Lo sabíamos

No estamos sorprendidos. Estamos más que indignados. Estamos hartos. El sistema de justicia nos da la espalda siempre que se trata de nuestro dinero, ese dinero que debe administrar el gobierno central en nuestro nombre y nos es robado. Cada vez que se abre la posibilidad de parar la impunidad, de que se haga justicia, la justicia nos falla.

Ni el Juez Morado (inscrito en el padrón del PLD, como aquí se puede comprobar en esta consulta del día de hoy) ni el Procurador Morado están exentos de las presiones políticas, y eso se refleja en la sentencia de hoy, un día después de la reunión del Comité Político de jefes de ambos, que exime a ese prohombre Félix Bautista de ser investigado.

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Ni Dominguez Brito es un quijote, ni el Juez Morado es imparcial. Donde sea que esté el fallo, sea en la acusación o sea en los tecnicismos enarbolados por el Juez Morado, el sistema judicial le falló a la sociedad. Se trata de nuestro dinero, el de todos, por cuya sustracción somos más pobres, estamos menos seguros frente a la delincuencia, tenemos menos oportunidades, y un largo etcétera. Mientras don Félix Bautista, el bon vivant, se ríe de nosotros y paga celebraciones en los parques urbanos por su victoria de hoy.

Es difícil justificar, y digerir, la decisión de hoy, cuando una simple encuesta le revela a cualquiera que más del 90 por ciento de la gente está convencida de que el honorable senador es un corrupto. Y claro, ese es un argumento que no se sostiene en justicia. Pero la justicia debe velar por los intereses de la sociedad y hacer su trabajo, desde la investigación y persecución públicas, hasta un juicio de fondo.

Siempre habrá un tecnicismo del cual agarrarse. Para eso tenemos abundancia de leyes procedimentales. Pero no se puede, por ser un Juez Morado, aprovechar unos tecnicismos e ignorar otros. Porque el Juez Morado, al estar empadronado en el PLD, tenía el deber ético de inhibirse de conocer un caso en el que el imputado era el niño mimado de su jefe político. Aparentar decencia en el ejercicio de su función como juez, al menos. Aparentar, tampoco se le pide tanto.

Recordemos que el Juez Morado fue el elegido por Leonel para dirigir el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia. Su trayectoria dentro de la carrera judicial, aupada por el padre de Félix Bautista, debería haber pesado al menos en apariencia, frente a la sociedad y sus estudiantes universitarios. Pero no.

La condena social es un hecho. Y hoy arrastra junto con el meritorio ciudadano Félix Bautista, al Juez Morado Moscoso Segarra.

Y es que la gente no tiene por qué comprar tecnicismos, cuando está harta de que los corruptos le dilapiden su futuro y el de sus hijos.

No lo digo yo. Cualquiera haga una encuesta informal.

Porque lo más triste es que lo sabíamos. Pero eso no quita que estemos de luto en el día en que se oficializó la impunidad.

Tu papá me hizo, yo te juzgo

No se sostiene en el tiempo una sociedad sin justicia. Puede durar años, hasta décadas, pero termina desmoronándose. Los funcionarios corruptos se dan en todas partes, no son exclusivos de República Dominicana. Ni siquiera la impunidad es exclusiva. Pero ya hemos llegado a un extremo de complicidad por parte del poder judicial que no podrá sostenerse. Simplemente no es posible.

El Poder Judicial en teoría es independiente. Está llamado no sólo a mantener el orden social impartiendo justicia, también es el encargado de ejercer un control sobre las actuaciones de los otros dos poderes del Estado. No es necesario que me explaye para explicar de qué manera nuestro Poder Judicial está corrompido y nos falla una vez tras otra. A nosotros, los ciudadanos que pagamos el salario de los jueces. A una sociedad a quien se deben en su cotidiana aplicación de las leyes a través de sus sentencias.

Desde el momento en que los magistrados de las altas cortes le deben esa designación a un político que los “hizo”, deja de haber justicia imparcial. Cuando un senador, ya condenado anteriormente por corrupción, es juzgado por un magistrado que es magistrado por obra y gracia del protector de dicho corrupto (y no presunto corrupto, que ya el senador fue condenado por ladrón en un tribunal de justicia), inscrito además en el padrón del partido al que pertenece el corrupto, estamos frente a una farsa.

A ver, viene sencillito para el que aún no lo entiende:

El honorable magistrado de la Suprema Corte de Justicia, Alejandro Moscoso Segarra es el juez que está conociendo el caso contra el senador por la provincia de San Juan, Félix Bautista.

Alejandro Moscoso Segarra es miembro del PLD, como se puede comprobar en el padrón de dicho partido. Concretamente es miembro del Comité de Base 17.

Félix Bautista es también miembro del PLD, Secretario de Organización de ese partido y miembro del Comité Central.

Si recurrimos a una lógica de segundo de primaria para comprender mejor el escenario, sería algo como: el ciudadano Moscoso Segarra que no es un ciudadano común sino un JUEZ DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA, cuya tarea es emitir decisiones IMPARCIALES, miembro actual del PLD, está encargado de conocer en la fase de instrucción la causa contra el ciudadano Félix Bautista, que tampoco es un ciudadano común sino un senador de la CÚPULA de ese partido al que pertenece y al que debe su nombramiento Moscoso Segarra. Queda claro?

Si la justicia no es imparcial entonces no es justicia. No hay espacio para la imparcialidad cuando el juez es compañero del acusado. No hay espacio para la imparcialidad cuando el juez debe su cargo al patrocinador del acusado. No hay espacio para la imparcialidad cuando una eventual modificación de la Constitución (cosa que ocurre cada dos por tres en este patio) hace pender de un hilo la permanencia en la magistratura de ese y los demás jueces. Esa incertidumbre de seguir en el cargo se infiltra en las decisiones de los magistrados, y corroe la imparcialidad.

Entonces, como dije, lo que tenemos no es justicia. Nuestros jueces sólo pueden fallar a favor de aquellos grupos de poder a quienes les deben sus cargos. Saben que de no hacerlo se les tomará en cuenta en la próxima ronda de modificaciones y nombramientos. Quizás, en el mejor de los casos, esos hombres y mujeres titulares de las altas magistraturas consideran que es un mal necesario en aras de administrar justicia adecuadamente en el resto de casos que no involucran a sus corruptos benefactores.

Pero ese es un escenario que dista mucho de ser real. Porque mantener la impunidad desacredita al Poder Judicial, y especialmente a los jueces que archivan las causas contra los funcionarios corruptos. La credibilidad en el Poder Judicial cada día se deteriora más. Los ciudadanos de a pie no reconocen en el tercer poder del Estado una opción para procurar justicia, ni individual ni colectiva. Simplemente el Poder Judicial dejó de hacer su trabajo; no se debe a la sociedad sino a los políticos. Cualquier funcionario de pacotilla ya tiene los medios para sojuzgar a cualquier fiscal o juez, frente al reclamo de salvaguarda de cualquier derecho por parte de un ciudadano equis.

