Y quién carajo es “el Querido”?

Ese funcionarito de tres al cuarto que hoy aparece en un video exhibiendo todo lo que nos repugna de nuestros políticos se hace llamar “El Querido”. Como si la mera existencia de este personaje no fuera lo suficientemente absurda con lo poco que sabemos de él en sus apariciones en las redes sociales “asqueroseando” a un AMET, el colmo de la ridiculez es la página web que anuncia su cuenta de Twitter: elquerido.com – para servirles.

El tipo tiene nombre. Se llama Alfonso Crisóstomo y es viceministro de Industria y Comercio, según él, porque su nombre no figura en la nómina de ese ministerio actualizada a agosto de 2015. Curioso, pues él se vende en su cuenta de Twitter como viceministro. O cobra por la izquierda por un trabajo que no hace, o está engañando a la gente. Recordemos que estamos hablando de un señor que fue Diputado en el Congreso Nacional durante el período 2006-2010, según registra la Cámara de Diputados. Que de alguna forma o de otra este tipo, que fue representante de su pueblo ante el Congreso, está mintiendo respecto a su actual posición. Pero eso no debe sorprender a nadie que ya haya visto la pataleta del Querido con los AMET, porque en ese video dice que es diputado, cuando hace ya 5 años que no lo es.

Lo que sí es El Querido es peledeísta. Según él (porque yo ya cuando este hombrecito arranca a tirar credenciales le hago poco caso) es Secretario Jurídico del PLD y miembro del Comité Central. Un compañerito en toda regla.

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Creo que el último despliegue de prepotencia arribista del Querido habla por sí solo. Es que él no representa a la jerarquía peledeísta que cree ya haber comprado decencia o actúa, sólo a veces, para aparentar tenerla. Él pertenece a esos rangos medios que saben que no han llegado (aún les falta su buena cuota de marrullas) pero creen que son lo suficientemente “gente” para atropellar a los demás, y que hacer público su atropello es una muestra de sus avances dentro del cartel.

Ya adoptó algunos comportamientos imitados de sus ídolos corruptos de arriba: la amante, la prepotencia, el jefecismo… Pero la discreción no es su virtud. Se siente dueño de los AMET, de la amante a la que menciona como tal en su fétida verborrea, de algunos generales, en definitiva de ese mundo del que él se cree amo y señor.

El Querido es tan mediocre, tan patán y tan resentido que detalla sus entregas de funditas en su “Mercedes Benz”. Porque sólo un resentido necesita pregonar ambas cosas.

El Querido es tan machista que da el nombre de su amante ante la cámara, a la que se refiere como “una segunda base, como la tiene el 80% de ustedes”. Porque sólo un machista considera aceptable referirse así en televisión nacional de las mujeres.

El Querido es tan tonto que relata cómo ese general a quien él llamó a reclamar le debía un favor porque él le había ayudado a prevenir que lo trasladaran en el pasado, algo conocido en derecho penal como “tráfico de influencias”.

El Querido es tan soberbio que declara que los peledeístas deben ostentar un poder avasallante como lo hicieron los reformistas durante la hegemonía de su autocracia disfrazada de democracia, que les permita estar por encima de cualquier agente. Para ilustrar su argumento, el Querido es tan arrogante que recuerda que los perredeístas daban galletas a cualquier agente, y lo hace con ojos melancólicos, añorando épocas doradas. Lo evoca como sustento de su derecho de superioridad y atropello como miembro del partido en el poder.

El Querido es tan soez que explica que sólo anda con vidrios ahumados cuando anda haciendo “bellaquerías”. Porque un macho que se respete hace bellaquerías, OK?

Si algo hay que reconocerle al Querido es su sinceridad, poniendo a la vista de todos la podredumbre que es nuestra clase gobernante. Los niveles de degradación que ha impulsado con renovado vigor el partido gobernante, reforzando una cultura machista, en la que para llegar no basta simplemente con demostrar ser el perro más fiel, al día con la captación de fondos mal habidos para inflar las arcas del cartel, sino que el paquete completo debe incluir una serie de elementos indispensables.

Porque en la sociedad del espectáculo la apariencia se convierte en lo real. Las aspiraciones de los funcionarios mediocres como éste se manifiestan en los elementos de ese paquete que va acumulando: el carro de lujo, la querida, el militar sobornado, la casa-bizcocho, el restaurante prohibitivo para la mayoría de los dominicanos, etc. Escalar en el escalafón de esa asociación de malhechores significa simplemente incrementar el número de objetos: dos o más carros, dos o más queridas, y así.

No puedo evitar pensar en las fotografías de las promotoras que contrató el PLD para su acto de este fin de semana, vestidas en trajes de buzo azules exhibiendo su figura, en un desfile homogéneo de curvas, extensiones y escote, para deleite de los dirigentes peledeístas y de los asistentes. Porque ellas y el Querido forman parte del paquete asqueroso y denigrante que promueve el PLD como “progreso”

Ellas son objetos promocionales, que sirven para exhibir en actos políticos, y luego sirven como “segunda base” como claramente expresa El Querido. La mujer como un objeto más que se colecciona en función del “progreso” dentro de esa estructura de corrupción, impunidad y machismo.

