Y quién carajo es “el Querido”?

Ese funcionarito de tres al cuarto que hoy aparece en un video exhibiendo todo lo que nos repugna de nuestros políticos se hace llamar “El Querido”. Como si la mera existencia de este personaje no fuera lo suficientemente absurda con lo poco que sabemos de él en sus apariciones en las redes sociales “asqueroseando” a un AMET, el colmo de la ridiculez es la página web que anuncia su cuenta de Twitter: elquerido.com – para servirles.

El tipo tiene nombre. Se llama Alfonso Crisóstomo y es viceministro de Industria y Comercio, según él, porque su nombre no figura en la nómina de ese ministerio actualizada a agosto de 2015. Curioso, pues él se vende en su cuenta de Twitter como viceministro. O cobra por la izquierda por un trabajo que no hace, o está engañando a la gente. Recordemos que estamos hablando de un señor que fue Diputado en el Congreso Nacional durante el período 2006-2010, según registra la Cámara de Diputados. Que de alguna forma o de otra este tipo, que fue representante de su pueblo ante el Congreso, está mintiendo respecto a su actual posición. Pero eso no debe sorprender a nadie que ya haya visto la pataleta del Querido con los AMET, porque en ese video dice que es diputado, cuando hace ya 5 años que no lo es.

Lo que sí es El Querido es peledeísta. Según él (porque yo ya cuando este hombrecito arranca a tirar credenciales le hago poco caso) es Secretario Jurídico del PLD y miembro del Comité Central. Un compañerito en toda regla.

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Creo que el último despliegue de prepotencia arribista del Querido habla por sí solo. Es que él no representa a la jerarquía peledeísta que cree ya haber comprado decencia o actúa, sólo a veces, para aparentar tenerla. Él pertenece a esos rangos medios que saben que no han llegado (aún les falta su buena cuota de marrullas) pero creen que son lo suficientemente “gente” para atropellar a los demás, y que hacer público su atropello es una muestra de sus avances dentro del cartel.

Ya adoptó algunos comportamientos imitados de sus ídolos corruptos de arriba: la amante, la prepotencia, el jefecismo… Pero la discreción no es su virtud. Se siente dueño de los AMET, de la amante a la que menciona como tal en su fétida verborrea, de algunos generales, en definitiva de ese mundo del que él se cree amo y señor.

El Querido es tan mediocre, tan patán y tan resentido que detalla sus entregas de funditas en su “Mercedes Benz”. Porque sólo un resentido necesita pregonar ambas cosas.

El Querido es tan machista que da el nombre de su amante ante la cámara, a la que se refiere como “una segunda base, como la tiene el 80% de ustedes”. Porque sólo un machista considera aceptable referirse así en televisión nacional de las mujeres.

El Querido es tan tonto que relata cómo ese general a quien él llamó a reclamar le debía un favor porque él le había ayudado a prevenir que lo trasladaran en el pasado, algo conocido en derecho penal como “tráfico de influencias”.

El Querido es tan soberbio que declara que los peledeístas deben ostentar un poder avasallante como lo hicieron los reformistas durante la hegemonía de su autocracia disfrazada de democracia, que les permita estar por encima de cualquier agente. Para ilustrar su argumento, el Querido es tan arrogante que recuerda que los perredeístas daban galletas a cualquier agente, y lo hace con ojos melancólicos, añorando épocas doradas. Lo evoca como sustento de su derecho de superioridad y atropello como miembro del partido en el poder.

El Querido es tan soez que explica que sólo anda con vidrios ahumados cuando anda haciendo “bellaquerías”. Porque un macho que se respete hace bellaquerías, OK?

Si algo hay que reconocerle al Querido es su sinceridad, poniendo a la vista de todos la podredumbre que es nuestra clase gobernante. Los niveles de degradación que ha impulsado con renovado vigor el partido gobernante, reforzando una cultura machista, en la que para llegar no basta simplemente con demostrar ser el perro más fiel, al día con la captación de fondos mal habidos para inflar las arcas del cartel, sino que el paquete completo debe incluir una serie de elementos indispensables.

Porque en la sociedad del espectáculo la apariencia se convierte en lo real. Las aspiraciones de los funcionarios mediocres como éste se manifiestan en los elementos de ese paquete que va acumulando: el carro de lujo, la querida, el militar sobornado, la casa-bizcocho, el restaurante prohibitivo para la mayoría de los dominicanos, etc. Escalar en el escalafón de esa asociación de malhechores significa simplemente incrementar el número de objetos: dos o más carros, dos o más queridas, y así.

