece, mejor se hubiera empleado en terminar de arreglar el portal, haciéndolo más amigable a los ciudadanos. Porque yo lo que quiero es ver, de forma sencilla, a cuántas sesiones fue mi diputado y cómo votó. Yo quiero ver cómo están gastando el dinero. Yo quiero ver los informes trimestrales y anuales de las comisiones que tienen que fiscalizar las dependencias del Estado. Y sé que esa información está ahí, pero no puedo encontrarla porque esa página es una tortura. Por qué no invirtieron los fondos en eso en lugar de un encarte millonariamente absurdo?

Quieren enseñarnos sus logros? Háganlo en agosto, cuando les toca, sin despilfarrar nuestro dinero (sé que es mucho pedir).

Pero saben qué queremos nosotros? Saben cuál sería el non plus ultra de los logros? El que hubiésemos estado felices de ver en el folleto, y que nos hubiera hecho olvidar lo que costó la publicación e incluso las fotos protagónicas y la información irrelevante? Que hubieran reclamado al presidente de la República cumplir con su responsabilidad constitucional de rendir cuentas al Congreso sobre el estado de recaudación e inversión de las rentas públicas correspondiente al 2012, que no lo hizo, ni ustedes se lo pidieron, porque evidenciaría, como lo hacen los informes de la Cámara de Cuentas y del CES, el desfalco al Estado dominicano para ganar las elecciones y ponerlo a él en la silla y mantenerlos a ustedes tranquilitos en su escaño.

Entonces, por favor, no pretendan engañarnos ni embobarnos. No nos tomen por imbéciles más de lo que ya lo hacen habitualmente no ya ustedes exclusivamente, sino el gobierno en general. No le echen sal a la herida abierta. Basta de provocaciones innecesarias. Bastante negro han pintado (ustedes como cómplices) el futuro nuestro y de nuestros hijos, mientras el de ustedes se vislumbra halagüeño, para que tengamos que aguantarles la soberbia constante de estrujarnos en la cara el desprecio que sienten por este pueblo.

El folleto sólo sirve para una cosa, lo dejo a su imaginación.

¿Hacia 2036?

Hace poco más de un año consideraba exageradas aquellas voces que pregonaban la puesta en marcha del PLD de su proyecto para consolidarse en el poder a través de una dictadura constitucional. Incluso, y aún siendo vox populi los casos de corrupción de altos funcionarios, me encontraba un tanto excesivo catalogar a dicho partido como una corporación, aunque reconocía que la organización exhibía algunas conductas que se amoldaban a esta calificación. He de confesar que, sin ser peledeísta, estos pregones me parecían intentos desesperados de una oposición que eligió como candidato al peor que tenía para batirse contra el partido oficialista (esta afirmación no es rotunda, porque el otro era igual de peor, o más peor, o… bueno, mejor sería consultar el “peorímetro” para sacar una conclusión definitiva). El caso es que el PRD presentó al país como candidato a uno de los presidentes más impopulares de nuestra historia pseudo-democrática, tanto que en una república tan bananera como ésta, y detentando la presidencia, no pudo reelegirse.

Quizás mi ceguera se debía precisamente a la oposición, modesta pero constante, que hice a Hipólito Mejía durante su gobierno. Es que fue tan nefasto su mandato que cuando el PLD volvió al poder llegó casi con un cheque en blanco. Era demasiado fácil, para un pueblo acostumbrado al “menos malo”, comparar los desaciertos y concluir indefectiblemente que seguía siendo mejor cualquier cosa que Hipólito. Aquella famosa encuesta, sin rigor científico alguno, que proclamaba al diablo como vencedor en una contienda electoral, resulta sintomática del sabor que dejó el mandato de Hipólito en el pueblo. Y me aventuro a afirmar que se mantiene, pues en la campaña él mismo se encargó con sus desaciertos de recordarnos esos cuatro años que nos sacudimos de encima en 2004 como la peste bubónica.