Nadie espera el 27 de marzo una decisión justa por parte de Moscoso Segarra. Sabemos exactamente cuál será su veredicto: archivar, una vez más. Siempre archivar. Y hasta Moscoso Segarra sabe que NADIE (excepto la pandilla corrupta) apoyará esa decisión, por eso fijó la audiencia para un viernes, que por demás es el viernes que precede a la semana santa. La gente estará en su asueto, en resolver, buscar el dinero, entretener a los muchachos que el viernes salen de la escuela por una semana. Moscoso Segarra sabe que lo único que puede hacer es intentar diluir la indignación y por eso fijó audiencia para un día en el que pocos estarán pendientes.

Pero que no se equivoque el magistrado, ni Félix Bautista, ni su papá Leonel. La gente está HARTA. La mafia que tienen instalada aún funciona: son dueños de la Suprema, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral. Pero como ya dije, esa situación no se sostiene en el tiempo. La gente necesita institucionalidad. Y bien lo sabe Leonel, que en su primer mandato procuró “fortalecer” la institucionalidad, poder judicial incluido. Si no fuera importante, no lo habría hecho. No se habría preocupado de embobarnos con un gobierno decente que emprendió el camino de “modernización del Estado” e “independencia del Poder Judicial”.

Si la institucionalidad no fuera importante no se enfrascarían en la farsa de archivar el expediente contra Félix Bautista, por algún vicio de forma o tecnicismo legal. Los corruptos necesitan un aval judicial que los descargue, porque es lo único que pueden intentar venderle a la sociedad: “tengo una sentencia a mi favor”. Y sólo es necesario para ellos vendernos su inocencia porque nosotros tenemos la última palabra.

Dicen que lo mucho hasta Dios lo ve. Esto no es mucho, es demasiado. Hasta el acusado sabe que la sociedad quiere justicia. La sociedad también sabe que Moscoso Segarra no se la dará. Por eso parecemos estar resignados. Pero no es resignación, sino desconfianza en un Poder Judicial que tiene años dándonos la espalda. Que los tribunales no administren justicia, y que ya lo hayamos asumido, no significa conformidad. Ni los regímenes más represivos han podido mantener un sistema en el que la justicia no funciona. Aprendan de la experiencia, porque están llevando a este país al borde.

Estamos en una época en la que ningún país se encuentra aislado. Formamos parte de la famosa “aldea global”, y además de forma voluntaria, pues hemos suscrito los tratados internacionales que nos colocan dentro de esa “comunidad internacional”. Pero es como un condominio, para que todos vivan en paz se deben seguir las reglas, nos gusten o no. Mientras más se proteja la corrupción, más poderosos se sentirán los corruptos, lo que los llevará a cometer cada vez actos de corrupción mayores y más graves. Somos un puente del narco y un país que necesita la inversión extranjera. Esos dos renglones son carnadas para los corruptos, que no se resisten a ellos. Recibir dinero del narcotráfico, o extorsionar a empresas extranjeras, cada vez con mayores montos involucrados y con salpicaduras de procesos judiciales en países con mayor institucionalidad, terminará aniquilando a cada corrupto. Si no lo hacen nuestros jueces lo hará la presión internacional de aquellos países afectados por la corrupción dominicana, y en los que los políticos sí deben rendirles cuentas a sus ciudadanos y enjuiciar a tal o cual funcionario que se asoció con un corrupto dominicano.

No habrá justicia ideal, porque nuestro desarrollo democrático es un espejismo. Por ahora. Pero los corruptos caerán, porque necesitan vendernos su pureza y moralidad. Y ya ni con una sentencia de un juez de la Suprema nos convencen. No sé ustedes, pero yo no creo en la imparcialidad de Moscoso Segarra. No creo en la imparcialidad de un magistrado que debe los mayores hitos de su carrera a las administraciones de Leonel Fernández, padrino de Félix Bautista. No creo en un magistrado de la Suprema Corte de Justicia que no se inhibe de juzgar a su compañero de partido.

El magistrado no debe someterse a la presión de nadie, ni siquiera de quienes no confiamos en él. En otras circunstancias lo sensato sería esperar su decisión antes de acusarle de parcialidad. Pero no hay otras circunstancias más que las actuales: los dos son del PLD y él no se inhibió.

Magistrado Moscoso Segarra: dudo que me demuestre estar equivocada. El 27 de marzo usted dejará claro cuál es su catadura como juez. Ojalá tener ese día motivos para aplaudirle, y poder afirmar que aún quedan jueces en Berlín. Permítame mientras tanto que lo dude seriamente.

Un País…

Un país en el que los políticos se enriquecen robándole al pueblo. Que encima de robarle al pueblo se asocian a los narcos. Un país en el que con ese dinero que nos roban los políticos le ponen una yipeta Cayenne a su Yuleidi, más un penthouse en Piantini. Un país en el que la vergüenza está tan ausente que ese político se pasea con su Yuleidi por los restaurantes donde los dominicanos que no son corruptos ni políticos van a comer con su familia. Un país donde los narcos parquean su Ferrari en la entrada de ese mismo restaurante, y piden champán con pata de gallina en medio de un escándalo que le corta la digestión a los demás. Un país donde un sastre es dueño de infinidad de edificios vacíos construidos con dinero de la corrupción. Un país de depredadores ambientales, que de norte a sur y de este a oeste acaban con nuestros recursos, vaciando las camas de los ríos, deforestando para exportar carbón no sólo a Haití sino hasta a Turquía, dejando que un incendio se expanda para aprovecharse de la destrucción y aumentar los conucos ilegales en áreas protegidas. Un país en el que a una persona con un trastorno mental los agentes de tránsito y de policía asesinan impunemente mediante golpes. Un país donde se mueren los recién nacidos en las maternidades por falta de recursos. Un país donde salir a la calle de noche es un riesgo. Un país donde los ladrones apuñalan hasta a las mascotas. Un país donde la madre de una menor embarazada va a denunciar al adulto que la embarazó y termina siendo amenazada porque el macho está bien conectado en el cuartel local. Un país donde las ejecuciones extrajudiciales son la norma y nunca, jamás, hay justicia para los familiares de la víctima. Un país donde los sacerdotes extranjeros violan niños y la jerarquía de la iglesia les da salvoconducto de salida. Un país donde los abogados de la sociedad (fiscales) actúan como abogados de quienes le roban el futuro a esa sociedad. Un país donde cualquiera anda armado y no lo piensa dos veces para resolver una disputa (hasta de tránsito) a tiro limpio. Un país donde nadie se hace a un lado cuando suena la sirena de una ambulancia. Un país donde un funcionario de los que no roban, luego de trabajar su vida entera, se puede morir al enfermarse, porque su contribución a la seguridad social no vale para nada, y el Estado no lo respalda. Un país donde se compite por ver quién pone la música más alta. Un país donde el tigueraje es un valor, y a mayor tigueraje más macho. Un país donde los jóvenes se arriman a los políticos corruptos para no tener que trabajar y ganar el dinero fácil. Un país en el que pagas luz eléctrica pero tienes que tener planta generadora. Un país en el que las becas públicas para que los jóvenes estudien fuera y se forjen un futuro se las ganan los familiares de los políticos de turno. Un país que vive del turismo pero tiene los impuestos más altos para el transporte aéreo. Un país con crecimiento económico constante e incremento en tarjetas solidaridad. Un país donde una madre soltera o divorciada tiene que echar para adelante sin la ayuda del padre. Un país donde los gallos son un deporte. Un país donde los militares con armas largas patrullan las calles. Un país donde los ciudadanos temen a la policía. Un país donde la educación es de las peores del hemisferio. Un país que lanza a la calle profesionales que no saben nada. Un país en el que los ciudadanos prefieren creerle a un narco que a un ex presidente. Un país…