No puedo evitar pensar en las fotografías de las promotoras que contrató el PLD para su acto de este fin de semana, vestidas en trajes de buzo azules exhibiendo su figura, en un desfile homogéneo de curvas, extensiones y escote, para deleite de los dirigentes peledeístas y de los asistentes. Porque ellas y el Querido forman parte del paquete asqueroso y denigrante que promueve el PLD como “progreso”

Ellas son objetos promocionales, que sirven para exhibir en actos políticos, y luego sirven como “segunda base” como claramente expresa El Querido. La mujer como un objeto más que se colecciona en función del “progreso” dentro de esa estructura de corrupción, impunidad y machismo.

El Querido se muestra ofendido por el maltrato recibido en las redes y el trato que le dieron los AMET, porque no concibe ser un ciudadano sujeto al respeto de las leyes, como todos nosotros. Porque no concibe esa afrenta contra su vehículo (que no contra la querida, que es un objeto más). No concibe que un general haya osado no tomarle la llamada. No concibe tanto oprobio contra él, un ser tan generoso que reparte juguitos a los pobres en su Mercedes Benz, y a veces también en su yipeta.

No se le ocurre al Querido que los ofendidos somos nosotros, con su arrogancia, su machismo, su bajeza, su resentimiento y su ausencia absoluta de educación. Que él ha agregado a su record de agraviados (que hasta el momento se limitaba a los agentes), a las mujeres a quienes reduce a mercancía, pero más aún, a todos y cada uno de los dominicanos que pagamos impuestos para que se le cubra su sospechoso sueldo, y que no nos da la maldita gana de continuar teniendo ese tipo de empleados.

Quién carajo es el Querido, quién lo contrató, y por qué todavía tiene trabajo?

Video de las declaraciones del Querido, versión corta:

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Lo sabíamos

No estamos sorprendidos. Estamos más que indignados. Estamos hartos. El sistema de justicia nos da la espalda siempre que se trata de nuestro dinero, ese dinero que debe administrar el gobierno central en nuestro nombre y nos es robado. Cada vez que se abre la posibilidad de parar la impunidad, de que se haga justicia, la justicia nos falla.

Ni el Juez Morado (inscrito en el padrón del PLD, como aquí se puede comprobar en esta consulta del día de hoy) ni el Procurador Morado están exentos de las presiones políticas, y eso se refleja en la sentencia de hoy, un día después de la reunión del Comité Político de jefes de ambos, que exime a ese prohombre Félix Bautista de ser investigado.

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Ni Dominguez Brito es un quijote, ni el Juez Morado es imparcial. Donde sea que esté el fallo, sea en la acusación o sea en los tecnicismos enarbolados por el Juez Morado, el sistema judicial le falló a la sociedad. Se trata de nuestro dinero, el de todos, por cuya sustracción somos más pobres, estamos menos seguros frente a la delincuencia, tenemos menos oportunidades, y un largo etcétera. Mientras don Félix Bautista, el bon vivant, se ríe de nosotros y paga celebraciones en los parques urbanos por su victoria de hoy.

Es difícil justificar, y digerir, la decisión de hoy, cuando una simple encuesta le revela a cualquiera que más del 90 por ciento de la gente está convencida de que el honorable senador es un corrupto. Y claro, ese es un argumento que no se sostiene en justicia. Pero la justicia debe velar por los intereses de la sociedad y hacer su trabajo, desde la investigación y persecución públicas, hasta un juicio de fondo.

Siempre habrá un tecnicismo del cual agarrarse. Para eso tenemos abundancia de leyes procedimentales. Pero no se puede, por ser un Juez Morado, aprovechar unos tecnicismos e ignorar otros. Porque el Juez Morado, al estar empadronado en el PLD, tenía el deber ético de inhibirse de conocer un caso en el que el imputado era el niño mimado de su jefe político. Aparentar decencia en el ejercicio de su función como juez, al menos. Aparentar, tampoco se le pide tanto.

Recordemos que el Juez Morado fue el elegido por Leonel para dirigir el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia. Su trayectoria dentro de la carrera judicial, aupada por el padre de Félix Bautista, debería haber pesado al menos en apariencia, frente a la sociedad y sus estudiantes universitarios. Pero no.

La condena social es un hecho. Y hoy arrastra junto con el meritorio ciudadano Félix Bautista, al Juez Morado Moscoso Segarra.

Y es que la gente no tiene por qué comprar tecnicismos, cuando está harta de que los corruptos le dilapiden su futuro y el de sus hijos.

No lo digo yo. Cualquiera haga una encuesta informal.

Porque lo más triste es que lo sabíamos. Pero eso no quita que estemos de luto en el día en que se oficializó la impunidad.