El Querido se muestra ofendido por el maltrato recibido en las redes y el trato que le dieron los AMET, porque no concibe ser un ciudadano sujeto al respeto de las leyes, como todos nosotros. Porque no concibe esa afrenta contra su vehículo (que no contra la querida, que es un objeto más). No concibe que un general haya osado no tomarle la llamada. No concibe tanto oprobio contra él, un ser tan generoso que reparte juguitos a los pobres en su Mercedes Benz, y a veces también en su yipeta.

No se le ocurre al Querido que los ofendidos somos nosotros, con su arrogancia, su machismo, su bajeza, su resentimiento y su ausencia absoluta de educación. Que él ha agregado a su record de agraviados (que hasta el momento se limitaba a los agentes), a las mujeres a quienes reduce a mercancía, pero más aún, a todos y cada uno de los dominicanos que pagamos impuestos para que se le cubra su sospechoso sueldo, y que no nos da la maldita gana de continuar teniendo ese tipo de empleados.

Quién carajo es el Querido, quién lo contrató, y por qué todavía tiene trabajo?

Video de las declaraciones del Querido, versión corta:

La Caravana del Orgullo católico

Me puse para el episcopado dominicano. Miren al grupito de prohombres, a esa rancia casta católica, apostólica y romana.

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Miren qué pinta, qué finura, miren los detalles de las mitras, a cuál más opulenta. Por un momento pensé que se trataba de una caravana del orgullo LGBT por la estridencia y extravagancia de los looks (como he escuchado de este grupo tantas cosas sobre la comunidad LGBT y cuál se supone que es su apariencia). Pero no, se trata de los celosos guardianes de la moral, la ética y los valores de este cristiano país.

Esta es la cuadrilla que siempre ha estado al servicio de los más puros intereses católicos de sí mismos… Pero qué digo! Del pueblo! Son nuestro referente moral.

No olvidemos el celo y la diligencia con la que persiguieron a Wesolowski y al de Juncalito.

Tampoco olvidemos la demanda que pusieron contra Profamilia por pretender (válgame Dios!) educar en salud sexual a través de una campaña publicitaria. Y fue tan injusta nuestra justicia que le dio la razón a esos herejes de Profamilia!

Hoy me siento con un gozo profundo en mi alma, que se regocija ante el Señor, al ver que este grupo de nuevo nos defiende. Esta vez defiende a mi futuro feto, impidiendo que yo decida en ningún caso sobre mi cuerpo. Quién soy yo, sino una hija de Eva, sibilina y manipuladora, como toda mujer? Quienes son ese 22% de adolescentes embarazadas, sino una partida de sinvergüenzas que por tentar la carne lo tienen bien merecido? Qué derecho pueden tener sobre su salud?

Todo esto lo hacen para proteger a los médicos, víctimas también de las maquinaciones de mujerzuelas que se escudan en su minoría de edad para promiscuirse.

Ah, si no tuviéramos al episcopado para condenarnos a todas las mujeres y recordarnos cuál es nuestro lugar. Después de todo, quién mejor que un grupo de hombres solterones para decidir sobre los derechos de las mujeres?

Y bien que hacen plantando cara a la ley sobre derechos sexuales, oponiéndose a la educación sexual en las escuelas, para seguir perpetuando el ciclo de pobreza que convenientemente refuerza ese 22% de adolescentes embarazadas.

Porque si se ofrece educación sexual se va contra la doctrina de nuestro punitivo y medieval Señor (feudal?). No. Nada de educación. Que les baste el catecismo y sino que paguen las consecuencias. Para qué necesitan los adolescentes entender lo que implica un embarazo o un hijo, o saber cómo prevenirlo? Es que es pecado tener relaciones antes de los 18 años, por lo tanto no es necesario hablar de eso en las escuelas. Quien se salga del redil ha pecado y debe purgar su culpa.

Gracias, concejo de ilustres, por guiarnos a nosotros, pecadores e ignorantes, por el sendero de la verdad. Esa verdad católica que debe ser impuesta a todos.

Ustedes, representantes de una institución moderna y vanguardista, como demuestran sus estilismos y tocados en esta fotografía, son las voces que esta sociedad plagada de vicio y apostasía, necesita. Ustedes, que viven al lado del pueblo y conocen más que nadie sus necesidades, que exhiben su solidaridad con los más marginados adoptando un estilo de vida austero y sencillo. Son ustedes los más indicados para decirnos a todos cómo vivir y qué leyes debemos tener.

Gracias, caravana del orgullo católico!

Jefecismo y patriotismo

Lo pensé bastante antes de comenzar a escribir. Tenemos una saturación de informaciones surrealistas que supera por mucho la cuota que cualquier sociedad puede tolerar. Creo que nuestro país es un paraíso para cualquier exponente del realismo mágico. Sé que en los próximos días analistas más calificados que yo expondrán sus ideas sobre las negociaciones internas del PLD que perjudican seriamente nuestra democracia. Por eso no hablaré de ese tema.

Sí hablaré del atropello de un ciudadano contra dos agentes de AMET. Por qué? Porque el incidente junto con los detalles posteriores que han surgido sobre ese individuo forman el expediente prototipo de uno de los peores males que aquejan nuestra sociedad: el “jefecismo”.