Ahora háblenme de patriotismo.

Encarte para tontos

Hace dos días vino encartado en Diario Libre un folleto de 22 páginas a color titulado “Grandes Logros 2013”, de la Cámara de Diputados. Qué bien, no? Pues no. No podría afirmar si el problema está en el título o en el contenido, o en la nula correlación entre ambos. Lo cierto es que este surreal documento no se me sale de la cabeza. Ya sé, suena raro, pero aunque probablemente sería más fructífero para mi ser espiritual ignorar el folleto, no me deja de causar cierta fascinación la manera en que nos toman por imbéciles con nuestro propio dinero, otra vez. Otra vez más.

A ver, que a mí me parece muy bien que la Cámara de Diputados tenga la iniciativa de informar a la población sobre su trabajo. Es más, creo que es vital para el fortalecimiento de la democracia que se retome el vínculo entre representante y representado. Y los esfuerzos que se realicen en ese sentido deben ser aplaudidos. De hecho, considero que el presidente de la Cámara viene haciendo avances importantes para hacer llegar la información a la gente. Por eso no quiero ser rotundamente negativa en mis valoraciones.

Si me lo permiten, destacaré primero el empeño que ha puesto el actual presidente de la Cámara de Diputados en mejorar el portal de internet, que constituye un verdadero reto al ciudadano para lograr conseguir la información que busca. También hay que decir que la oficina de acceso a la información y el Centro de Representación de la Cámara funcionan bastante bien. No puedo dejar afuera la controvertida Constitución Infantil, que pese a las críticas constituye un instrumento importante de educación cívica tanto para niños y niñas como para adultos. Y me gustaría ver al Ministerio de Educación incluir su estudio en el currículo escolar. Pudiera ser una gran iniciativa para crear ciudadanía.

Dicho esto, y dándole al presidente el beneficio de sospechar que está bastante mal asesorado, procedo a diseccionar el folleto, para evidenciar que de “grandes logros” tiene muy poco, y que a pesar de que la ignorancia cunde en nuestro país, los que nos tomamos la molestia de hojear el asunto no somos imbéciles para comprar lo que nos quieren vender (o sea nada, vacío, cero), recordando que el mismo fue costeado con fondos públicos.

La Portada

Iba a subir la foto, pero el imponente y gigantesco retrato de Abel Martínez que abarca la totalidad de la portada era demasiado para mi humilde blog. Lo lógico sería pensar que el documento versa sobre los grandes logros de Abel Martínez. Una oda a su persona, un calentamiento para futuras “contiendas” políticas, una brillante estrategia de relaciones públicas para que nos encontremos con su cara en todas partes. Por supuesto, con el patricio de fondo. Probablemente por esos motivos no se recurrió a lo obvio, que era una foto alusiva a la Cámara en su conjunto. De la fachada, al menos, del hemiciclo. Estoy consciente de que a estas alturas resulta fútil pedir guardar las apariencias, en un escenario de unipartidismo e impunidad que trae consigo carta verde para todo, como podemos observar. Es oportuno aquí mencionar que yo conté 27 fotos de Abel Martínez en 22 páginas que comprende el folleto. Brillante, si consideramos la magnitud de la payola personal que se dio, cortesía de las arcas del Estado. De “mi cualto”, dicho como es. De nada, Abelito, de nada.

Los “logros”

Desde el índice nos va entrando la sospecha de que si seguimos pasando páginas nos decepcionaremos profundamente. Si sufrimos de ser susceptibles, nos podemos sentir incluso engañados, puesto que el título nos ha anunciado con bombos y platillos un contenido lleno de logros. Pero oh no, la realidad es muy distinta. Es como esos best-sellers, que corres a comprarlos porque están causando furor, y cuando comienzas a leer vas acumulando resentimiento hacia ese autor que te ha embaucado, y a quien has lucrado comprándole ese disparate de libro cuando pudiste gastar tu dinero en otra cosa. Maldito el día en que caí en tu trampa, Dan Brown! Pero perdón, me salgo del tema… Hagamos una rápida evaluación de los “logros” incluidos en el folleto (tranquilos, que no son tantos, pues hay más fotos que texto):

1) Diputados lideraron lucha por mejores beneficios en contrato con Barrick Gold: A mí esto de “lideraron” me parece estirar un tanto el término. Ellos mismos fueron los que aprobaron el contrato bajo directrices de Leonel (salvo unos pocos que fueron elegidos en 2010). Y nos van a decir a nosotros, a la ciudadanía, que ellos, esos mismos que lo aprobaron al vapor, lideraron la lucha para renegociar el, nunca mejor dicho, leonino contrato? Sinceramente, debemos revisarnos porque parece que se nos ve de manera muy obvia la cara de estúpidos. Quizás no son ellos sino nosotros los del problema. Si mi memoria no me falla (y en estos momentos no me falla), fue la ciudadanía que lideró esa lucha, y luego el presidente de la República. Y éstos, como el perro arrepentido (pero sin arrepentimiento sino más bien con descaro), aplaudieron con euforia a Danilo cuando se paró en dos patas, como si no hubiesen sido ellos mismos los que votaron para aprobar el contrato. Bastante tenemos que aguantar, para que encima nos insulten pretendiendo ser los héroes que salvaron al país de las garras de Goliath. Por favor! Veredicto: NO es un logro.

2) Abel Martínez denunció especulación con los libros de texto: Sí, es cierto, el presidente de la Cámara denunció la especulación cuando los padres ya habían comprado los libros. Y asumió el compromiso de dar seguimiento al tema para buscar solución de cara al año escolar que viene. Pero esta es una acción cuyo resultado esta por verse. Veredicto: NO es un logro aún.