Un País…

Un país en el que los políticos se enriquecen robándole al pueblo. Que encima de robarle al pueblo se asocian a los narcos. Un país en el que con ese dinero que nos roban los políticos le ponen una yipeta Cayenne a su Yuleidi, más un penthouse en Piantini. Un país en el que la vergüenza está tan ausente que ese político se pasea con su Yuleidi por los restaurantes donde los dominicanos que no son corruptos ni políticos van a comer con su familia. Un país donde los narcos parquean su Ferrari en la entrada de ese mismo restaurante, y piden champán con pata de gallina en medio de un escándalo que le corta la digestión a los demás. Un país donde un sastre es dueño de infinidad de edificios vacíos construidos con dinero de la corrupción. Un país de depredadores ambientales, que de norte a sur y de este a oeste acaban con nuestros recursos, vaciando las camas de los ríos, deforestando para exportar carbón no sólo a Haití sino hasta a Turquía, dejando que un incendio se expanda para aprovecharse de la destrucción y aumentar los conucos ilegales en áreas protegidas. Un país en el que a una persona con un trastorno mental los agentes de tránsito y de policía asesinan impunemente mediante golpes. Un país donde se mueren los recién nacidos en las maternidades por falta de recursos. Un país donde salir a la calle de noche es un riesgo. Un país donde los ladrones apuñalan hasta a las mascotas. Un país donde la madre de una menor embarazada va a denunciar al adulto que la embarazó y termina siendo amenazada porque el macho está bien conectado en el cuartel local. Un país donde las ejecuciones extrajudiciales son la norma y nunca, jamás, hay justicia para los familiares de la víctima. Un país donde los sacerdotes extranjeros violan niños y la jerarquía de la iglesia les da salvoconducto de salida. Un país donde los abogados de la sociedad (fiscales) actúan como abogados de quienes le roban el futuro a esa sociedad. Un país donde cualquiera anda armado y no lo piensa dos veces para resolver una disputa (hasta de tránsito) a tiro limpio. Un país donde nadie se hace a un lado cuando suena la sirena de una ambulancia. Un país donde un funcionario de los que no roban, luego de trabajar su vida entera, se puede morir al enfermarse, porque su contribución a la seguridad social no vale para nada, y el Estado no lo respalda. Un país donde se compite por ver quién pone la música más alta. Un país donde el tigueraje es un valor, y a mayor tigueraje más macho. Un país donde los jóvenes se arriman a los políticos corruptos para no tener que trabajar y ganar el dinero fácil. Un país en el que pagas luz eléctrica pero tienes que tener planta generadora. Un país en el que las becas públicas para que los jóvenes estudien fuera y se forjen un futuro se las ganan los familiares de los políticos de turno. Un país que vive del turismo pero tiene los impuestos más altos para el transporte aéreo. Un país con crecimiento económico constante e incremento en tarjetas solidaridad. Un país donde una madre soltera o divorciada tiene que echar para adelante sin la ayuda del padre. Un país donde los gallos son un deporte. Un país donde los militares con armas largas patrullan las calles. Un país donde los ciudadanos temen a la policía. Un país donde la educación es de las peores del hemisferio. Un país que lanza a la calle profesionales que no saben nada. Un país en el que los ciudadanos prefieren creerle a un narco que a un ex presidente. Un país…

Ahora háblenme de patriotismo.

Brevísima nota sobre la Feria

(sin la coletilla “del Libro”, pues es harto sabido que de eso no era…)

No fuí a la susodicha feria, como tal. En realidad ella fue más bien para mí el daño colateral de ir el domingo al concierto de Anthony Ocaña en el Teatro Nacional. Excelente presentación, como era de esperarse.

Nos parqueamos en una calle adyacente y caminamos hacia el Teatro, cruzando la Máximo Gómez. El sistema establecido por AMET era el de una cuerda estirada sobre la raya amarilla que divide las dos direcciones de esta calle, para que los peatones cruzaran donde finalizaba la cuerda. Por supuesto, ninguno de los dos extremos de la cuerda terminaba cerca de la entrada a la Plaza de la Cultura; pero tampoco en ninguna esquina, lo cual le quitaba bastante sentido. Una vez identificamos el extremo de la cuerda que nos quedaba más cercano, hacia allá nos dirigimos, con la esperanza de que, ya que la autoridad de tráfico entendió que la vía para cruzar no eran las esquinas, habría un agente asistiendo a los peatones. Qué va. Como buenos dominicanos nos lanzamos a forcejear con los carros de concho que amenazaban con arrollarnos por atrevidos. Todo esto en tacones, sorteando los hoyos en las aceras y el pavimento, el bloqueo del paso por vehículos y vendedores ambulantes, y otros obstáculos ampliamente conocidos.