No es la primera vez que un ciudadano agrede verbal y físicamente a un agente del orden, amparado en sus relaciones. No será la última. Tampoco nos son ajenos los casos de abuso por parte de las autoridades hacia los ciudadanos. El abuso y la humillación son una práctica cotidiana en un país donde todos quieren sentirse con cierto poder sobre los demás.

Que este video se haya vuelto viral puede ser positivo para una sociedad que sigue cargando con el lastre del autoritarismo de los doce años, en el cual un puñado de militares acumularon en sus manos un poder coercitivo que les permitió una falsa generosidad hacia sus allegados. La cultura de la tarjetica del coronel tal en la cartera, la cultura del “tú no sabes quien yo soy”. Lo que aquí llamo “jefecismo”.

Esta asquerosa práctica ha sido no sólo aceptada sino adoptada por todos nosotros, que como cómplices tenemos “por si acaso” algún contacto guardado que nos pueda sacar de un problema. Alimentamos el monstruo, porque “así es que funcionan las cosas”. Estado de derecho, para qué?

Ante ese panorama no debe sorprender que un individuo sobrino del Ministro de Interior y Policía, circulando en un vehículo sin marbete, con placa oficial, al cometer una infracción de tránsito y ser detenido, se apee con una gorra de la Policía Nacional (sin pertenecer a ese organismo) y arme una trifulca con esos atrevidos AMET que osaron importunar al sobrinísimo jefecito. Porque en la cultura del “jefecismo” aunque usted esté en falta cualquier agente del orden es su subordinado y merece ser humillado y agredido por usted, so pena de que usted procure que sea cancelado. Sazonemos todo esto con romperle un pie a uno de los agentes arrollándolo con el carro.

Luego, al video regarse como pólvora, viene la consabida disculpa falsa, sin posterior acción por parte de nadie, porque oh, sorpresa! Llegó a un acuerdo con los agentes para que éstos no lo denunciaran. A ver: el sobrinísimo del Ministro de Interior y Policía llegó a un acuerdo “amigable” con los dos AMET. Ajá, amigable. Cuánto gana un AMET? Qué poder tiene un simple agente frente a la posible ira del Ministro encargado del orden en este país?

El Ministerio Público, entonces, se lava las manos porque los AMET no presentaron denuncia. Yo estoy muy a favor de la economía procesal, y de no saturar al sistema, y aquí dizque hubo acuerdo. Pero analicemos la vara de medir del Ministerio Público. Y sí, voy a hablar del Alfa.

Que quede claro que si me ponen al Alfa enfrente yo no lo podría distinguir de nadie, porque no tengo idea de quién es aparte de lo salido en las noticias durante sus 15 minutos de fama. No tengo nada ni a favor ni en contra de ese sujeto. Pero ya lo dije en su momento, es muy peligroso que el Ministerio Público se dedique a perseguir acciones que no están tipificadas en la ley penal. Y resulta que insultar a los padres de la patria no es ilegal. No me creen? Hagan su tarea para que lo comprueben.

A mí me da claustrofobia (es lo más cercano a lo que siento) cuando otra persona se arroga el derecho de decidir si yo soy o no patriota. Escapa a mi comprensión que mucha gente no perciba el peligro de permitir que otro ser humano, en este caso el Procurador, tome una decisión arbitraria sobre un individuo que no cometió un delito. Porque mañana puedo ser yo. Puede ser cualquiera de nosotros.

Aquí no se trata de si lo que el Alfa dijo está bien o mal, si es repugnante o no. Bien puede serlo, pero para eso basta el escarnio y rechazo públicos. De lo que se trata es de que se le impuso una sanción arbitraria a una persona por ofender a la patria, sin que sus acciones constituyan infracción en nuestra legislación. Dicho llanamente: se le castigó sin que lo que haya dicho sea delito en la ley. Permitimos que el Ministerio Público, en franco exceso de sus atribuciones, tipificara un delito inexistente en la legislación (es decir ejecutara una acción que corresponde a otra rama del Estado, la legislativa), y le impusiera sanción.

Me explayo porque desde que ese hecho sucedió yo me siento indignada, y aunque varias veces intenté plasmar mis ideas no pude. Lo sucedido ayer me desbloqueó, pues inmediatamente me vino a la mente la dualidad de nuestro sistema de justicia. Tengo bastante tiempo viendo avanzar una ola de falso patriotismo impulsada por sectores que sólo a través del miedo podrían garantizar su mínima cuota de poder, y nuestro Ministerio Público con ese tipo de acciones se mete por el camino del oscurantismo.

El patriotismo no se impone ni se inyecta intravenosamente, por más que traten de adoctrinar a los niños con libros de texto desfasados. La patria no se construye con ideas tan ridículas como quemar una bandera que se cayó al piso o santificar a héroes que fueron seres humanos con luces y sombras. De qué sirve esa patria si la falta de educación es lo que lleva a expresiones populares como la del Alfa, o de qué sirve la patria a un ladrón de 8 chinolas preso por ese delito, o de qué sirve la patria cuando los corruptos están sueltos? Encima de esa zapata de ignorancia, injusticia e impunidad es que la vamos a construir, nuestra patria? A mí ese patriotismo de pacotilla no me interesa, en tanto es utilizado como herramienta de manipulación de la población que han mantenido ignorante (no en vano los abanderados de esas ideas fueron los opositores del 4%) para venderle esos cucos que constituyen subterfugios para coartar libertades y desarticular cuestionamientos.