3) Abel Martínez defiende soberanía nacional y sentencia del TC: Bueno, para evitar meterme en el debate sobre la sentencia en este post, sólo diré que esto es fijar posición (y me pregunto si a nombre mío, porque ellos dizque me representan y no les endosé ese “apoyo”). Fijar posición es un logro? Veredicto: NO es un logro.

4) Principales leyes promulgadas en el 2013: Concedámosles esta, que a nuestro juicio es relevante. Veredicto: Logro.

5) CD Como casa de la democracia exhibe transparencia: Maña fuera. Pero se la vamos a conceder también, porque enumera las solicitudes hechas a través de la Oficina de Libre Acceso a la Información, y el seguimiento dado. Veredicto: Logro.

6) Representantes y representados más conectados a través de la tecnología: Como estamos generosos hoy, le concederemos esta también, aunque repetimos, recalcamos, insistimos, que la página web de la Cámara deja muchísimo que desear. Abordaremos este aspecto más abajo. Pero como ha habido avances, el veredicto es: Logro.

7) Primera institución pública con programa de pasantías: Dudo, pero se la concedo. Veredicto: Logro.

8) Última sesión de diciembre rompió récord de votaciones: Acabo de cortarle los ojos a la pantalla. Qué tipo de parlamento es este si se considera un logro que se haya roto el récord de votaciones? Y no es ese el trabajo de los diputados? No podemos hablar de récord cuando a los diputados se les elige y se les paga para conocer los proyectos que están en el orden del día, entre otras cosas. O acaso un supermercado reporta como récord que el gondolero haya puesto todos los cartones de leche que tenía que poner en la góndola? Que sea un récord es válido, pero de ahí a llamar logro a algo cuyo impacto se desconoce es un tanto exagerado, pues no es la cantidad de proyectos aprobados, sino la calidad. Veredicto: NO es un logro.

9) Constitución infantil llega a la niñez: Sí, este se lo vamos a reconocer, a pesar de las críticas, porque lo entendemos importante.

10) Abel Martínez es reconocido por su labor como presidente de la CD: En serio? El reconocimiento del presidente es un logro? Aparentemente, es tan gran logro que amerita dos páginas de las 22. Veredicto: Obvio.

11) Importantes figuras locales y extranjeras fueron homenajeadas: Ya. Qué bien. Dos páginas más. Veredicto: Tengo que decirlo?

12) Comisiones fiscalizan desempeño del sector público y privado: Sin entrar al fondo de si realmente las comisiones fiscalizaron, o cuáles fueron eficientes, de nuevo no puede ser un logro que las comisiones hagan su trabajo, el cual constituye un mandato constitucional. Veredicto: No es un logro, es su trabajo.

13) Estudiantes de todo el país visitaron módulo de la CD en la Feria del Libro: En este punto yo creo que el logro es que a alguien se le haya ocurrido la manera de llenar una página del folleto con 5 fotos, 3 oraciones e información irrelevante a un documento titulado “Grandes Logros”. Ah, el ingenio! Veredicto: Ya me estoy cansando.

14) Presidente de la CD abordó temas de interés con personalidades nacionales e internacionales, y 15) Conmemoran por todo lo alto el bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte: Llegué a mi límite. No puedo más. Menos mal que se acabó.

Saquen ustedes la cuenta.

Pertinencia

Según la Constitución, los legisladores deben rendir cuentas anualmente a sus representados. El presidente de la Cámara, a su vez, tiene la obligación de rendir cuentas de su gestión la primera semana del mes de agosto de cada año. Evidentemente, este folleto no es una rendición de cuentas. Y como dije al inicio, bien pudo ser un documento relevante e informativo, si esa hubiese sido la intención. Pero lo cierto es que no lo es. Si la Cámara de Diputados tuvo la intención de publicar una memoria de sus principales actividades del año, debió considerar otro título menos engañoso. Porque como vimos, logros contiene muy pocos. Números, datos, estadísticas, menos. Y si algo hubiésemos preferido ver, ya que sin estar obligados a ello decidieron gastar ese dineral (nuestro) para este irrelevante folleto, son datos que evidenciaran la eficiencia en la gestión de los recursos del hemiciclo, y más detalle en la labor de fiscalización de las comisiones.

No puedo comprender de qué debo sentirme orgullosa al pasar esas 22 páginas. Si el dinero sobra, y así parece, mejor se hubiera empleado en terminar de arreglar el portal, haciéndolo más amigable a los ciudadanos. Porque yo lo que quiero es ver, de forma sencilla, a cuántas sesiones fue mi diputado y cómo votó. Yo quiero ver cómo están gastando el dinero. Yo quiero ver los informes trimestrales y anuales de las comisiones que tienen que fiscalizar las dependencias del Estado. Y sé que esa información está ahí, pero no puedo encontrarla porque esa página es una tortura. Por qué no invirtieron los fondos en eso en lugar de un encarte millonariamente absurdo?

Quieren enseñarnos sus logros? Háganlo en agosto, cuando les toca, sin despilfarrar nuestro dinero (sé que es mucho pedir).

Pero saben qué queremos nosotros? Saben cuál sería el non plus ultra de los logros? El que hubiésemos estado felices de ver en el folleto, y que nos hubiera hecho olvidar lo que costó la publicación e incluso las fotos protagónicas y la información irrelevante? Que hubieran reclamado al presidente de la República cumplir con su responsabilidad constitucional de rendir cuentas al Congreso sobre el estado de recaudación e inversión de las rentas públicas correspondiente al 2012, que no lo hizo, ni ustedes se lo pidieron, porque evidenciaría, como lo hacen los informes de la Cámara de Cuentas y del CES, el desfalco al Estado dominicano para ganar las elecciones y ponerlo a él en la silla y mantenerlos a ustedes tranquilitos en su escaño.

Entonces, por favor, no pretendan engañarnos ni embobarnos. No nos tomen por imbéciles más de lo que ya lo hacen habitualmente no ya ustedes exclusivamente, sino el gobierno en general. No le echen sal a la herida abierta. Basta de provocaciones innecesarias. Bastante negro han pintado (ustedes como cómplices) el futuro nuestro y de nuestros hijos, mientras el de ustedes se vislumbra halagüeño, para que tengamos que aguantarles la soberbia constante de estrujarnos en la cara el desprecio que sienten por este pueblo.

El folleto sólo sirve para una cosa, lo dejo a su imaginación.

¿Hacia 2036?