Ya del otro lado nos dimos cuenta que había una sola entrada abierta, y entre empujones nos dirigimos hacia allá. Varias samaritanas me decían “doña, agarre bien su cartera que aquí hay mucha gente con mala maña”. De hecho me acababa de enterar que estaban asaltando hasta con tijeras como arma. Llegamos a la entrada a duras penas, nadando con y contra la marea humana, y finalmente alcanzamos nuestro objetivo: el Teatro Nacional. A la espera de que abrieran las puertas sólo pude ver el mostrenco del pabellón del Ministerio de Educación, el de los RD$18 millones malgastados y que no tenía libros adentro. Al otro lado y como parte del despliegue y el derroche de ese mismo Ministerio un modelo de comedor escolar (ya en ese punto ni me pregunto qué tiene que ver eso con la feria del libro). El colmo del modelo de comedor escolar eran las estrellas que tenía en su exterior, maquiavélicamente iluminadas de amarillo PLD en la noche, como pude observar al salir del concierto. No le pude tomar foto, ya que las voces agoreras me seguían pidiendo cautela con mis pertenencias pues los “tigres andan acechando”.

Entré y disfruté del magnífico concierto de mi primo y amigo Anthony Ocaña, compositor de primera, quien nos deleitó con su presentación a solo de guitarra. Por supuesto que, aunque la convocatoria fue bastante buena, afuera ni se enteraban, en medio del reguetón y la bachata que ensordecían, de que uno de nuestros más grandes talentos se presentaba gratis en nuestro país (Anthony, por supuesto y lamentablemente para nosotros, no vive en República Dominicana, sino en latitudes donde se valora y admira su talento, excepción hecha de quienes nos enfrentamos a la “feria” para llegar a verle, y del Ministro de Cultura que le invitó a presentarse en el Teatro Nacional y ofrecer este concierto).

Salimos. Sirenas de la policía y multitud enfebrecida. Decidimos sentarnos un rato en la escalinata del teatro a esperar que bajara el flujo de gente. Cuando viene un “seguridad” vestido de negro a decirnos que ya casi cerrarán la puerta y debemos salir es que nos enteramos que en toda la Plaza de la Cultura durante el transcurso de la “feria” se mantuvo UNA SOLA PUERTA ABIERTA para la entrada y salida de las personas. Sabiendo que el “seguridad” nada tiene que ver con este tipo de decisiones, le hago de todos modos, para gastar saliva, la observación de que es contrario a toda norma de evacuación mantener una sola puerta abierta, y que viera desde donde estábamos lo que estaba pasando en la puerta: empujones, gritos por parte de quienes intentaban salir, gritos por parte de la policía, caos absoluto. Su escasez de miras le llevó a replicarme que había mucha seguridad, pues la salida estaba repleta de policías y militares que no permitirían que me robaran. Por supuesto, ni se le ocurrió pensar en la evacuación de toda esa gente en caso de catástrofe.

Cuando vemos que la situación ha mejorado emprendemos la odisea de salir. Parece que desde lejos se veía mejor. Delante de nosotros iba el abuelo de Anthony Ocaña, luchando con sus años por hacerse paso fuera del recinto. No hubo consideración alguna por parte de la concurrencia ni de las autoridades hacia él ni hacia quienes andaban con niños pequeños. De la nada apareció un policía en un motor, abriéndose paso para salir por la misma vía que todos nosotros los peatones, casi pasándole por arriba a mis pies con su motor, pero no me escuchó cuando le dije lo que pensaba, pues tenía audífonos puestos. Música ante todo.

Policías y militares gritaban órdenes a las personas, las arreaban como vacas. Así me sentí, vaca inconformista, pero vaca.

Dicen que en el tránsito se pueden ver las carencias de una sociedad, y el nuestro es prueba de ello. Pero digo que de la “feria” también. La organización estuvo diseñada para un rebaño de sub humanos (así nos ven), que valen tan poco que en aras de facilitar el trabajo se limitaron a establecer una sola vía de acceso, a expensas de vidas si hubiese ocurrido un incendio, por ejemplo. El objetivo fue la promoción de la grandiosidad gubernamental y nada de cultura, un emboba-tontos si se quiere. Escenario fértil para agentes del orden mal pagados, que por unos días se sienten con cierto poder y replican las actitudes que ven de sus superiores sobre los asistentes. Todo un espectáculo lamentable.

Aún no logro sacarme las oficialistas estrellas amarillas del comedor escolar de la cabeza. Qué desgracia!