Volviendo. Qué tiene eso que ver con el jefecismo? Sencillamente que así como la Procuraduría se extralimitó en el caso del Alfa, exponente de los sectores más desfavorecidos, debido a lo que percibió como una ofensa (a la patria!), no lo hizo con el sobrinísimo.

Mientras aún no aparece el artículo ni la ley que violó el Alfa, podemos detallar algunas violaciones al Código Penal por parte del jefecito sobrinísimo del Ministro de Interior y Policía:

– “Usted no sabe con quien usted se está metiendo”, “buena mierda”, “usted es un mojón” (todas palabras registradas en la RAE, por eso las escribo): Artículo 315, amenaza e intimidación a funcionario público (prisión de 4 a 10 años);

– Artículo 318, rebelión contra funcionario público (1 a 2 años de prisión): “Comete rebelión quien oponga resistencia violenta contra un funcionario o servidor público que, actuando en el ejercicio de sus funciones, se limita a cumplir con atribuciones legales inherentes a su cargo”;

– La gorra de la Policía Nacional: Artículo 322, usurpación de insignias o distintivos (2 a 3 años de prisión).

De ñapa pongo el Artículo 334 sobre sanción por amenaza o intimidación para evitar denuncia, que conlleva 2 a 3 años de prisión. Porque resulta curioso que, tratándose del sobrinísimo, un agente con un pie roto, y una agencia que fue que publicó el video en apoyo a sus agentes, de repente hayan desistido de denunciar formalmente.

Nótese que aquí no detallo la circulación sin marbete. Tampoco el hecho de que el individuo es beneficiario de una de las miles de botellas del servicio exterior, pagada con nuestro dinero. Atento a sus familiares. Nepotismo puro y duro.

Entonces, qué clase de justicia es la que practica el Ministerio Público? Pues a simple vista parece evidente que la del “jefecismo”, en la que un ladrón de chinolas va preso, un cantante urbano es sancionado por violar una ley imaginaria, mientras el sobrinísimo queda impune.

Qué estamos construyendo como sociedad? Quién hace más daño al país? Cierto, un ladrón es un ladrón, el Alfa emitió unos comentarios vulgares, pero los jefecitos pululan y se multiplican mientras la justicia corta la soga por lo más débil. Día tras día.

El Ministerio Público le está enseñando a la juventud que lo mejor es engancharse, si no tiene un tío, un primo, un amigo o un hermano que intimide a quien sea para resolverle los problemas. Pero tampoco debe sorprender, pues este es el día en que la impunidad campea a sus anchas y los desfalcos al erario público se llaman “indelicadezas”.

Mientras un insulto a Duarte es una ofensa a la patria, no lo es una cachucha con la insignia de la Policía Nacional usurpada por un jefecito.

Estamos a merced de la voluntad de funcionarios que son parte del sistema corrupto, y que se han tomado la atribución de decidir cuándo se aplica la “justicia” y cuándo no, amén de inventarse infracciones. El nepotismo es validado, y los que estorbamos somos sometidos al más estricto escrutinio.

No es que me haya empeñado con estos dos casos, es que la selectividad de la justicia asquea y cansa. Ya está bueno. Debemos exigir la igualdad ante la ley si queremos fortalecer una democracia que precisamente esta semana se hizo más débil. Debemos impedir ahora que quienes están en el poder se atrevan a inventarse infracciones que no existen. Porque eso raya en dictadura.

La realidad nos golpea en la cara. Si el Ministerio Público con gran celeridad quiso dar ejemplo en un caso donde no se cometió delito, por qué no da ejemplo en un caso que nos ha indignado a todos y donde claramente se cometieron varias violaciones a la ley?

Porque la arbitrariedad mete miedo, y el miedo resulta más rentable.

Lo sabíamos

No estamos sorprendidos. Estamos más que indignados. Estamos hartos. El sistema de justicia nos da la espalda siempre que se trata de nuestro dinero, ese dinero que debe administrar el gobierno central en nuestro nombre y nos es robado. Cada vez que se abre la posibilidad de parar la impunidad, de que se haga justicia, la justicia nos falla.

Ni el Juez Morado (inscrito en el padrón del PLD, como aquí se puede comprobar en esta consulta del día de hoy) ni el Procurador Morado están exentos de las presiones políticas, y eso se refleja en la sentencia de hoy, un día después de la reunión del Comité Político de jefes de ambos, que exime a ese prohombre Félix Bautista de ser investigado.

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Ni Dominguez Brito es un quijote, ni el Juez Morado es imparcial. Donde sea que esté el fallo, sea en la acusación o sea en los tecnicismos enarbolados por el Juez Morado, el sistema judicial le falló a la sociedad. Se trata de nuestro dinero, el de todos, por cuya sustracción somos más pobres, estamos menos seguros frente a la delincuencia, tenemos menos oportunidades, y un largo etcétera. Mientras don Félix Bautista, el bon vivant, se ríe de nosotros y paga celebraciones en los parques urbanos por su victoria de hoy.

