Lo sabíamos

No estamos sorprendidos. Estamos más que indignados. Estamos hartos. El sistema de justicia nos da la espalda siempre que se trata de nuestro dinero, ese dinero que debe administrar el gobierno central en nuestro nombre y nos es robado. Cada vez que se abre la posibilidad de parar la impunidad, de que se haga justicia, la justicia nos falla.

Ni el Juez Morado (inscrito en el padrón del PLD, como aquí se puede comprobar en esta consulta del día de hoy) ni el Procurador Morado están exentos de las presiones políticas, y eso se refleja en la sentencia de hoy, un día después de la reunión del Comité Político de jefes de ambos, que exime a ese prohombre Félix Bautista de ser investigado.

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Ni Dominguez Brito es un quijote, ni el Juez Morado es imparcial. Donde sea que esté el fallo, sea en la acusación o sea en los tecnicismos enarbolados por el Juez Morado, el sistema judicial le falló a la sociedad. Se trata de nuestro dinero, el de todos, por cuya sustracción somos más pobres, estamos menos seguros frente a la delincuencia, tenemos menos oportunidades, y un largo etcétera. Mientras don Félix Bautista, el bon vivant, se ríe de nosotros y paga celebraciones en los parques urbanos por su victoria de hoy.

Es difícil justificar, y digerir, la decisión de hoy, cuando una simple encuesta le revela a cualquiera que más del 90 por ciento de la gente está convencida de que el honorable senador es un corrupto. Y claro, ese es un argumento que no se sostiene en justicia. Pero la justicia debe velar por los intereses de la sociedad y hacer su trabajo, desde la investigación y persecución públicas, hasta un juicio de fondo.

Siempre habrá un tecnicismo del cual agarrarse. Para eso tenemos abundancia de leyes procedimentales. Pero no se puede, por ser un Juez Morado, aprovechar unos tecnicismos e ignorar otros. Porque el Juez Morado, al estar empadronado en el PLD, tenía el deber ético de inhibirse de conocer un caso en el que el imputado era el niño mimado de su jefe político. Aparentar decencia en el ejercicio de su función como juez, al menos. Aparentar, tampoco se le pide tanto.

Recordemos que el Juez Morado fue el elegido por Leonel para dirigir el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia. Su trayectoria dentro de la carrera judicial, aupada por el padre de Félix Bautista, debería haber pesado al menos en apariencia, frente a la sociedad y sus estudiantes universitarios. Pero no.

La condena social es un hecho. Y hoy arrastra junto con el meritorio ciudadano Félix Bautista, al Juez Morado Moscoso Segarra.

Y es que la gente no tiene por qué comprar tecnicismos, cuando está harta de que los corruptos le dilapiden su futuro y el de sus hijos.

No lo digo yo. Cualquiera haga una encuesta informal.

Porque lo más triste es que lo sabíamos. Pero eso no quita que estemos de luto en el día en que se oficializó la impunidad.

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Un País…

Un país en el que los políticos se enriquecen robándole al pueblo. Que encima de robarle al pueblo se asocian a los narcos. Un país en el que con ese dinero que nos roban los políticos le ponen una yipeta Cayenne a su Yuleidi, más un penthouse en Piantini. Un país en el que la vergüenza está tan ausente que ese político se pasea con su Yuleidi por los restaurantes donde los dominicanos que no son corruptos ni políticos van a comer con su familia. Un país donde los narcos parquean su Ferrari en la entrada de ese mismo restaurante, y piden champán con pata de gallina en medio de un escándalo que le corta la digestión a los demás. Un país donde un sastre es dueño de infinidad de edificios vacíos construidos con dinero de la corrupción. Un país de depredadores ambientales, que de norte a sur y de este a oeste acaban con nuestros recursos, vaciando las camas de los ríos, deforestando para exportar carbón no sólo a Haití sino hasta a Turquía, dejando que un incendio se expanda para aprovecharse de la destrucción y aumentar los conucos ilegales en áreas protegidas. Un país en el que a una persona con un trastorno mental los agentes de tránsito y de policía asesinan impunemente mediante golpes. Un país donde se mueren los recién nacidos en las maternidades por falta de recursos. Un país donde salir a la calle de noche es un riesgo. Un país donde los ladrones apuñalan hasta a las mascotas. Un país donde la madre de una menor embarazada va a denunciar al adulto que la embarazó y termina siendo amenazada porque el macho está bien conectado en el cuartel local. Un país donde las ejecuciones extrajudiciales son la norma y nunca, jamás, hay justicia para los familiares de la víctima. Un país donde los sacerdotes extranjeros violan niños y la jerarquía de la iglesia les da salvoconducto de salida. Un país donde los abogados de la sociedad (fiscales) actúan como abogados de quienes le roban el futuro a esa sociedad. Un país donde cualquiera anda armado y no lo piensa dos veces para resolver una disputa (hasta de tránsito) a tiro limpio. Un país donde nadie se hace a un lado cuando suena la sirena de una ambulancia. Un país donde un funcionario de los que no roban, luego de trabajar su vida entera, se puede morir al enfermarse, porque su contribución a la seguridad social no vale para nada, y el Estado no lo respalda. Un país donde se compite por ver quién pone la música más alta. Un país donde el tigueraje es un valor, y a mayor tigueraje más macho. Un país donde los jóvenes se arriman a los políticos corruptos para no tener que trabajar y ganar el dinero fácil. Un país en el que pagas luz eléctrica pero tienes que tener planta generadora. Un país en el que las becas públicas para que los jóvenes estudien fuera y se forjen un futuro se las ganan los familiares de los políticos de turno. Un país que vive del turismo pero tiene los impuestos más altos para el transporte aéreo. Un país con crecimiento económico constante e incremento en tarjetas solidaridad. Un país donde una madre soltera o divorciada tiene que echar para adelante sin la ayuda del padre. Un país donde los gallos son un deporte. Un país donde los militares con armas largas patrullan las calles. Un país donde los ciudadanos temen a la policía. Un país donde la educación es de las peores del hemisferio. Un país que lanza a la calle profesionales que no saben nada. Un país en el que los ciudadanos prefieren creerle a un narco que a un ex presidente. Un país…

Ahora háblenme de patriotismo.