Hace poco más de un año consideraba exageradas aquellas voces que pregonaban la puesta en marcha del PLD de su proyecto para consolidarse en el poder a través de una dictadura constitucional. Incluso, y aún siendo vox populi los casos de corrupción de altos funcionarios, me encontraba un tanto excesivo catalogar a dicho partido como una corporación, aunque reconocía que la organización exhibía algunas conductas que se amoldaban a esta calificación. He de confesar que, sin ser peledeísta, estos pregones me parecían intentos desesperados de una oposición que eligió como candidato al peor que tenía para batirse contra el partido oficialista (esta afirmación no es rotunda, porque el otro era igual de peor, o más peor, o… bueno, mejor sería consultar el “peorímetro” para sacar una conclusión definitiva). El caso es que el PRD presentó al país como candidato a uno de los presidentes más impopulares de nuestra historia pseudo-democrática, tanto que en una república tan bananera como ésta, y detentando la presidencia, no pudo reelegirse.

Quizás mi ceguera se debía precisamente a la oposición, modesta pero constante, que hice a Hipólito Mejía durante su gobierno. Es que fue tan nefasto su mandato que cuando el PLD volvió al poder llegó casi con un cheque en blanco. Era demasiado fácil, para un pueblo acostumbrado al “menos malo”, comparar los desaciertos y concluir indefectiblemente que seguía siendo mejor cualquier cosa que Hipólito. Aquella famosa encuesta, sin rigor científico alguno, que proclamaba al diablo como vencedor en una contienda electoral, resulta sintomática del sabor que dejó el mandato de Hipólito en el pueblo. Y me aventuro a afirmar que se mantiene, pues en la campaña él mismo se encargó con sus desaciertos de recordarnos esos cuatro años que nos sacudimos de encima en 2004 como la peste bubónica.

No puedo culpar a nadie más que a mí misma de no haberme dado cuenta antes de lo que gestaba el PLD. Más bien de no haberme querido dar cuenta. El PRD tiene una responsabilidad ineludible ciertamente, pero yo tomé el camino de la comodidad. De ocuparme de otras cosas y no prestar atención al proceso de apropiación del país que vino ejecutando el PLD, cuya primera fase culminó con la aprobación de una Constitución que consolida en sus manos todos los poderes de contrapeso.

Ahora estamos en una situación en la cual las apariencias importan poco. Habiendo concentrado los tres poderes del Estado en sus manos, y habiendo incorporado a cerca del 15% de la población electoral a su proyecto clientelar, no es necesario ni siquiera hacernos el teatro de que la maquinaria estatal funciona correctamente.

La justicia, generalmente el último poder en perder las apariencias, nos ha dado una bofetada tras otra con el agravante de sonrisa burlona. Y esto no es algo para tomar a la ligera: somos rehenes de un gobierno de truhanes que en caso de necesitarlo utilizarán al poder judicial para legitimar sus fechorías en detrimento nuestro. Ya lo han hecho, y aún el observador más inocente puede apercibirse de que en los últimos meses el Ministerio Público y los tribunales han hecho lo imposible por presentarnos una sentencia o auto injusto tras otro.

A esto se suma el Tribunal Superior Electoral, que ha avalado la destrucción del PRD, emitiendo una sentencia basada en argumentos que mi sobrino de 7 años desmontaría.

Y si bien es cierto que el PRD no está en absoluto exento de responsabilidad, como partícipe que ha sido de la incipiente partitocracia dominicana, no lo es menos que la destrucción del mismo nos afecta a todos. No se trata de simpatizar o militar en el PRD, sino de que el cisma que está experimentando el partido es la consumación final del esquema de unipartidismo genialmente planificado y ejecutado por el PLD.

La democracia dominicana está en peligro. La seguridad que tiene el PLD de que ha neutralizado cualquier amenaza a su hegemonía se manifiesta diariamente en la soberbia de los dirigentes morados, en sus decisiones, en sus declaraciones, cada día más descabelladas; tanto que luego de escuchar que gobernarán hasta el 2036 no me sorprendería que apareciera una postalita estilo “Dios y Leonel”.

Y mientras seguimos con nuestra vida, pagando cada vez más cara una gasolina que Venezuela no nos ha cobrado aún, llegando a fin de mes a duras penas por el encarecimiento de la canasta familiar, temiendo por nuestra seguridad en las calles; un día nos despertaremos y nos daremos cuenta de que somos esclavos en nuestra tierra, de que no podemos hablar, pensar, hacer, y que nada de lo que producimos nos pertenece, pues una organización todopoderosa lo controla absolutamente todo.

Yo no sé dónde está el límite del aguante, pero por dios! Ya está bueno!

Respuesta a Yago

El ex-presidente Leonel Fernández publicó el siguiente artículo en el Listín Diario, del cual parto hoy: http://www.listindiario.com.do/la-republica/2013/6/3/279302/Elogio-a-la-Calumnia

En el mismo se explaya sobre la trama de “Otelo”, obra ilustre de Shakespeare, y para cuya sinopsis refiéranse pues, al escrito del ex mandatario. Como nos tiene acostumbrados, utiliza una prosa en momentos rebuscada, aunque justo es reconocer que como pieza literaria no es su mayor exponente de “prepotencia léxica”, quizás en un intento de que sus palabras sean verdaderamente comprendidas por el ciudadano común (hecho este que resultaría en exceso revelador).

Pues bien, el artículo se titula “Elogio a la Calumnia”, y la nota introductoria es: “Al contemplar un fenómeno de tal nivel de vileza y depravación, preciso es recordar la frase inmortal de Víctor Hugo: “Dejarse calumniar es una de las fuerzas del hombre honesto.” Tal es, al mismo tiempo, el mejor elogio a la calumnia.” 

Supongo que ese tal fenómeno de vileza y depravación a la que se refiere el ex-presidente es la querella interpuesta en su contra por el Doctor Guillermo Moreno, y de paso el aumento en las “calumnias” que algunas personas nos atrevemos a expresar públicamente sobre su persona y las “indelicadezas” que ha cometido en sus gestiones.

Pero se equivoca Leonel Fernández en varios aspectos de su magistral exposición.

En primer lugar me permito hurgar para sacarle la paja del ojo, ya que ese tal elogio a la calumnia al que se refiere no es tal, cuando el supuesto calumniado reacciona cual cucaracha patas arriba al ser embestido en su honra y reputación. Si bien el ex-presidente Fernández abandera según su escrito la frase en la que Victor Hugo atribuye al hombre honesto la fortaleza de dejarse calumniar, resulta al menos paradójico que una y otra vez saque su fichero de favores por cobrar cuando recibe una crítica de esas que él quiere vendernos como infundios.

Además, Leonel Fernández asume de nuevo el papel de víctima vilipendiada por un sector malagradecido, que no sabe reconocer en él el prócer del siglo XXI que en verdad es. Demuestra, cada vez de manera más obvia, su perfil psicológico de narcisista, en el cual se siente Mesías incomprendido y envidiado. Mientras más críticas aparecen, mayor es, según su percepción, la envidia que sienten los demás por él.