No puedo culpar a nadie más que a mí misma de no haberme dado cuenta antes de lo que gestaba el PLD. Más bien de no haberme querido dar cuenta. El PRD tiene una responsabilidad ineludible ciertamente, pero yo tomé el camino de la comodidad. De ocuparme de otras cosas y no prestar atención al proceso de apropiación del país que vino ejecutando el PLD, cuya primera fase culminó con la aprobación de una Constitución que consolida en sus manos todos los poderes de contrapeso.

Ahora estamos en una situación en la cual las apariencias importan poco. Habiendo concentrado los tres poderes del Estado en sus manos, y habiendo incorporado a cerca del 15% de la población electoral a su proyecto clientelar, no es necesario ni siquiera hacernos el teatro de que la maquinaria estatal funciona correctamente.

La justicia, generalmente el último poder en perder las apariencias, nos ha dado una bofetada tras otra con el agravante de sonrisa burlona. Y esto no es algo para tomar a la ligera: somos rehenes de un gobierno de truhanes que en caso de necesitarlo utilizarán al poder judicial para legitimar sus fechorías en detrimento nuestro. Ya lo han hecho, y aún el observador más inocente puede apercibirse de que en los últimos meses el Ministerio Público y los tribunales han hecho lo imposible por presentarnos una sentencia o auto injusto tras otro.

A esto se suma el Tribunal Superior Electoral, que ha avalado la destrucción del PRD, emitiendo una sentencia basada en argumentos que mi sobrino de 7 años desmontaría.

Y si bien es cierto que el PRD no está en absoluto exento de responsabilidad, como partícipe que ha sido de la incipiente partitocracia dominicana, no lo es menos que la destrucción del mismo nos afecta a todos. No se trata de simpatizar o militar en el PRD, sino de que el cisma que está experimentando el partido es la consumación final del esquema de unipartidismo genialmente planificado y ejecutado por el PLD.

La democracia dominicana está en peligro. La seguridad que tiene el PLD de que ha neutralizado cualquier amenaza a su hegemonía se manifiesta diariamente en la soberbia de los dirigentes morados, en sus decisiones, en sus declaraciones, cada día más descabelladas; tanto que luego de escuchar que gobernarán hasta el 2036 no me sorprendería que apareciera una postalita estilo “Dios y Leonel”.

Y mientras seguimos con nuestra vida, pagando cada vez más cara una gasolina que Venezuela no nos ha cobrado aún, llegando a fin de mes a duras penas por el encarecimiento de la canasta familiar, temiendo por nuestra seguridad en las calles; un día nos despertaremos y nos daremos cuenta de que somos esclavos en nuestra tierra, de que no podemos hablar, pensar, hacer, y que nada de lo que producimos nos pertenece, pues una organización todopoderosa lo controla absolutamente todo.

Yo no sé dónde está el límite del aguante, pero por dios! Ya está bueno!

Respuesta a Yago

El ex-presidente Leonel Fernández publicó el siguiente artículo en el Listín Diario, del cual parto hoy: http://www.listindiario.com.do/la-republica/2013/6/3/279302/Elogio-a-la-Calumnia

En el mismo se explaya sobre la trama de “Otelo”, obra ilustre de Shakespeare, y para cuya sinopsis refiéranse pues, al escrito del ex mandatario. Como nos tiene acostumbrados, utiliza una prosa en momentos rebuscada, aunque justo es reconocer que como pieza literaria no es su mayor exponente de “prepotencia léxica”, quizás en un intento de que sus palabras sean verdaderamente comprendidas por el ciudadano común (hecho este que resultaría en exceso revelador).

Pues bien, el artículo se titula “Elogio a la Calumnia”, y la nota introductoria es: “Al contemplar un fenómeno de tal nivel de vileza y depravación, preciso es recordar la frase inmortal de Víctor Hugo: “Dejarse calumniar es una de las fuerzas del hombre honesto.” Tal es, al mismo tiempo, el mejor elogio a la calumnia.” 

Supongo que ese tal fenómeno de vileza y depravación a la que se refiere el ex-presidente es la querella interpuesta en su contra por el Doctor Guillermo Moreno, y de paso el aumento en las “calumnias” que algunas personas nos atrevemos a expresar públicamente sobre su persona y las “indelicadezas” que ha cometido en sus gestiones.