Es difícil justificar, y digerir, la decisión de hoy, cuando una simple encuesta le revela a cualquiera que más del 90 por ciento de la gente está convencida de que el honorable senador es un corrupto. Y claro, ese es un argumento que no se sostiene en justicia. Pero la justicia debe velar por los intereses de la sociedad y hacer su trabajo, desde la investigación y persecución públicas, hasta un juicio de fondo.

Siempre habrá un tecnicismo del cual agarrarse. Para eso tenemos abundancia de leyes procedimentales. Pero no se puede, por ser un Juez Morado, aprovechar unos tecnicismos e ignorar otros. Porque el Juez Morado, al estar empadronado en el PLD, tenía el deber ético de inhibirse de conocer un caso en el que el imputado era el niño mimado de su jefe político. Aparentar decencia en el ejercicio de su función como juez, al menos. Aparentar, tampoco se le pide tanto.

Recordemos que el Juez Morado fue el elegido por Leonel para dirigir el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia. Su trayectoria dentro de la carrera judicial, aupada por el padre de Félix Bautista, debería haber pesado al menos en apariencia, frente a la sociedad y sus estudiantes universitarios. Pero no.

La condena social es un hecho. Y hoy arrastra junto con el meritorio ciudadano Félix Bautista, al Juez Morado Moscoso Segarra.

Y es que la gente no tiene por qué comprar tecnicismos, cuando está harta de que los corruptos le dilapiden su futuro y el de sus hijos.

No lo digo yo. Cualquiera haga una encuesta informal.

Porque lo más triste es que lo sabíamos. Pero eso no quita que estemos de luto en el día en que se oficializó la impunidad.

Tu papá me hizo, yo te juzgo

No se sostiene en el tiempo una sociedad sin justicia. Puede durar años, hasta décadas, pero termina desmoronándose. Los funcionarios corruptos se dan en todas partes, no son exclusivos de República Dominicana. Ni siquiera la impunidad es exclusiva. Pero ya hemos llegado a un extremo de complicidad por parte del poder judicial que no podrá sostenerse. Simplemente no es posible.

El Poder Judicial en teoría es independiente. Está llamado no sólo a mantener el orden social impartiendo justicia, también es el encargado de ejercer un control sobre las actuaciones de los otros dos poderes del Estado. No es necesario que me explaye para explicar de qué manera nuestro Poder Judicial está corrompido y nos falla una vez tras otra. A nosotros, los ciudadanos que pagamos el salario de los jueces. A una sociedad a quien se deben en su cotidiana aplicación de las leyes a través de sus sentencias.

Desde el momento en que los magistrados de las altas cortes le deben esa designación a un político que los “hizo”, deja de haber justicia imparcial. Cuando un senador, ya condenado anteriormente por corrupción, es juzgado por un magistrado que es magistrado por obra y gracia del protector de dicho corrupto (y no presunto corrupto, que ya el senador fue condenado por ladrón en un tribunal de justicia), inscrito además en el padrón del partido al que pertenece el corrupto, estamos frente a una farsa.

A ver, viene sencillito para el que aún no lo entiende:

El honorable magistrado de la Suprema Corte de Justicia, Alejandro Moscoso Segarra es el juez que está conociendo el caso contra el senador por la provincia de San Juan, Félix Bautista.

Alejandro Moscoso Segarra es miembro del PLD, como se puede comprobar en el padrón de dicho partido. Concretamente es miembro del Comité de Base 17.

Félix Bautista es también miembro del PLD, Secretario de Organización de ese partido y miembro del Comité Central.

Si recurrimos a una lógica de segundo de primaria para comprender mejor el escenario, sería algo como: el ciudadano Moscoso Segarra que no es un ciudadano común sino un JUEZ DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA, cuya tarea es emitir decisiones IMPARCIALES, miembro actual del PLD, está encargado de conocer en la fase de instrucción la causa contra el ciudadano Félix Bautista, que tampoco es un ciudadano común sino un senador de la CÚPULA de ese partido al que pertenece y al que debe su nombramiento Moscoso Segarra. Queda claro?

Si la justicia no es imparcial entonces no es justicia. No hay espacio para la imparcialidad cuando el juez es compañero del acusado. No hay espacio para la imparcialidad cuando el juez debe su cargo al patrocinador del acusado. No hay espacio para la imparcialidad cuando una eventual modificación de la Constitución (cosa que ocurre cada dos por tres en este patio) hace pender de un hilo la permanencia en la magistratura de ese y los demás jueces. Esa incertidumbre de seguir en el cargo se infiltra en las decisiones de los magistrados, y corroe la imparcialidad.

Entonces, como dije, lo que tenemos no es justicia. Nuestros jueces sólo pueden fallar a favor de aquellos grupos de poder a quienes les deben sus cargos. Saben que de no hacerlo se les tomará en cuenta en la próxima ronda de modificaciones y nombramientos. Quizás, en el mejor de los casos, esos hombres y mujeres titulares de las altas magistraturas consideran que es un mal necesario en aras de administrar justicia adecuadamente en el resto de casos que no involucran a sus corruptos benefactores.