Aquí cabe incluso apuntar que esa victimización del gran hombre injuriado por aquellos que deberían besarle los pies la hace con su característica arrogancia, evidenciada en su necesidad de plasmar hasta dónde llegan sus conocimientos, en este caso de literatura. Obvio es que su escrito no está dirigido al pueblo, ese pueblo que él aspira volver a gobernar. No está dirigido a la masa, no, porque la masa no sabe quién fue Erasmo de Rotterdam, ni Victor Hugo, y probablemente ni siquiera Shakespeare. Y no lo sabe porque este hombre tuvo 12 años para invertir en su pueblo y no lo hizo. Porque si este señor hubiera gobernado para su pueblo hoy viéramos parte de los frutos de sus gestiones reflejadas en nuestra gente. Porque del 1996 a acá son 17 años, más que suficientes para tener impacto en una generación. Pero no. Jamás. Impensable tener un pueblo que al leer ese escrito pueda entender de quiénes está hablando. Impensable, porque la reacción buscada es precisamente la que encontrará: “Pero la verdad que Leonel es inteligente, mira cómo cita a los filósofos! Cuánto sabe este hombre, ese Erasmo seguro fue uno de los romanos esos que oigo mentar!”. Y esto, en lugar de darle pena, como nos da a nosotros, a él le inflará el ego; precisamente lo que él necesita más que el oxígeno.

Finalmente se equivoca Leonel pretendiendo que nos solidaricemos con él, por las pérfidas actuaciones de “Yago” que buscan denostarlo. Yerra de forma excesiva cuando busca maquillar su perfidia y endilgarle a otros aquello de lo que él adolece.

Es que señores, aquí el verdadero Yago es él. Y así como Yago tuvo un último momento de genialidad que le permite llevar a cabo su plan macabro, este Yago está ejecutando otra de sus maniobras, típica por más, en la cual su victimización y la exposición de todas las supuestas bajezas de que es capaz todo aquel que lo cuestione le deja servida en bandeja de plata la verdad absoluta. 

Le digo, señor ex-presidente, que en ese juego cae el rebaño que usted quiso dejar embrutecido cuando le ha sobrado el tiempo para educarlo; que usted ha mantenido a través de una beneficencia que no es tal pues exige apego en las urnas; que usted ha premiado con prebendas sabiendo que hay almas que se venden, por las razones que sean.

Pero otros, que llevamos en nuestra sangre la herencia del amor a esta patria, la sangre de próceres y el recuerdo de líderes que usted convenientemente decidió utilizar cuando le conviene, estos otros muy a su pesar no somos borregos ni tan estúpidos como para que usted nos falte el respeto erigiéndose en lo que ha demostrado no ser.

Le agradezco, eso sí, haber considerado a aquellos que nos agenciamos una educación privada medianamente de calidad al momento de elegir su prosa, que nos permite comprenderla en su justa dimensión.

Pero no lo dude ni por un instante: Usted es Yago.

Bahía de las Águilas: ¿Felicidades Sr. Presidente?

El día de ayer nuestro presidente Danilo Medina revocó el poder otorgado la semana pasada al Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, César Pina Toribio, en el cual le autorizaba a transar con supuestos terceros adquirientes de buena fe de terrenos en Bahía de las Águilas y el Parque Nacional Jaragua.

Cuando la semana pasada, ese funesto 14 de febrero, se filtró dicho poder a través del periódico digital 7días.com.do , las reacciones no se hicieron esperar. Yo misma hice una publicación en la cual hacía el mejor intento para plasmar mi frustración y el ultraje del que personalmente me sentía víctima. Es que la ambición desmedida del Comité Político del PLD parece no tener fin, y llega a extremos insospechados. No les basta con hacernos pagar un déficit que causaron por sus gastos desmedidos de campaña electoral, incluyendo las conocidas botellas de Möet Chandon que se bebieron las promotoras a “pico de botella” en los mítines, y cuya factura estamos cubriendo nosotros.

Ese descaro ya resulta ínfimo ante la desfachatez de pretender lucrar a un grupo de delincuentes que adquirieron fraudulentamente terrenos del Estado dentro de un área protegida. Nos hace cuestionarnos cuáles son los verdaderos intereses de la cúpula morada, para de manera tan descarada pretender que nos tragáramos la legitimación de ese fraude. Y comenzamos a vislumbrar algo… alguito, cuando vemos que el ex presidente Leonel Fernández, apenas días antes de concluir su mandato, suscribe un contrato de venta entre el Estado dominicano y un tal Augusto Meroni, mediante el cual le vende a precio de vaca muerta unos 62,500 mt.2 nada más y nada menos que en la ya conocida parcela 215-A, en Bahía de las Águilas.

Resulta obvio que el Politburó pretendía llevar la transacción con los propietarios fraudulentos de manera silenciosa, que no contaban con que el poder de Danilo Medina a Pina Toribio se filtrara; y evidentemente les salió el tiro por la culata. Pero el simple hecho de haber tenido la iniciativa de transar con delincuentes y engañar a la población de semejante manera, vendiendo nuestro patrimonio al mejor postor, nos hace sospechar que verdaderamente existen intereses dentro de esta cúpula en ese “negocio”.

Yo ya en mi publicación anterior entraba en detalles sobre el atentado a la seguridad jurídica, al derecho fundamental a la propiedad, y el golpe al Estado de Derecho, concretamente con la injerencia del Poder Ejecutivo en el Judicial.

Pero es que estos buitres, como se les ha llamado en los últimos días, poseen una soberbia y una terquedad dignas de asco, pues al día de hoy el Ministro de Turismo, Francisco Javier García, sigue emitiendo declaraciones ambiguas, que dejan entrever que mantiene su postura de que la transacción con los ladrones era la mejor salida. Un Ministro que por el papel que jugó en toda esta trama debería haber dimitido.

Pero qué va. Aún habiendo montado un circo la semana pasada, con una rueda de prensa en la que tanto él como el Ministro de Medio Ambiente y el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo justificaban la negociación, con el argumento populista de que el Sur merece desarrollarse, y habiendo posteriormente convocado a los periodistas pagados por el Gobierno a una rueda de prensa a puerta cerrada, para darles las directrices sobre cómo vender, durante toda esta semana, dicha decisión de transacción a la población (ojo, que sólo fueron invitados los megáfonos oficiales del Gobierno, a los demás no se les permitió entrar); aún habiendo el mismo presidente revocado dicho poder, por haber sido imposible justificar lo injustificable, no existe ni en estos dirigentes ni en las velloneras gubernamentales actitud de contricción, humildad, ni dignidad suficiente para admitir su equívoco. Lo que existe es prepotencia y la insistencia en argumentos traídos por los cabellos, que atentan seriamente contra el Estado de Derecho.