Pero se equivoca Leonel Fernández en varios aspectos de su magistral exposición.

En primer lugar me permito hurgar para sacarle la paja del ojo, ya que ese tal elogio a la calumnia al que se refiere no es tal, cuando el supuesto calumniado reacciona cual cucaracha patas arriba al ser embestido en su honra y reputación. Si bien el ex-presidente Fernández abandera según su escrito la frase en la que Victor Hugo atribuye al hombre honesto la fortaleza de dejarse calumniar, resulta al menos paradójico que una y otra vez saque su fichero de favores por cobrar cuando recibe una crítica de esas que él quiere vendernos como infundios.

Además, Leonel Fernández asume de nuevo el papel de víctima vilipendiada por un sector malagradecido, que no sabe reconocer en él el prócer del siglo XXI que en verdad es. Demuestra, cada vez de manera más obvia, su perfil psicológico de narcisista, en el cual se siente Mesías incomprendido y envidiado. Mientras más críticas aparecen, mayor es, según su percepción, la envidia que sienten los demás por él.

Aquí cabe incluso apuntar que esa victimización del gran hombre injuriado por aquellos que deberían besarle los pies la hace con su característica arrogancia, evidenciada en su necesidad de plasmar hasta dónde llegan sus conocimientos, en este caso de literatura. Obvio es que su escrito no está dirigido al pueblo, ese pueblo que él aspira volver a gobernar. No está dirigido a la masa, no, porque la masa no sabe quién fue Erasmo de Rotterdam, ni Victor Hugo, y probablemente ni siquiera Shakespeare. Y no lo sabe porque este hombre tuvo 12 años para invertir en su pueblo y no lo hizo. Porque si este señor hubiera gobernado para su pueblo hoy viéramos parte de los frutos de sus gestiones reflejadas en nuestra gente. Porque del 1996 a acá son 17 años, más que suficientes para tener impacto en una generación. Pero no. Jamás. Impensable tener un pueblo que al leer ese escrito pueda entender de quiénes está hablando. Impensable, porque la reacción buscada es precisamente la que encontrará: “Pero la verdad que Leonel es inteligente, mira cómo cita a los filósofos! Cuánto sabe este hombre, ese Erasmo seguro fue uno de los romanos esos que oigo mentar!”. Y esto, en lugar de darle pena, como nos da a nosotros, a él le inflará el ego; precisamente lo que él necesita más que el oxígeno.

Finalmente se equivoca Leonel pretendiendo que nos solidaricemos con él, por las pérfidas actuaciones de “Yago” que buscan denostarlo. Yerra de forma excesiva cuando busca maquillar su perfidia y endilgarle a otros aquello de lo que él adolece.

Es que señores, aquí el verdadero Yago es él. Y así como Yago tuvo un último momento de genialidad que le permite llevar a cabo su plan macabro, este Yago está ejecutando otra de sus maniobras, típica por más, en la cual su victimización y la exposición de todas las supuestas bajezas de que es capaz todo aquel que lo cuestione le deja servida en bandeja de plata la verdad absoluta. 

Le digo, señor ex-presidente, que en ese juego cae el rebaño que usted quiso dejar embrutecido cuando le ha sobrado el tiempo para educarlo; que usted ha mantenido a través de una beneficencia que no es tal pues exige apego en las urnas; que usted ha premiado con prebendas sabiendo que hay almas que se venden, por las razones que sean.

Pero otros, que llevamos en nuestra sangre la herencia del amor a esta patria, la sangre de próceres y el recuerdo de líderes que usted convenientemente decidió utilizar cuando le conviene, estos otros muy a su pesar no somos borregos ni tan estúpidos como para que usted nos falte el respeto erigiéndose en lo que ha demostrado no ser.

Le agradezco, eso sí, haber considerado a aquellos que nos agenciamos una educación privada medianamente de calidad al momento de elegir su prosa, que nos permite comprenderla en su justa dimensión.

Pero no lo dude ni por un instante: Usted es Yago.