Pero ese es un escenario que dista mucho de ser real. Porque mantener la impunidad desacredita al Poder Judicial, y especialmente a los jueces que archivan las causas contra los funcionarios corruptos. La credibilidad en el Poder Judicial cada día se deteriora más. Los ciudadanos de a pie no reconocen en el tercer poder del Estado una opción para procurar justicia, ni individual ni colectiva. Simplemente el Poder Judicial dejó de hacer su trabajo; no se debe a la sociedad sino a los políticos. Cualquier funcionario de pacotilla ya tiene los medios para sojuzgar a cualquier fiscal o juez, frente al reclamo de salvaguarda de cualquier derecho por parte de un ciudadano equis.

Nadie espera el 27 de marzo una decisión justa por parte de Moscoso Segarra. Sabemos exactamente cuál será su veredicto: archivar, una vez más. Siempre archivar. Y hasta Moscoso Segarra sabe que NADIE (excepto la pandilla corrupta) apoyará esa decisión, por eso fijó la audiencia para un viernes, que por demás es el viernes que precede a la semana santa. La gente estará en su asueto, en resolver, buscar el dinero, entretener a los muchachos que el viernes salen de la escuela por una semana. Moscoso Segarra sabe que lo único que puede hacer es intentar diluir la indignación y por eso fijó audiencia para un día en el que pocos estarán pendientes.

Pero que no se equivoque el magistrado, ni Félix Bautista, ni su papá Leonel. La gente está HARTA. La mafia que tienen instalada aún funciona: son dueños de la Suprema, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral. Pero como ya dije, esa situación no se sostiene en el tiempo. La gente necesita institucionalidad. Y bien lo sabe Leonel, que en su primer mandato procuró “fortalecer” la institucionalidad, poder judicial incluido. Si no fuera importante, no lo habría hecho. No se habría preocupado de embobarnos con un gobierno decente que emprendió el camino de “modernización del Estado” e “independencia del Poder Judicial”.

Si la institucionalidad no fuera importante no se enfrascarían en la farsa de archivar el expediente contra Félix Bautista, por algún vicio de forma o tecnicismo legal. Los corruptos necesitan un aval judicial que los descargue, porque es lo único que pueden intentar venderle a la sociedad: “tengo una sentencia a mi favor”. Y sólo es necesario para ellos vendernos su inocencia porque nosotros tenemos la última palabra.

Dicen que lo mucho hasta Dios lo ve. Esto no es mucho, es demasiado. Hasta el acusado sabe que la sociedad quiere justicia. La sociedad también sabe que Moscoso Segarra no se la dará. Por eso parecemos estar resignados. Pero no es resignación, sino desconfianza en un Poder Judicial que tiene años dándonos la espalda. Que los tribunales no administren justicia, y que ya lo hayamos asumido, no significa conformidad. Ni los regímenes más represivos han podido mantener un sistema en el que la justicia no funciona. Aprendan de la experiencia, porque están llevando a este país al borde.

Estamos en una época en la que ningún país se encuentra aislado. Formamos parte de la famosa “aldea global”, y además de forma voluntaria, pues hemos suscrito los tratados internacionales que nos colocan dentro de esa “comunidad internacional”. Pero es como un condominio, para que todos vivan en paz se deben seguir las reglas, nos gusten o no. Mientras más se proteja la corrupción, más poderosos se sentirán los corruptos, lo que los llevará a cometer cada vez actos de corrupción mayores y más graves. Somos un puente del narco y un país que necesita la inversión extranjera. Esos dos renglones son carnadas para los corruptos, que no se resisten a ellos. Recibir dinero del narcotráfico, o extorsionar a empresas extranjeras, cada vez con mayores montos involucrados y con salpicaduras de procesos judiciales en países con mayor institucionalidad, terminará aniquilando a cada corrupto. Si no lo hacen nuestros jueces lo hará la presión internacional de aquellos países afectados por la corrupción dominicana, y en los que los políticos sí deben rendirles cuentas a sus ciudadanos y enjuiciar a tal o cual funcionario que se asoció con un corrupto dominicano.

No habrá justicia ideal, porque nuestro desarrollo democrático es un espejismo. Por ahora. Pero los corruptos caerán, porque necesitan vendernos su pureza y moralidad. Y ya ni con una sentencia de un juez de la Suprema nos convencen. No sé ustedes, pero yo no creo en la imparcialidad de Moscoso Segarra. No creo en la imparcialidad de un magistrado que debe los mayores hitos de su carrera a las administraciones de Leonel Fernández, padrino de Félix Bautista. No creo en un magistrado de la Suprema Corte de Justicia que no se inhibe de juzgar a su compañero de partido.

El magistrado no debe someterse a la presión de nadie, ni siquiera de quienes no confiamos en él. En otras circunstancias lo sensato sería esperar su decisión antes de acusarle de parcialidad. Pero no hay otras circunstancias más que las actuales: los dos son del PLD y él no se inhibió.

Magistrado Moscoso Segarra: dudo que me demuestre estar equivocada. El 27 de marzo usted dejará claro cuál es su catadura como juez. Ojalá tener ese día motivos para aplaudirle, y poder afirmar que aún quedan jueces en Berlín. Permítame mientras tanto que lo dude seriamente.