Yo no creo que al presidente Danilo Medina haya que felicitarlo por haber revocado el poder. Como tampoco creí que merecía ser felicitado cuando asignó el 4% a la educación. Es que se supone que el presidente de la República es elegido para gobernar con apego a las leyes y a la Constitución: ése es su trabajo y debería ser la norma. Las reacciones deben venir cuando el presidente actúa contrario al ordenamiento jurídico, como ocurrió la semana pasada.

Sin embargo, sí creo que hay que reconocerle al presidente Medina haber rectificado, pues ello requiere de la humildad y dignidad a la que me refería, y de la que carecen sus socios. Ante la presión a la que ha de estar sometido por el grupúsculo que le rodea, tomó la decisión correcta y enmendó su error. Y esto merece nuestro reconocimiento. En lo personal, con esta actitud, el presidente Medina recuperó ante mis ojos parte del respeto perdido.

Pero sobre todo, creo que la decisión del presidente nos debe servir de lección a todos y todas quienes nos movilizamos por esta causa, pues en una sola semana logramos una victoria importante, que no completa, pues aún queda pendiente que el Poder Judicial nos dé cátedra de independencia al fallar este expediente.

La decisión de Danilo Medina debe servir para empoderarnos, pues hemos comprobado que si nos unimos los ciudadanos podemos ejercer presión. El país es nuestro y hemos permitido por demasiado tiempo que unos pocos se lo repartan o nos roben descaradamente. Ya tenemos suficientes ejemplos de lo que se puede lograr cuando nos lo proponemos: Los Haitises, el 4% para la educación, Bahía de las Águilas.

Es nuestro deber comenzar a crear ciudadanía, y es lo que estamos haciendo. Sigamos adelante, pues de ello depende nuestro presente y el futuro de nuestros hijos. Comencemos a ser ciudadanos responsables, que exigen a sus gobernantes transparencia y apego a la ley, y enseñemos a nuestros compatriotas a hacer lo mismo. Ya basta de conformarnos, de mantenernos detrás de una pantalla del computador, de insistir en que la pasividad es el mejor camino. La pasividad jamás rindió frutos: ahí está la historia de Hitler.

Bahía de las Águilas: Lo que el gobierno me hizo

Al final de uno de los días más desoladores que esta generación dominicana ha vivido comienzo esta publicación. Sin saber siquiera si lograré expresar mi desconsuelo en su justa medida; si mis palabras abarcarán en toda su dimensión la barbarie que hemos vivido hoy.

Hoy nos robaron Bahía de las Águilas. Hoy nuestro cobarde e infame presidente Danilo Medina tomó la decisión de legitimar derechos fraudulentamente adquiridos sobre terrenos de un Parque Nacional. Hoy nuestro escurridizo presidente Danilo Medina puso los intereses de unos pocos individuos por encima de los intereses del pueblo dominicano. Puso el bolsillo primero que la preservación del medio ambiente. Y para rematar, nuestro subrepticio presidente no dio la cara, como ya nos ha acostumbrado en sus escasos 6 meses de gobierno.

Quisiera hacer hincapié, aunque me repita, en que Danilo Medina decidió hoy en favor de un grupo de usurpadores que no tienen NINGÚN derecho sobre Bahía de las Águilas, como no puede ningún particular tener derechos sobre terrenos del Estado. Y aunque hubiera obrado para proteger los supuestos derechos adquiridos por terceros de buena fe, les recuerdo que estos derechos no son tales, pues se sustentan en un fraude de tierras. Esos terceros de buena fe debían vérselas con los estafadores y no recibir ni un milímetro de nuestro Parque Nacional. Eso no es justicia. Eso es robo. A nosotros, a los ciudadanos, al medio ambiente.

El colmo del teatro montado por la administración central fue el desfile de funcionarios que defendían la decisión, incluyendo el Ministro de Turismo, el Ministro de Medio Ambiente y el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo. (A éste último, mi profesor universitario, aprovecho para decirle que no me queda ni una onza de respeto hacia su persona. A partir de hoy lo coloco en la misma canasta que al resto).

Como si el desfile no fuera suficiente, los argumentos de dicha rueda de prensa no pueden catalogarse de otra forma que no sea ultrajantes. Sí, señores, yo me siento ultrajada. Resulta que la decisión, según nuestros chicos del Politburó, fue no menos que salomónica, ya que era la única salida a un caso que ya tenía 16 años en la justicia, y que según ellos podría demorarse hasta 40. Que era necesario buscar una salida inmediata, pues la zona se merece desarrollarse.

Aquí es que viene la parte en la que necesito ejercer todo mi autocontrol para no responder desde mis instintos animales más bajos (bueno, como hace uno cuando tiene que defenderse de un ultraje): Fíjense todo lo que subyace detrás de estos argumentos. No solamente con sus hechos el Poder Ejecutivo lanza un golpe al derecho a la propiedad, un derecho fundamental, para más señas, constitucionalmente protegido, al validar títulos fraudulentos (dejándonos a todos preguntándonos qué será de las cosas que poseemos si algún corrupto se antoja de ellas, o dándole ideas a sus compañeros sobre nuevas formas de adquirir propiedades ajenas, es decir robar, y ser validados por el propio presidente). No, no se queda ahí la cosa. Además, el Poder Ejecutivo, encabezado por Danilo Medina y validado por ese grupúsculo asqueroso, se jacta de haber resuelto algo que “había que resolver” porque el Poder Judicial no lo hizo en 16 años. ¿Seguri-qué jurídica? ¿Eso con qué se come?

Sí señores, la última de esta dictadura constitucional encabezada por una asociación de malhechores (y como ven, ya perdí la compostura), llegó al extremo del cinismo al decirnos sin cortapisas que tienen la potestad, desde el gobierno central, de interferir en otro poder del Estado. Es que nos han dejado bien claro que quienes mandan son ellos y sólo ellos, y que ya ni las apariencias se preocupan en guardar.

Yo me siento personalmente ultrajada, estuprada, violada por esta coalición de funcionarios. Considero que esto ya sobrepasó absolutamente todos los límites tolerables. Me consuela ver que no soy la única con esta reacción. Sin embargo, es insultante, ofensivo, lacerante, que ante un fraude probado incluso ante los tribunales, un caso que la justicia no falló porque el mismo Estado entorpecía una audiencia tras otra el proceso, pretendan legitimar ante la opinión pública una actuación francamente ilegal e inconstitucional.

Si yo ya era crítica y me había declarado en oposición a este régimen, hoy que me robaron un pedazo de mi Parque Nacional me declaro formalmente víctima de las arbitrariedades de la administración de Danilo Medina; soy víctima de robo con premeditación y cohecho, agravado por coalición de funcionarios, prevaricación y estafa.

YO BEATRIZ FERRER SOY VICTIMA DEL GOBIERNO DE DANILO MEDINA.

Cuál es la Diferencia?