Un País…

Un país en el que los políticos se enriquecen robándole al pueblo. Que encima de robarle al pueblo se asocian a los narcos. Un país en el que con ese dinero que nos roban los políticos le ponen una yipeta Cayenne a su Yuleidi, más un penthouse en Piantini. Un país en el que la vergüenza está tan ausente que ese político se pasea con su Yuleidi por los restaurantes donde los dominicanos que no son corruptos ni políticos van a comer con su familia. Un país donde los narcos parquean su Ferrari en la entrada de ese mismo restaurante, y piden champán con pata de gallina en medio de un escándalo que le corta la digestión a los demás. Un país donde un sastre es dueño de infinidad de edificios vacíos construidos con dinero de la corrupción. Un país de depredadores ambientales, que de norte a sur y de este a oeste acaban con nuestros recursos, vaciando las camas de los ríos, deforestando para exportar carbón no sólo a Haití sino hasta a Turquía, dejando que un incendio se expanda para aprovecharse de la destrucción y aumentar los conucos ilegales en áreas protegidas. Un país en el que a una persona con un trastorno mental los agentes de tránsito y de policía asesinan impunemente mediante golpes. Un país donde se mueren los recién nacidos en las maternidades por falta de recursos. Un país donde salir a la calle de noche es un riesgo. Un país donde los ladrones apuñalan hasta a las mascotas. Un país donde la madre de una menor embarazada va a denunciar al adulto que la embarazó y termina siendo amenazada porque el macho está bien conectado en el cuartel local. Un país donde las ejecuciones extrajudiciales son la norma y nunca, jamás, hay justicia para los familiares de la víctima. Un país donde los sacerdotes extranjeros violan niños y la jerarquía de la iglesia les da salvoconducto de salida. Un país donde los abogados de la sociedad (fiscales) actúan como abogados de quienes le roban el futuro a esa sociedad. Un país donde cualquiera anda armado y no lo piensa dos veces para resolver una disputa (hasta de tránsito) a tiro limpio. Un país donde nadie se hace a un lado cuando suena la sirena de una ambulancia. Un país donde un funcionario de los que no roban, luego de trabajar su vida entera, se puede morir al enfermarse, porque su contribución a la seguridad social no vale para nada, y el Estado no lo respalda. Un país donde se compite por ver quién pone la música más alta. Un país donde el tigueraje es un valor, y a mayor tigueraje más macho. Un país donde los jóvenes se arriman a los políticos corruptos para no tener que trabajar y ganar el dinero fácil. Un país en el que pagas luz eléctrica pero tienes que tener planta generadora. Un país en el que las becas públicas para que los jóvenes estudien fuera y se forjen un futuro se las ganan los familiares de los políticos de turno. Un país que vive del turismo pero tiene los impuestos más altos para el transporte aéreo. Un país con crecimiento económico constante e incremento en tarjetas solidaridad. Un país donde una madre soltera o divorciada tiene que echar para adelante sin la ayuda del padre. Un país donde los gallos son un deporte. Un país donde los militares con armas largas patrullan las calles. Un país donde los ciudadanos temen a la policía. Un país donde la educación es de las peores del hemisferio. Un país que lanza a la calle profesionales que no saben nada. Un país en el que los ciudadanos prefieren creerle a un narco que a un ex presidente. Un país…

Ahora háblenme de patriotismo.

El festín populista de 11 muertes

En un fin de semana mueren 11 niños en el hospital infantil Robert Reid Cabral. En la mayoría de los países del mundo esto sería motivo para un escándalo mayúsculo. En Erredé la noticia no es publicada por los medios hasta el martes, dos días después de las 72 trágicas horas. La sociedad se conmociona, e inicia la carrera populista de ver quién es que le va a sacar mayor rédito político a la once veces tragedia.

Inmediatamente la vicepresidenta de la República emite sus ya infames declaraciones de que si hubiera sido ella “hubiera resuelto rápidamente”. Porque ahora tenemos que olvidarnos, convenientemente, de que ella como Primera Dama se abocó a “convertir el hospital infantil Robert Reid Cabral en un centro modelo en servicios de salud de calidad y calidez, al igual que en infraestructura, no sólo de la República Dominicana, sino además de la región del Caribe”. (http://opac.pucmm.edu.do:7001/virtuales/html/dominicanos2/margarita/biografia.htm )

La excelentísima doña acompañó sus declaraciones de una risa victoriosa, esa risa de quien acaba de aprovechar una oportunidad política de oro, dejando bien claro que ella es la que resuelve. Sólo que desde que era Primera Dama asumió un compromiso con el hospital Robert Reid Cabral, y lo que ella dice que hubiera resuelto de una vez queda a nuestra imaginación. Qué hubiera resuelto una persona que en su rol de reina consorte dejó un Robert Reid en el que se mueren 11 niños? Pero claro, su respuesta se explica en el mundo del populismo, en el mundo del picapollo, en el que la masa ignorante de la que se valen cada 4 años escucha esas declaraciones sin recordar el compromiso asumido por esta señora de modernizar el Robert Reid. En vez de abochornarse por quedar en evidencia ante el estrepitoso fracaso de su gestión por colocar dicho hospital entre los mejores del Caribe, se siente segura de la amnesia de la masa y del servilismo de los complacientes periodistas que la siguen.