Un elemento alentador del movimiento de protesta son las personas de generaciones anteriores que manifiestan su apoyo. Encuentro sumamente conmovedores los gestos y las palabras de aquellos que nos animan a hacer lo que su generación no hizo. Nunca perdieron la esperanza, y ahora la depositan en nosotros. Esto me demuestra que el espíritu de los dominicanos está vivo, aunque golpeado por tanto abuso.

Por otro lado están aquellos y aquellas que no ocultan su exasperación con nosotros. Que no cesan en repetirnos que esto pasará, que nos cansaremos, que es algo pasajero, que no perdamos nuestro tiempo, que las cosas no van a cambiar.

Éstos últimos, supongo yo, forman parte de los que nunca tuvieron material para hacer una diferencia.

Tratan de minimizar nuestros reclamos, nuestros logros; nos venden el discurso de que si quitamos a éstos los que vendrán serán iguales. Entienden que el conformismo debe seguir siendo el modelo de conducta a seguir, como si no hubiésemos tenido suficiente en las pasadas décadas.

Yo no quisiera entrar a reclamar a nuestros antecesores. Yo no viví la dictadura ni los 12 años. Quizás por no tener recuerdos de esa represión no tengo ese miedo metido en los huesos. Pero precisamente por eso es que mi generación está teniendo la valentía de reclamar a viva voz lo que considera justo.

Sabemos que un gobierno amenazado es capaz de cualquier cosa. Pero también somos conscientes de nuestras fortalezas. Somos una generación informada y conectada. Sabemos hacer bulla hasta que canse, sabemos investigar y documentar, sabemos argumentar (oh! catástrofe!), y sabemos discernir. Sí, nuestro núcleo es una clase media educada. Y nos lo achacan como si fuera mala cosa. Pero yo digo, enhorabuena! Luego de los sacrificios que hicieron nuestros padres para darnos una educación de calidad, se están viendo los frutos. Somos quienes aglutinaremos al pueblo. Somos quienes les daremos la fortaleza de integrarse, cuando vean que nuestros métodos pacíficos y nuestras conexiones con el mundo anulan cualquier intento de represión. Les daremos valor cuando el gobierno, de manera desatinada, recurra a paleros y nosotros sigamos nuestros reclamos con el mismo ahínco. Porque nosotros no nos dejamos intimidar por tácticas represivas de antaño; sino que las usamos en nuestro beneficio exponiéndolas al mundo.

Abrazaremos a la policía, hablaremos con ellos, les explicaremos nuestras razones y la manera en que también estamos protestando por ellos. Compartiremos el escenario de nuestras protestas con los calieses enviados por el gobierno. Seguiremos hablando por nuestros celulares intervenidos, mandando correos por nuestras cuentas intervenidas, publicando nuestros reclamos en nuestras cuentas de Twitter y Facebook hackeadas. Porque no tenemos nada que esconder.

Sabemos lo que es justo, y eso exigimos. Y no nos importa si las estructuras son tan arcaicas que se resisten al cambio. Tendrán que cambiar, porque no nos conformamos con menos. Estamos haciendo lo que nuestros padres y madres debieron hacer, pero no pudieron. Esta nación debió encaminarse hacia una democracia en desarrollo hace mucho.

Nosotros, en lugar de conformarnos con un sistema que nos exprime, agradecemos a nuestros progenitores habernos brindado las oportunidades que nos permiten hoy tener el valor y los medios para luchar por un mejor país: ÉSA es la diferencia.

En qué mundo viven?

No soy psicóloga ni psiquiatra, ni pretendo serlo. Pero no deja de causarme curiosidad la psiquis de la élite gobernante, con el ex presidente Leonel Fernández a la cabeza. Lo digo sin sarcasmo. Me gustaría comprender ese trastorno que sale a flote cuando personas con serias carencias de índole afectivo, con enormes inseguridades, llegan a una posición de poder.

Ya en este punto, con poco más de dos meses de protestas a causa del déficit fiscal provocado por el manejo poco transparente de la cosa pública, este anillo no ha cesado de asombrarme con sus desatinos. Me pregunto si han perdido el norte de tal manera que ya les es imposible pensar con claridad. Mucho se ha dicho sobre el blindaje que se han construido, el cual incluye un Poder Judicial nombrado a dedo, el control absoluto del Congreso, y la compra de casi todos los megáfonos tradicionales en inventario en el país. No podemos tampoco dejar de lado el clientelismo hiperbólico, que ha hecho de un gran porcentaje de la población empleados superfluos o beneficiarios no meritorios de la maquinaria estatal.

Es normal suponer que una persona que se encuentre dentro de las altas jerarquías de ese círculo se sienta todopoderosa. Es que no es para menos. Pongamos el caso de un bodeguero que humildemente incursionó en la política, y en algún momento (y por supuesto apadrinado) se le presentó la oportunidad de sobreevaluar obras, con lo cual comenzó a amasar una inmensa fortuna. A pesar de las denuncias públicas y la demanda popular de que el bodeguero fuera llevado a la justicia, éste logra un curul en el Senado. Ahora sí es intocable, con su inmunidad parlamentaria salvaguardada por sus congéneres. Reflexionemos: Cómo podría esta persona no sentirse invencible?

Tenemos que entender, desde el punto de vista de ellos, que realmente se creen y se sienten superiores al pueblo dominicano. Y ésa es su perdición. Porque en esa megalomanía que exhibe Leonel, que lo lleva a insultarnos en un discurso patético, a promoverse como ser supremo en los escenarios nacionales e internacionales, a dejar bien claro quién manda en este país; en esa megalomanía se esconden sus peores inseguridades… Las del muchacho de Villa Juana que quería ser pero no era, pero que luego logró ser, y cuando logró ser quiso demostrarle a todos que ya era, y que era más de lo que podría haber imaginado, pues era nada más y nada menos que, en su mente, el dueño absoluto de la República Dominicana.

Y sólo así pueden comprenderse sus reacciones ante la afrenta de estos malagradecidos que hoy protestan. Porque le debemos estar agradecidos. Y por si quedaba alguna duda de que nuestro propósito principal es la gratitud hacia Leonel, él se encargó de darnos una lección, desfilando ante nuestras narices un conjunto de beneficiarios, asalariados o deudores, para enseñarnos cómo debe ser nuestra conducta hacia tan encomiable figura.

Vean ustedes, si se ponen en sus zapatos (cosa harto difícil) lo comprenderán. A él y a su grupúsculo. Y al hacerlo podrán ver que debido a esa burbuja de poder absoluto ellos simplemente no pueden comprender nuestros reclamos, ni las necesidades de un país que ellos quebraron, ni mucho menos encajar las críticas que les hacemos. Al no podernos comprender no nos saben combatir. No tiene nada que ver con el uso de redes sociales, ni con el segmento que protesta, es simplemente el comportamiento típico de la cúpula de una autocracia. Y saben lo que les termina pasando a las autocracias?