Luego el mesiánico presidente de esta bananerísima república se indigna ante los medios, nombra al vapor una comisión, y termina destituyendo al Ministro de Salud Pública y a la Directora del Hospital. Pocos cuestionan por qué el gestor principal de este Estado fallido se indigna con gran bombo en los medios el martes, y no el lunes, entendiendo que a nosotros podían habernos ocultado 11 muertes un día, pero al presidente no. Y si él no lo sabía el lunes, ello hablaría significativamente de su competencia para gobernar este paisito. Pero claro, el martes era más rentable la pataleta mediática, porque el lunes tocaba en primera plana Félix Bautista y su asombroso progreso, y la presidencial indignación se diluiría y sería además contraproducente para su agenda política. Nada, que el lunes tocaba enfurecernos por la acumulación de riquezas de Felix Bautista, y compararlo con el austero presidente. Una vez ganados esos puntos, entonces el martes a ganárselos a costa de las 11 muertes.

Culmina el espectáculo con el resultado de las pesquisas de la comisión designada por el augusto mandatario para aclarar lo ocurrido en el hospital. Y, oh sorpresa! dicha comisión revela que las 11 muertes se debieron a negligencia médica. Cabe destacar que no se realizó una sola autopsia a los cuerpecitos de los niños para hacer tal determinación. El informe al vapor (completado en 48 horas, plazo de magos) lo que necesitaba era limpiar cualquier rastro de responsabilidad del gobierno central, y romper la soga por lo más corto.

Pero no contentos con el mostrenco, sacan hoy lunes la GRAN NOTICIA de que sólo falleció un niño en el fin de semana en el hospital como sustento de su cacería de brujas contra los galenos y personal del centro de salud.

Qué no dicen? No dicen que el Hospital Robert Reid está en una situación virtual de quiebra, pues de los RD$ 7 millones mensuales que le entran debe pagar más de la mitad a PROMESE. Que esta situación ha incrementado el endeudamiento del centro con sus suplidores, incluyendo el que les vende el oxígeno que se acabó.

No dicen que no hay suficientes camitas para recién nacidos y que tienen que poner hasta 5 bebés con diferentes condiciones de salud en una misma. No dicen que no hay camas para las madres, que tienen que dormir en sillas.

No dicen que el hospital tiene apilada en una esquina la colección de ventiladores dañados que no se han podido reparar por falta de recursos.

No dicen que hubo enfermeras y médicos que duraron 12 horas administrando oxígeno manualmente.

No dicen que desde febrero de este año las autoridades del centro han venido denunciando la situación de crisis del hospital.

No dicen que el Presupuesto Anual del Estado asigna un absurdo 1.8% del PIB al sector salud, que nos coloca en los últimos lugares de la región.

No dicen que ni bajo amenaza de muerte envían a sus hijos a atenderse a un hospital público.

No soy partidaria de encubrir cualquier negligencia en que haya incurrido alguno de los profesionales de salud que atendieron a esos niños. Pero me parece despreciable que se pretenda responsabilizar exclusivamente a una directiva que viene denunciando las carencias, que trabaja todos los días en condiciones deplorables. Que el presidente, aunque tenga 2 años en su cargo, no asuma la responsabilidad estatal que le toca. No por el Robert Reid, sino por el sector salud en su conjunto. Que prefiera endosar culpa a los que cobran un salario de miseria y no cuentan con los equipos e insumos necesarios para salvar vidas.

Que nos vuelva a tomar por bobos destituyendo al Ministro. Qué va a hacer la nueva Ministro de Salud con el mismo 1.8% asignado? O es que la señora viene con una lámpara de Aladino bajo el brazo?

No, por favor, y qué estupidez es esta? Nos demuestran todos los días lo poco que les importan los infelices, que son los que tienen que recurrir a hospitales públicos que ni ellos ni nosotros pisamos ni locos, a ponerse en manos de la providencia, porque ni hay equipos, ni hay condiciones, y poco personal con la capacitación necesaria.

El día que un presidente o una ex Primera Dama, en lugar de buscar beneficio político a costa de los desamparados, logre una asignación presupuestaria que garantice que por falta de recursos no es que se va a morir la gente, ESE DIA culpen a los médicos y a las enfermeras que contando con todos los medios a su alcance para prevenir muertes no lo hicieron.

Porque para asignar culpa tan a la ligera, mínimo tiene el Gobierno Central que estar en cumplimiento de su parte, que es dotar de recursos suficientes a todos los hospitales públicos, y de sueldos dignos al personal. Es acaso ese el caso? Puede el Gobierno Central levantar el dedo acusador, cuando es de sus arcas que sale el dinero para mantener a los hospitales en condiciones? Por qué no sale nadie del Ejecutivo haciendo un mea culpa? Por la repercusión en las encuestas, quizás?

Hasta que ustedes puedan contar en su haber con el logro de haber dotado a la salud pública de recursos suficientes para funcionar de manera óptima, en beneficio de los pobres, ASUMAN SU RESPONSABILIDAD compartida. O no la asuman, en cuyo caso al menos yo se las recordaré en cada ocasión que tenga.

Que fueron once vidas de once niños. Once familias que enterraron once muertos. Once tragedias que de ninguna manera resisten la insensibilidad de una risa ni de unas declaraciones palaciegas que se despojan de cualquier responsabilidad. Esos once muertos son de todos, comenzando por el Estado y el mandatario encomendado por la mayoría a gestionar nuestro bienestar.